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La Pastoral Urbana en el documento de Aparecida

 

 

Discípulos y Misioneros de Jesucristo

para que nuestros pueblos en Él tengan vida

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 16,4)

 

DOCUMENTO CONCLUSIVO

 

Aparecida, 13-31 de mayo de 2007

 

 

Sugerimos la lectura de los siguientes números del Documento de Aparecida que pueden acompañarnos y ayudarnos en la reflexión que estamos haciendo sobre la Pastoral Urbana.

 

2. MIRADA DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS SOBRE LA REALIDAD.

 

2.1 LA REALIDAD QUE NOS INTERPELA COMO DISCÍPULOS Y MISIONEROS.

 

56. Por otra parte, la riqueza y la diversidad cultural de los pueblos de América Latina y El Caribe resultan evidentes. Existen en nuestra región diversas culturas indígenas, afroamericanas, mestizas, campesinas, urbanas y suburbanas. Las culturas indígenas se caracterizan, sobre todo, por su apego profundo a la tierra y por la vida comunitaria, y por una cierta búsqueda de Dios. Las afroamericanas se caracterizan, entre otros elementos, por la expresividad corporal, el arraigo familiar y el sentido de Dios. La cultura campesina está referida al ciclo agrario. La cultura mestiza, que es la más extendida entre muchos pueblos de la región, ha buscado en medio de contradicciones sintetizar a lo largo de la historia estas múltiples fuentes culturales originarias, facilitando el diálogo de las respectivas cosmovisiones y permitiendo su convergencia en una historia compartida. A esta complejidad cultural habría que añadir también la de tantos inmigrantes europeos que se establecieron en los países de nuestra región.

 

57. Estas culturas coexisten en condiciones desiguales con la llamada cultura globalizada. Ellas exigen reconocimiento y ofrecen valores que constituyen una respuesta a los antivalores de la cultura que se impone a través de los medios de comunicación de masas: comunitarismo, valoración de la familia, apertura a la trascendencia y solidaridad. Estas culturas son dinámicas y están en interacción permanente entre sí y con las diferentes propuestas culturales.

 

58. La cultura urbana es híbrida, dinámica y cambiante, pues amalgama múltiples formas, valores y estilos de vida, y afecta a todas las colectividades. La cultura suburbana es fruto de grandes migraciones de población en su mayoría pobre, que se estableció alrededor de las ciudades en los cinturones de miseria. En estas culturas, los problemas de identidad y pertenencia, relación, espacio vital y hogar son cada vez más complejos.

 

78. La vida social, en convivencia armónica y pacífica, se está deteriorando gravemente en muchos países de América Latina y de El Caribe por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es más grave, en asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. La violencia reviste diversas formas y tiene diversos agentes: el crimen organizado y el narcotráfico, grupos paramilitares, violencia común sobre todo en la periferia de las grandes ciudades, violencia de grupos juveniles y creciente violencia intrafamiliar. Sus causas son múltiples: la idolatría del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social.

 

3. LA ALEGRÍA DE SER DISCÍPULOS MISIONEROS PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO DE JESUCRISTO.

 

3.6 EL CONTINENTE DE LA ESPERANZA Y DEL AMOR.

 

128. Reconocemos el don de la vitalidad de la Iglesia que peregrina en América Latina y El Caribe, su opción por los pobres, sus parroquias, sus comunidades, sus asociaciones, sus movimientos eclesiales, nuevas comunidades y sus múltiples servicios sociales y educativos. Alabamos al Señor porque ha hecho de este continente un espacio de comunión y comunicación de pueblos y culturas indígenas. También agradecemos el protagonismo que van adquiriendo sectores que fueron desplazados: mujeres, indígenas, afroamericanas, campesinos y habitantes de áreas marginales de las grandes ciudades. Toda la vida de nuestros pueblos fundada en Cristo y redimida por Él, puede mirar al futuro con esperanza y alegría acogiendo el llamado del Papa Benedicto XVI: “¡Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor que transformará Latinoamérica y El Caribe para que además de ser el Continente de la esperanza, sea también el Continente del amor!”. (DI 4).

 

5. LA COMUNIÓN DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS EN LA IGLESIA.

5.2 LUGARES ECLESIALES PARA LA COMUNIÓN.

5.2.2 La Parroquia, comunidad de comunidades.

 

173. La V Conferencia General es una oportunidad para que todas nuestras parroquias se vuelvan misioneras. Es limitado el número de católicos que llegan a nuestra celebración dominical; es inmenso el número de los alejados, así como el de los que no conocen a Cristo. La renovación misionera de las parroquias se impone tanto en la evangelización de las grandes ciudades como del mundo rural de nuestro continente, que nos está exigiendo imaginación y creatividad para llegar a las multitudes que anhelan el Evangelio de Jesucristo. Particularmente, en el mundo urbano, se plantea la creación de nuevas estructuras pastorales, puesto que muchas de ellas nacieron en otras épocas para responder a las necesidades del ámbito rural.

 

174. Los mejores esfuerzos de las parroquias, en este inicio del tercer milenio, deben estar en la convocatoria y en la formación de laicos misioneros. Solamente a través de la multiplicación de ellos podremos llegar a responder a las exigencias misioneras del momento actual. También es importante recordar que el campo específico de la actividad evangelizadora laical es el complejo mundo del trabajo, la cultura, las ciencias y las artes, la política, los medios de comunicación y la economía, así como los ámbitos de la familia, la educación, la vida profesional, sobre todo en los contextos donde la Iglesia se hace presente solamente por ellos. (84 LG 31.33; GS 43; AA 2).

 

10. NUESTROS PUEBLOS  Y LA CULTURA.

10.5 DISCÍPULOS Y MISIONEROS EN LA VIDA PÚBLICA.

 

505. Son los laicos de nuestro continente, conscientes de su llamada a la santidad en virtud de su vocación bautismal, los que tienen que actuar a manera de fermento en la masa para construir una ciudad temporal que esté de acuerdo con el proyecto de Dios. La coherencia entre fe y vida en el ámbito político, económico y social exige la formación de la conciencia, que se traduce en un conocimiento de la Doctrina social de la Iglesia. Para una adecuada formación en la misma, será de mucha utilidad el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. La V Conferencia se compromete a llevar a cabo una catequesis social incisiva, porque “la vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas”. (DI 3).

 

10.6 LA PASTORAL URBANA

 

509. El cristiano de hoy no se encuentra más en la primera línea de la producción cultural, sino que recibe su influencia y sus impactos. Las grandes ciudades son laboratorios de esa cultura contemporánea compleja y plural.

 

510. La ciudad se ha convertido en el lugar propio de nuevas culturas que se están gestando e imponiendo con un nuevo lenguaje y una nueva simbología. Esta mentalidad urbana se extiende también al mismo mundo rural. En definitiva, la ciudad trata de armonizar la necesidad del desarrollo con el desarrollo de las necesidades, fracasando frecuentemente en este propósito.

 

511. En el mundo urbano, acontecen complejas transformaciones socioeconómicas, culturales, políticas y religiosas que hacen impacto en todas las dimensiones de la vida. Está compuesto de

ciudades satélites y de barrios periféricos.

 

512. En la ciudad, conviven diferentes categorías sociales tales como las élites económicas, sociales y políticas; la clase media con sus diferentes niveles y la gran multitud de los pobres. En ella coexisten binomios que la desafían cotidianamente: tradiciónmodernidad, globalidad-particularidad, inclusión-exclusión, personalización-despersonalización, lenguaje secular-lenguaje religioso, homogeneidad-pluralidad, cultura urbana-pluriculturalismo.

 

513. La Iglesia en sus inicios se formó en las grandes ciudades de su tiempo y se sirvió de ellas para extenderse. Por eso, podemos realizar con alegría y valentía la evangelización de la ciudad actual. Ante la nueva realidad de la ciudad se realizan en la Iglesia nuevas experiencias, tales como la renovación de las parroquias, sectorización, nuevos ministerios, nuevas asociaciones, grupos, comunidades y movimientos. Pero se notan actitudes de miedo a la pastoral urbana; tendencias a encerrarse en los métodos antiguos y de tomar una actitud de defensa ante la nueva cultura, de sentimientos de impotencia ante las grandes dificultades de las ciudades.

 

514. La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y  esperanzas, como también en sus dolores y sufrimientos. Las sombras que marcan lo cotidiano de las ciudades, como por ejemplo, violencia, pobreza, individualismo y exclusión, no pueden impedirnos que busquemos y contemplemos al Dios de la vida también en los ambientes urbanos. Las ciudades son lugares de libertad y oportunidad. En ellas las personas tienen la posibilidad de conocer a más personas, interactuar y convivir con ellas. En las ciudades es posible experimentar vínculos de fraternidad, solidaridad y universalidad. En ellas el ser humano es llamado constantemente a caminar siempre más al encuentro del otro, convivir con el diferente, aceptarlo y ser aceptado por él.

 

515. El proyecto de Dios es “la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén”, que baja del cielo, junto a Dios, “engalanada como una novia que se adorna para su esposo”, que es la tienda de campaña que Dios ha instalado entre los hombres. Acampará con ellos; ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá ya muerte ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo antiguo ha desaparecido (Ap 21, 2-4). Este proyecto en su plenitud es futuro, pero ya está realizándose en Jesucristo, “el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin” (21, 6), que nos dice “Yo hago nuevas todas las cosas” (21, 5).

 

516. La Iglesia está al servicio de la realización de esta Ciudad Santa, a través de la proclamación y vivencia de la Palabra, de la celebración de la Liturgia, de la comunión fraterna y del servicio, especialmente, a los más pobres y a los que más sufren, y así va transformando en Cristo, como fermento del Reino, la ciudad actual.

 

517. Reconociendo y agradeciendo el trabajo renovador que ya se realiza en muchos centros urbanos, la V Conferencia propone y recomienda una nueva pastoral urbana que:

 

a.    Responda a los grandes desafíos de la creciente urbanización.

b.    Sea capaz de atender a las variadas y complejas categorías sociales, económicas, políticas y culturales: pobres, clase media y élites.

c.    Desarrolle una espiritualidad de la gratitud, de la misericordia, de la solidaridad fraterna, actitudes propias de quien ama desinteresadamente y sin pedir recompensa.

d.    Se abra a nuevas experiencias, estilos, lenguajes que puedan encarnar el Evangelio en la ciudad.

e.    Transforme a las parroquias cada vez más en comunidades de comunidades.

f.     Apueste más intensamente a la experiencia de comunidades ambientales, integradas en nivel supraparroquial y diocesano.

g.    Integre los elementos propios de la vida cristiana: la Palabra, la Liturgia, la comunión fraterna y el servicio, especialmente, a los que sufren pobreza económica, y nuevas formas de pobreza.

h.    Difunda la Palabra de Dios, la anuncie con alegría y valentía y realice la formación de los laicos de tal modo que puedan responder las grandes preguntas y aspiraciones de hoy e insertarse en los diferentes ambientes, estructuras y centros de decisión de la vida urbana.

i.     Fomente la pastoral de la acogida a los que llegan a la ciudad y a los que ya viven en ella, pasando de un pasivo esperar a un activo buscar y llegar a los que están lejos con nuevas estrategias tales como visitas a las casas, el uso de los nuevos medios de comunicación social, y la constante cercanía a lo que constituye para cada persona su cotidianidad.

j.     Brinde atención especial al mundo del sufrimiento urbano, es decir, que cuide de los caídos a lo largo del camino y a los que se encuentran en los hospitales, encarcelados, excluidos, adictos a las drogas, habitantes de las nuevas periferias, en las nuevas urbanizaciones, y a las familias que, desintegradas, conviven de hecho.

k.    Procure la presencia de la Iglesia, por medio de nuevas parroquias y capillas, comunidades cristianas y centros de pastoral, en las nuevas concentraciones humanas que crecen aceleradamente en las periferias urbanas de las grandes ciudades por efectos de migraciones internas y situaciones de exclusión.

 

518. Para que los habitantes de los centros urbanos y sus periferias, creyentes o no creyentes, puedan encontrar en Cristo la plenitud de vida, sentimos la urgencia de que los agentes de pastoral en cuanto, discípulos y misioneros se esfuercen en desarrollar:

 

a.    Un estilo pastoral adecuado a la realidad urbana con atención especial al lenguaje, a las estructuras y prácticas pastorales así como a los horarios.

b.    Un plan de pastoral orgánico y articulado que integre en un proyecto común a las parroquias, comunidades de vida consagrada, pequeñas comunidades, movimientos e instituciones que inciden en la ciudad y que su objetivo sea llegar al conjunto de la ciudad. En los casos de grandes ciudades en las que existen varias Diócesis se hace necesario un plan interdiocesano.

c.    Una sectorización de las parroquias en unidades más pequeñas que permitan la cercanía y un servicio más eficaz.

d.    Un proceso de iniciación cristiana y de formación permanente que retroalimente la fe de los discípulos del Señor integrando el conocimiento, el sentimiento y el comportamiento.

e.    Servicios de atención, acogida personal, dirección espiritual y del sacramento de la reconciliación, respondiendo a la soledad, a las grandes heridas sicológicas que sufren muchos en las ciudades, teniendo en cuenta las relaciones interpersonales.

f.     Una atención especializada a los laicos en sus diferentes categorías: profesionales, empresariales y trabajadores.

g.    Procesos graduales de formación cristiana con la realización de grandes eventos de multitudes, que movilicen la ciudad, que hagan sentir que la ciudad es un conjunto, es un todo,

h.    que sepan responder a la afectividad de sus ciudadanos y en un lenguaje simbólico sepan transmitir el Evangelio a todas las personas que viven en la ciudad.

i.     Estrategias para llegar a los lugares cerrados de las ciudades como urbanizaciones, condominios, torres residenciales o aquellos ubicados en los así llamados tugurios y favelas.

j.     La presencia profética que sepa levantar la voz en relación a cuestiones de valores y principios del Reino de Dios, aunque contradiga todas las opiniones, provoque ataques y se quede sola en su anuncio. Es decir, que sea farol de luz, ciudad colocada en lo alto para iluminar.

k.    Una mayor presencia en los centros de decisión de la ciudad tanto en las estructuras administrativas como en las organizaciones comunitarias, profesionales y de todo tipo de asociación para velar por el bien común y promover los valores del Reino.

l.     La formación y acompañamiento de laicos y laicas que, influyendo en los centros de opinión, se organicen entre sí y puedan ser asesores para toda la acción eclesial.

m.   Una pastoral que tenga en cuenta la belleza en el anuncio de la Palabra y en las diversas iniciativas ayudando a descubrir la plena belleza que es Dios.

n.    Servicios especiales que respondan a las diferentes actividades propias de la ciudad: trabajo, ocio, deportes, turismo, arte, etc.

o.    Una descentralización de los servicios eclesiales de modo que sean muchos más los agentes de pastoral que se integren a esta misión, teniendo en cuenta las categorías profesionales.

  1. Una formación pastoral de los futuros presbíteros y agentes de pastoral capaz de responder a los nuevos retos de la cultura urbana.

 

519. Todo lo anteriormente dicho no quita importancia, sin embargo, a una renovada pastoral rural que fortalezca a los habitantes del campo y su desarrollo económico y social, contrarrestando las migraciones. A ellos se les debe anunciar la Buena Nueva para que enriquezcan sus propias culturas y las relaciones comunitarias y sociales.

 

CONCLUSIÓN

 

548. Esta V Conferencia, recordando el mandato de ir y de hacer discípulos (cf. Mt 28, 20), desea despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés!

¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente. Somos testigos y misioneros: en las grandes ciudades y campos, en las montañas y selvas de nuestra América, en todos los ambientes de la convivencia social, en los más diversos “areópagos” de la vida pública de las naciones, en las situaciones extremas de la existencia, asumiendo ad gentes nuestra solicitud por la misión universal de la

Iglesia.

 

550. Es el mismo Papa Benedicto XVI quien nos ha invitado a “una misión evangelizadora que convoque todas las fuerzas vivas de este inmenso rebaño” que es pueblo de Dios en América Latina y El Caribe: “Sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se prodigan, muchas veces con inmensas dificultades, para la difusión de la verdad evangélica”. Es un afán y anuncio misioneros que tiene que pasar de persona a persona, de casa en casa, de comunidad a comunidad.

En este esfuerzo evangelizador –prosigue el Santo Padre–, la comunidad eclesial se destaca por las iniciativas pastorales, al enviar, sobre todo entre las casas de las periferias urbanas y del interior, sus misioneros, laicos o religiosos, buscando dialogar con todos en espíritu de comprensión y de delicada caridad.

Esa misión evangelizadora abraza con el amor de Dios a todos y especialmente a los pobres y los que sufren. Por eso, no puede separarse de la solidaridad con los necesitados y de su promoción humana integral:

Pero si las personas encontradas están en una situación de pobreza –nos dice aún el Papa–, es necesario ayudarlas, como hacían las primeras comunidades cristianas, practicando la solidaridad, para que se sientan amadas de verdad. El pueblo pobre de las periferias urbanas o del campo necesita sentir la proximidad de la Iglesia, sea en el socorro de sus necesidades más urgentes, como también en la defensa de sus derechos y en la promoción común de una sociedad fundamentada en la justicia y en la paz. Los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio y un Obispo, modelado según la imagen del Buen Pastor, debe estar particularmente atento en ofrecer el divino bálsamo de la fe, sin descuidar el ‘pan material’.

 

Podemos también leer los números: 60; 126; 128; 473.


La Urbe
Capìtulo 1 "La Urbe Vive"
3

CAPITULO  I

 

LA URBE VIVE

 

(Los recuadros, en letra itálica, son pistas de aplicación de lo que el número explica. Se trata de que  tú sigas pensando y las concretices a tu realidad)

 

La urbe es una realidad tan compleja que, por un lado, resulta difícil de describir, y, por el otro, de analizar[1]. Los análisis de que ha sido objeto son variados y no existe todavía un tipo de análisis de la urbe que satisfaga; lo que impide acordar qué hace que un conglomerado humano sea urbano. Vamos a empezar descubriendo la ciudad, a partir de lo que parece obvio, en aquello que afecta y condiciona la pastoral de una parroquia:

 

1) La ciudad es mucha gente en un pequeño espacio

Todos los análisis coinciden en que el número poblacional es una primera característica, aunque no la única, de una urbe. Actualmente en América Latina y el Caribe,  72 de cada 100 personas viven en una ciudad. Los estudiosos lo dicen de distintas maneras. Leamos algunas:

“La crisis de 1930 unificó el destino latinoamericano. Inició una etapa de escasez en ciudades y áreas rurales. Aparece movilidad de gente, que gritaba más, que tenía más iniciativa; más gente que abandonaba la pasividad y demostraba que estaba dispuesta a participar como fuerza en la vida colectiva, era una fuerza nueva que se estaba constituyendo. Eran las ciudades que empezaban a masificarse”[2].

 “Las zonas conurbadas crecieron de tal manera que pronto se convirtieron en metrópolis y se fusionaron con la ciudad principal”[3].

“El deseo de lograr mejores niveles de vida, adquirir una mejor educación, disfrutar y admirar la fascinación de la ciudad arrastra a los hombres del campo hacia la ciudad, introduciéndolos en un contexto que no se entiende y que se experimenta como caos, (consecuentemente) al mirar la ciudad desde la óptica de los ciudadanos, se puede reconocer la vida urbana como un drama, en el que las ilusiones, anhelos y aspiraciones se ven frustrados o cumplidos con gran esfuerzo.”[4]

Esto permite que “en la ciudad se multiplican las capacidades humanas, producto de la concentración en un único territorio, funciones que anteriormente estaban diseminadas y desorganizadas”[5].

 

El factor numérico es pues el principio básico de una urbe, pero sólo el principio. Por lo mismo, conviene distinguir por una parte la palabra ‘ciudad’ que se refiere al número poblacional y, por otra, el concepto ‘urbe’, que es algo más que el simple número de habitantes. El vocablo urbe se reservaría para un tipo de ciudad, micro, media o mega que tiene las características que en los siguientes números se describirán. Entre más características tenga, será más ‘urbe’. Por ejemplo: Los Angeles, que tiene menos habitantes, es más urbe que México, D.F.;  Frankfurt que tiene mucho menos población que Pekín, es más urbe. En Estados Unidos y Europa hay poblaciones de 30,000 habitantes que son más urbe que muchas ciudades de América Latina  que tienen más  de un millón de habitantes.

 

Esta concentración y aglomeración acarrea consecuencias a la Pastoral:

a) una imposibilidad de conocer personalmente a todos; así, los contactos se tornan superficiales, impersonales, transitorios y segmentados;

 b) el frecuente contacto físico acentúa la reserva de los individuos, la falta de compromiso entre unos y otros y la soledad.  La proximidad corporal y la estrechez del espacio hacen más visible la distancia mental. El desplazamiento congestionado origina fricciones e irritación. “…lo corriente entre vecinos es mantener la distancia a pesar de la proximidad física; sólo en un momento de peligro común es posible esperar cierta  acción comunitaria”[6].

c) una agudización de la indiferencia y el aspecto de autosuficiencia en las relaciones del citadino, que son recursos para inmunizarse a sí mismo contra los demás.

 

La pastoral urbana cuenta con la ventaja de tener cerca a mucha gente: “en las ciudades, las personas tienen la posibilidad de conocer a más personas, interactuar y convivir con ellas” (DA 513); pero tiene la desventaja que nadie quiere rozarse y encontrarse con nadie. Reunir gente, es un problema. Tratar de que los asistentes a misa se conozcan y dialoguen para llegar a conocerse, es casi  imposible.

Este aspecto de la ciudad impone dos principios a la pastoral urbana: realizar el mínimo de concentraciones masivas y el máximo de pequeños grupos; valorar más las viviendas en donde se reúnen pocos, que el templo en que cada día se congregan menos.

La manera de llegar a las multitudes es a partir de células pequeñas (DA 173).

Hay pues que “sectorizar la parroquia en unidades más pequeñas que permitan la cercanía y un servicio más eficaz” (DA 518 c).

 

2) La ciudad ofrece recursos para vivir con calidad

Otra forma de decir esto es decir: la ciudad esta urbanizada. Será más urbe si cuenta con los tres niveles de urbanización:

  • Primer nivel: servicios públicos: agua, alumbrado, drenaje, pavimento, teléfono, luz; 
  • Segundo nivel: preparatorias, universidades, tecnológicos, estadios, centros comerciales, bancos, transporte público, avenidas…;
  • Tercer nivel: televisión por cable, internet, bolsa de valores, comunicación cibernética inalámbrica, fax.

La urbe aparece como el espacio en que se encuentra ‘lo moderno’ y ‘las modernidades’, que no son otra cosa que todo aquello que el hombre actual puede desear para ser y vivir con comodidad. “Es el lugar para ser hoy y para realizarse como persona en la sociedad actual”[7]. Aparece así como el lugar de las posibilidades de realización humana. Sin embargo conviene advertir que “Lo que a menudo se oculta tras esta primera fascinación es que sólo unos pocos la alcanzan de hecho. La mayoría tiene que pagar un alto precio de renuncia, soledad, disciplina, dureza de vida, y frecuentemente, de exclusión social”[8].

 

La parroquia urbana cuenta con medios insospechados. Pongamos algunos ejemplos: desde sistemas de planificación, hasta servicios de internet; desde rapidez en la comunicación, hasta un nivel cualificado de los laicos(as); desde mejor ingreso económico, hasta posibilidad de ampliar la visión pastoral gracias al estudio de aquellas ciencias que amplían el conocimiento del hombre y su ciudad.

La tentación es creer que todo esto, que es valioso, suple lo más importante que es el contacto personal. “Hay que llegar a los que están lejos, no sólo con el uso de los medios de comunicación social, sino con visitas a las casas y la constante cercanía a lo que constituye para cada persona su cotidianidad” (DA 517 i)

 

3) En la ciudad hay industrias y servicios 

Los citadinos se ocupan en múltiples y diversas actividades que tienen relación con la industria y los servicios. Entre más especialidades profesionales existan, entre más ofertas científicas y tecnológicas se proporcionen, entre mayores sean las ofertas de empleo, la ciudad será más urbe. Entre más industria limpia, no contaminante, entre más tecnología de punta estén asentadas en su territorio, más urbano es el conglomerado humano.

Algunos documentos de la Iglesia asumen esta característica como un factor de cambio de cultura en el individuo: “América Latina se encuentra en un proceso acelerado de urbanización. La ciudad post-industrial no sólo representa una variante del tradicional hábitat humano, sino que constituye de hecho el paso de la cultura rural a la cultura urbana, sede y motor de la nueva civilización universal”. (Cf DP 429).

Las ciudades latinoamericanas se han industrializado gracias, sobre todo, a los capitales que se mueven por el mundo libremente y que invierten en países cuya mano de obra es barata. Un producto del capitalismo salvaje globalizado es la sobrepoblación relativa, constituida por los pobres urbanos de toda la vida y los nuevos emigrantes que llegan. El capital establece el tamaño de la población. El número de excedentes (desempleados, vendedores ambulantes, milusos) es mayúsculo. “Esta es la población relativa y es la forma como se reproduce el capitalismo en la sociedad periférica, que tiene distintos nombres: ciudad perdida, asentamiento irregular, favela (Brasil), barriada (México), paracaidistas, pueblos jóvenes (Perú), barriadas brujas (Panamá). Es el cinturón de miseria de la urbe”[9].           

“Esta sobrepoblación relativa funciona, en parte, como ejército industrial de reserva, pues un contingente disponible para ser usado por el capital. Sirve además, como freno a las demandas reivindicadas de lo sectores obreros. Así pues, el capitalismo necesita y crea una población excedente o sobrepoblación relativa en su proceso de desarrollo. Y en ese sentido, la combinación fuerza productiva y medio de producción determina por tanto, la población adecuada y la población excedente (…) Cada día crece así más esta población, porque cada día crece más la acumulación del capital[10].

 “La terciarización, o sea, el pasaje de las industrias manufactureras a los servicios está llevando a reconceptualizar las funciones de las megalópolis (…) En una economía internacionalizada, las metrópolis se vuelven escenarios que conectan entre sí a las economías de muchos países, son centros de servicios más que de producción industrial”[11].

 

Algunos documentos pastorales de la Iglesia, sin profundizar en las causas, aluden a este fenómeno: “…hay que tomar conciencia de los devastadores efectos de una industrialización descontrolada…”. [12]. “…la vida urbana y el campo industrial ponen al descubrimiento problemas hasta ahora no conocidos. En su seno se trastornan los modos de vida y las estructuras habituales de la existencia: la familia, la vecindad, la organización del trabajo. Se trastornan, por lo mismo, las condiciones de vida del hombre religioso, de los fieles y de la comunidad cristiana”[13].

 

4) La ciudad es concentración de gente distinta, o sea, es heterogénea[14] y multicultural

Entre más heterogéneo es el asentamiento, es más urbe. En ella habitan múltiples razas y culturas con actitudes propias ante la vida, ante el tiempo, la religión, los demás, el trabajo, la educación, el sexo, etcétera; se ejercen en ella las más variadas profesiones y empleos.

La urbe es el lugar en que se encuentra un supermercado de ideas, de conductas, de espacios, de personalidades, de modas, de religiones para todos los gustos; el escenario dentro del cual pueden observarse todos los comportamientos humanos posibles; un estado de espíritu, un sistema de costumbres, de tradiciones   y de sentimientos. “La ciudad forma parte del proceso vital de las gentes que la componen: ella es un producto de la naturaleza humana[15]. “La ciudad lleva al ser humano a valorar lo heterogéneo, lo secular, lo individual”[16].

En ella es papable la convivencia, no sin rivalidades, de plurales visiones del mundo con sus propios símbolos e interpretaciones. Es un pluralismo de culturas que impide captar la realidad bajo una sola mirada, generando así una fragmentación de la identidad personal y cultural. Esta experiencia de fragmentación crea un colapso a la hora del ejercicio de la libertad, cuando se busca dar significado a las cosas y sobre todo dar sentido a la vida desde la dimensión religiosa.

La urbe, al ser creación de la Modernidad, paso siguiente de la Ilustración, es sede de los valores modernos, a saber: el valor absoluto de la razón y la consecuente exclusión de Dios, la libertad, la autonomía. Éstos llegan a América Latina a través de las universidades; y posteriormente a través de los institutos tecnológicos. Los individuos formados en dichos claustros, tienden a preferenciar el recurso a la razón ante todo tipo de explicaciones míticas y religiosas; la individualidad como escudo ante cualquier normativa venida del exterior. Este espíritu, que era privativo de la gente ilustrada, cada día se desborda más hacia gran parte de la población urbana, sobre todo hacia el mundo obrero.

 

En las diócesis urbanas hay parroquias para distintas lenguas y ritos: parroquia alemana, inglesa, coreana, libanesa, francesa; rito maronita y lefevbriano; sin embargo, desgraciadamente, no hay parroquias para etnias indígenas que emigran a las ciudades y que se cuentan por miles; como tampoco hay parroquias para sectores humanos: sordomudos, obreros, trabajadoras domésticas, maestros…

 

5) La ciudad enseña otra manera de relacionarse con los demás

La revolución tecnológica y de la comunicación, a la que algunos llaman ‘Tercera Ilustración’, cambió las formas de relacionamiento. En ella, tan sólo se necesita la masa humana, pegada al final de una red televisiva y-o cibernética, que se concrete a consumir ‘productos globales’ a los que tiene que ajustar sus gustos. Existe así una inmensa oferta de aparatos de comunicación, de información, de transporte, sin embargo los puntos que enlazan (networks) todas estas redes invisibles, o sea, los ‘puntos claves’ para que se realice el entrelazamiento, están en manos de poquísimos megaconsorcios. La globalización cibernética, dominada por el capitalismo financiero más que por el capital industrial, ha acabado con las fronteras[17]. Esta disolución de las fronteras de todo tipo acarrea la fragmentación de lo que se llamaba sociedad.

Al resquebrajarse la sociedad como fenómeno central, ésta deja de ser tal y pasa a ser multitud; de la realidad social se pasa al individuo; del interés por el otro se pasa al interés por el propio yo-mismo; de los sistemas pensados desde arriba y desde afuera, a realidades internas y afectivas de la persona; de sistemas racionales, a la vida concreta del cuerpo humano; de utopías lógicas y sistemáticas, a imaginarios humanos continuamente cambiantes.

“La irrupción del pluralismo y la legitimación de las diferencias contribuyen a una autonomía de los sujetos cara a las instituciones. En la medida que las personas, individualizadas y dispersas, interiorizan sus decisiones, las instituciones son esclavizadas y pierden el control de la normalización de la sociedad. El control viene ahora del dentro de cada uno”[18]. Tal parece que estas nuevas fuerzas, son más vigorosas que ‘la fuerza del Estado’.

Con todo esto, en el individuo se da un sentimiento de abandono a su propia suerte. Esta percepción le lleva a  agarrarse de sí mismo, como único recurso seguro.  No hay otro recurso, al menos por el momento, que su propio yo. El individuo se da ante esto su propia ley. Su ‘moral’ es lo que él decide hacer en medio de una sociedad que se descompone ante fuerzas que son auténticas hidras. “Las fuerzas no sociales son el interés, la violencia, los accesos de irracionalismo, y el miedo, y los actores son la libertad personal o la pertenencia[19].

Se cambia el lenguaje social a un lenguaje cultural. Lo exterior cede ante la irrupción de la interioridad humana. Se profundiza en la psiqué en aras del fenómeno social. En medio de esto, crecen las reivindicaciones culturales, los derechos individuales: los derechos de género, de etnia, de sexo; el individualismo a ultranza. Si antes se podría hablar de sujetos sociales, ahora se debe hablar de sujetos personales[20].      El individuo recurre a sí mismo; ya no a la sociedad, ni al Estado. El yo mismo es el único recurso, en ocasiones, aún dentro del mismo círculo familiar. La autonomía de los sujetos cara a las instituciones destruye, o en el mejor de los casos, debilita las organizaciones sociales. Emerge la multitud de individuos hipernarcisistas, hiperinvidualistas e hiperconsumistas.

El individualismo está triunfando sobre las representaciones sociales a las que se estaba acostumbrado. El paradigma político, que podría  haber sido sustento de la sociedad, se muestra muy débil. Algunos prefieren hablar de su caída[21]. Si a esta caída se une al declive social, entonces el paradigma social ya no alcanza para explicar todo lo que esta sucediendo.

 

Para  analizar la urbe se requiere una herramienta analítica. Hoy día, el análisis cultural es el más recomendable. Parece cada día clarificarse la necesidad de dar el paso a una nueva matriz interpretativa, el paradigma cultural, en la que las representaciones del yo y la radical afirmación del individuo, como único reducto válido, ayude a entender estas nuevas realidades. Desde este tipo de análisis, se facilita al agente de pastoral urbana que englobe los fenómenos sociales, económicos, laborales, políticos y en nuestro caso, los religiosos, que en ella se manifiestan.

 

6) La urbe es tolerante con las diferencias

Uno de los principales rasgos que a una persona la caracteriza como ‘urbana’, es saber vivir en la heterogeneidad, o sea, aprender a ser tolerante. De los siete prejuicios que impiden ser tolerante —el étnico o cultural, el racial, el sexual, el religioso, la ideología, el prejuicio de clases y el personal/institucional—, el de clase y el sexual son los más acendrados en nuestros países. “Estos prejuicios se alimentan a su vez de la discriminación que se da en la educación, en el trabajo, en el mundo judicial-penitenciario y en el sexual”[22].

Esto lleva a un ‘cierre’: la clase alta levanta sus muros, los grupos se corporativizan para defender cada uno sus derechos contra los derechos de los otros. Las ideas se trasforman en ideologías cerradas.

Algunos consideran que otro aspecto de la tolerancia podría ser el relativismo: no reconocer ni las esencias, ni los grandes relatos, ni verdades y moral universales, válidas en todo tiempo y situación. Todo esto se sustituye muchas veces por decisiones transitorias y utilitaristas. Las tendencias fundamentalistas se alimentan de esta situación y propugnan el rigor y la punición. La sociedad de la tolerancia es al mismo tiempo la sociedad de la intolerancia, de la xenofobia y los exclusivismos.

 

La urbe existe para los pocos que tienen el poder económico. Muchas de las grandes construcciones, instituciones, industrias, centros financieros, medios de comunicación masiva, con que cuenta la urbe, les pertenecen. Ellos se sienten así incluidos en la urbe. Lo mejor de la ciudad es para ellos.

A su vez, la urbe excluye a mucha gente. La mayoría está de una o de otra manera al servicio de los incluidos. Esta mayoría es la clase pobre, la ‘clase media-media’ y la ‘media-bajita’. La urbe tiene colonias y medios de realización y goce distintos para los incluidos y los excluidos. A no pocos los manda fuera de la ciudad, a la periferia, hasta los ‘cinturones de miseria’.

La parroquia urbana debe ejercer tareas de acogida, agrupamiento, calor humano, respuesta social a necesidades extremas - hambre, enfermedad grave imprevista, defunción, lanzamiento…-, ante la dureza e insensibilidad citadinas.

 

7).- La urbe es semilla de democracia

“La democracia de un país sólo se consolida por medio de la democracia de sus ciudades”[23].

Es necesario distinguir entre lo que es democracia como régimen de gobierno y los procesos sociales de democratización. El primero es “un conjunto de garantías contra el ascenso o mantenimiento en el poder de dirigentes contrarios a la voluntad de la mayoría”[24]. El segundo aspecto es “propiciar espacios de participación responsable y no dependiente; es generar procesos de liberación y transformación de las relaciones asimétricas en relaciones con equidad, devolviendo a cada cual su valor como objeto personal”[25].

La democracia es entendida de manera distinta en el primer mundo y en los países  subdesarrollos; si en aquel es la práctica de las garantías individuales, en éste es la lucha por la justicia y la igualdad.   

            Se esperaba que la sociedad civil, concretamente las ONGs., llegara a ser el movimiento político y democratizador, más significativo a finales en la transición del siglo, y aún ésta se percibe debilitada en medio del tsunami globalizador. La globalización económica irrumpe e impone fuerzas del mercado que son no-sociales.  El Goliat económico no es ubicable; las empresas visibles son suplidas por las redes financieras virtuales; el lenguaje que se usa evidencia esta realidad: bursatilidad, valores, papel-dinero, acciones, corrida o huida de capitales, inhibición, volatilidad, transferencia electrónica, satélite; son Goliats lejanos y encubiertos a quienes no es posible reclamar; los Goliats hoy están en una parte y mañana en otra, no se sabe a dónde apuntar; las técnicas de información trasladan sectores de producción con la rapidez de la cibernética. La política se dedica a paliar los impactos de esta economía liberal, metiéndose a la boca de la globalización económica, consciente de no tener capacidad de influencia alguna[26], ni los gobiernos de izquierda se libran de esta tentación; los partidos políticos, aunque tienen siglas distintas, parecen ofrecer las mismas políticas económicas al carecer de un margen de maniobra; las leyes y las políticas de los organismos internacionales, incluida la ONU, deben sujetarse al imperio de EE.UU. y si no lo hacen, simplemente son pasados por alto.

Se ha formado un movimiento de oposición contra la globalización que cambió su nombre para entender mejor su objetivo que era construir otro tipo de organización mundial: altermundialización[27]. En él participan sectores latinoamericanos y hombres y mujeres de Iglesia que buscan la mundialización de los empobrecidos, de los débiles, a favor de los intereses locales, de las minorías y de la naturaleza. Los Foros Sociales y Teológicos han sido un momento de encuentro y reflexión. El Foro 2009 será en Brasil.

En estos foros se busca hacer crecer la libertad creadora del sujeto, a partir de lo que tiene, y no de lo que el estudioso puede enseñarle. Se llega al convencimiento de que la autoconstitución del sujeto depende del mismo sujeto. La fuerza la trae en él mismo. Se puede afirmar que ahora  se “trata de descubrir al actor social dentro del individuo, e incluso al sujeto que está en él y que se bate contra la sociedad de masas, la impersonalidad de los mercados y la violencia de la guerra”[28]. La exacerbación de lo negativo exacerba la moda de lo ‘solidario’[29].

Una manera para que crezca el espíritu democrático en los laicos(as) de la parroquia es hacerlos(las) responsables de una parte de un territorio parroquial (de una unidad habitacional, de una calle, de un condominio, de una colonia o barrio), o de un área (de los difuntos, de la celebración dominical, de las familias de los enfermos, de la alimentación alternativa, de la caja de ahorro, de la medicina natural, del club de papás y mamás…). Con ellos, constituir el Equipo Misionero Parroquial, clave para realizar la Misión. Algunos de éstos pueden participar en el Consejo Pastoral Parroquial a fin de infundir a los planes, el sentido pastoral que debe caracterizarlos.

La mejor inversión de una parroquia es la capacitación de estos laicos(as).

 

8.- La urbe crea ambientes

La urbe es “el horno” en donde se generan y desde donde se esparcen los ambientes que respira no sólo la población que habita en la urbe, sino la gente que vive en el interior de la propia nación y aun de otros países. Es entonces cuando se dice que la urbe se exterritorializa, es entonces cuando se usa la palabra ‘urbano’.

Ambiente es el conjunto de valores que se respira en un grupo humano. El valor es “una manera de ser o/y de obrar que una persona o colectividad juzga ideal y hace deseable y estimables a los seres o a las conductas a los que se atribuye la creación de dicho valor (…). Valor es una manera de ser o de obrar que una persona o colectividad juzga ideal y hace deseables o estimables a las conductas a los que se atribuye dicho valor”[30]. El  valor se sitúa como ideal. En el momento que alguien elige o vive un valor determinado, en ese momento deja de ser ideal y pasa a ser un ambiente real. Uno se adhiere a un valor, no por un movimiento racional y lógico, sino por intuición espontánea en la que se mezclan la afectividad y/o un impulso que brota de todo el ser entero

“Las estructuras creadoras y difusoras de ambientes están ubicadas en las grandes urbes. El mercado así lo exige. Las estructuras que generan ambientes son básicamente los medios masivos de comunicación como tales y aquellas personas que más son noticia, como los artistas, los políticos, los literatos, los intelectuales, los economistas. “En la urbe tiene lugar la lucha entre individuo y ambiente”.[31]

En no pocas urbes de América Latina la opinión pública es algo casi inexistente. La gente común sólo escucha, no opina; y escucha la verdad absolutizada de los monopolios televisivos.

 

La Pastoral debe tomar en cuenta y asumir valores que la ciudad tiene olvidados: el valor ‘acompañar a los deudos del difunto’, el valor ‘desprendimiento’, valorar a los de tercera edad’, al discapacitado y a los que viven en guetos, el valor ‘solidaridad en la desgracia’, el valor ‘democracia’, el valor: indígena, mujer, ‘niño de la calle’ ...Son valores que, si el agente laico y la parroquia los valoran, además de ser un acto de ‘samaritanidad’, generan el primer paso del proceso de evangelización que es lograr la admiración y simpatía del pueblo.

 

Conviene cerrar esta primera parte con dos afirmaciones:

A) “La ciudad es un acto de creación humana”[32].

“La ciudad es un organismo vivo en permanente proceso de construcción, que refleja una sociedad inacabada y en constante transformación, la cual requiere de la activa participación de los diferentes actores sociales que en ella interactúan para su adecuado desarrollo y consolidación”[33].

“Pensar la ciudad tiene también el propósito de soñarla de proponerla, de convertirla en objeto de construcción, de utopía individual y colectiva”[34].

“La ciudad no puede ser ajena al hombre que la habita ni éste puede volverse contra ella”[35].

“Todos los problemas de la ciudad (…) deben ser resueltos en función del hombre, considerado individualmente y como componente de la gran comunidad humana”[36].

 

B.- La ciudad nos hace ‘urbanos’, es decir, nos hace peculiares

“Urbano’ es una forma de asumir el mundo, de pensar y de comportarse”.[37]

Ser urbano, a lo que se da también en llamar urbanismo, es paso anterior a la urbanización que se ejerce en función de transformar la urbe. El urbanismo existe antes que la urbanización[38].

Urbano es “una forma distinta de comunidad humana”.[39]. “La ciudad es un producto social resultado de intereses y valores en pugna.” [40]

 “La ciudad separa la vida privada de la pública, la vida individual y familiar, la vida del consumo productivo de la fuerza del trabajo…”[41]. La ciudad fragmenta, más aún, divide el interior de la persona. En la urbe es frecuente hablar de desintegraciones, familiar, personal, vecinal..

 

 

PREGUNTAS A TRABAJAR

(El número de la pregunta corresponde a la numeración del artículo. Por lo tanto, hay que leer antes el número para entender la pregunta):

 

1.-  a) Escribe el criterio que se sigue para sectorizar la parroquia donde vives.

b) En tu parroquia, cuantas comunidades menores se reúnen en casas fuera del templo.

 

2.- a) Qué grado de urbanización, el uno, el dos o el tres, tiene la ciudad donde vives

      b) De100 familias de la calle donde vives, cuántas tienen Internet.

 

3.- a) Escribe los nombres de tres industrias sucias que contaminan tu ciudad

b) Ubica lugares donde se paran hombres y/o mujeres para conseguir trabajo.

 

4.- a) Describe brevemente tres tipos de culturas que hay en la ciudad donde vives

 b) ¿Qué estructura pastoral  (oficina, grupo, material, coordinador) tiene el decanato o la diócesis para atender a cada una de estas culturas?   

 

5.- a) ¿De qué te sirvió el power point del análisis cultural que se te presentó en el módulo?

       b) ¿De qué te ha servido descubrir algunos ‘granos de oro’ de algun(os) bloque(s) cultural-religioso(s) que descubriste en el cuadernito que se te dio en el primer módulo?

 

6.- a) ¿Qué criterios usan para hacer el visiteo domiciliario en tu parroquia?

      b) ¿Qué táctica emplean para ingresar a los condominios en donde hay vigilancia?

 

7.- a) ¿Qué centros de formación de laicos tiene tu diócesis (decanato, parroquia)?

b) Podrías traer para el tercer módulo cómo funciona el Equipo Misionero y  el organigrama del Consejo Pastoral de tu parroquia?

 

8.- a) ¿Qué ambientes, que tienen valores evangélicos, ‘respiran’ en la ciudad donde vives?

b) ¿Qué ambientes, que no son evangélicos, ‘respiran’ en la ciudad donde vives?

 

 

¿Podrías llamar urbe a la ciudad donde vives?  ¿Por qué?

 

 

 

 

 



[1] José Manuel García Lirio, Conceptualización de la ciudad: cambios sociales y urbanísticos, Sociedad y Utopía, No, 25 (2005), p. 310.

[2] José Luis Romero, Latinoamérica: las ciudades y las ideas, Univ. de Antioquia, Medellín, 1976, p. 21

[3] Federico Altbach, El sujeto simbólico en la ciudad latinoamericana, (mimeo), México, 2006, p. 1.

[4] Cf  Jane Jacobs, The Death and Life of Great American Cities, Vintage Books, New York,  p. 259.

[5] José Luis Lezama,  Teoría social, Espacio y Ciudad, Colmex, México, 1998, p. 48.

[6] Cf Max Weber, Economía y sociedad, FCE, México, 1977

[7] José María Mardones, La Cultura actual y la Gran ciudad, CSIC, Madrid, 2002, p. 1.

[8] José María Mardones, La Cultura actual y la Gran ciudad, CSIC, Madrid, 2002, p. 1.

[9] Espacio de Pastoral Urbana, La Justicia social en la urbe, Dabar, México, 1999.

[10] Marcos Villamán, El Auge pentecostal, CAM, México, 1993, p. 99-100

[11] Néstor García Canclini, Cultura y Comunicación en la ciudad de México, UAM-Grijalbo, México, 1998, p. 30  

[12] DP 496.

[13] DP 431.

[14] H. Pratt Fairchild, Dictionary of Sociology and related Sciences, Ames, Littlefield, Adams, and Co. Num 3, Julio, 1957, p. 41.

[15] R.E. Park, The City, Suggestions for the Investigation for Human Behaviour in the Urban Environment, en: P. K. Hatt y A.J. Reiss, Jr.: Reader in Urban Sociology, The Free Press, Glencoe, 1952, p. 2-3.

[16] Fabio Zambrano, La ciudad en la historia, en: Carlos Alberto Torres Tovar et al, La ciudad hábitat de diversidad y complejidad, Ediciones de la Universidad Nacional de Colombia, Colombia 2000, p. 148

[17] EEUU ha adquirido, cada vez más, una posición dominante: la mundialización de los mercados, el crecimiento de las empresas transnacionales, la formación de redes (networks) y la nueva eficacia de un sistema financiero capaz de transmitir las informaciones en tiempo real, la difusión por los mass media, por la publicidad y por las propias empresas de bienes culturales masivos han creado esta globalización, caracterizada a los ojos de muchos analistas, por una ampliación rápida de la participación de los intercambios internacionales y, a la vez, por el dominio de un gran capitalismo cuyos centros de decisión son con frecuencia estadounidenses. A pesar de su crisis financiera actual, el modelo estadounidense  regula el mundo.

[18] A. Brighenti, A missao evangelizadora no contexto actual. Realidades e desafios a partir da América Latina, Paulinas, Sao Paulo, 2006, p. 23.

[19] A. Touraine, Un nuevo paradigma, para comprender el mundo de hoy,  op. cit., p. 14.

[20] Cf  A. Touraine, Un nuevo paradigma, para comprender el mundo de hoy,  op. cit.,  p. 27.

[21] Cf.  Ibid., p. 79.

[22] Gerald A. Arbuckle, Earthing the Gospel, Orbis Books, Maryknoll, New York, 1990, p. 150-151.

[23] Guillermo León Escobar H, El Orden Democrático, en: El hombre y la ciudad,  CELAM, Bogotá, 1994, p. 267.

[24] A. Touraine, ¿Qué es la democracia?, FCE, México, 1995, p. 8

[25] Rosario Espinoza, Democracia en la urbe: un examen de conciencia, en: La Democracia en la Urbe, Dabar, 2001, 21.

[26] Cf.  A. Touraine, Un Nuevo paradigma, para comprender el mundo de hoy, op. cit., p. 40.

[27] Ibid, p. 35.                                                                                                                                   

[28] A. Touraine, Un Nuevo paradigma, para comprender el mundo de hoy, op. cit.,  p. 94.

[29] José Luis Lezama, Teoría social, espacio y ciudad, Colmex, México, 1998, p. 46.

[30] G. Rocher, Introducción a la Sociología General, Herder, Barcelona, 1973, p. 70.

[31] G. Simmel,  El individuo y la libertad: Ensayos de la crítica de la cultura, Ediciones Península, Barcelona, 1986, p. 39

[32] Fabio Giraldo Zambrano, La ciudad en la historia, en: Carlos Alberto Torres Tovar et al., La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad, Universidad Nacional de Colombia, Colombia, 2000, p. 203

[33] Carlos Alberto Torres, La ciudad espacio de inclusión y exclusión, en: Carlos Tovar et al., La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad, Universidad Nacional de Colombia, Colombia, 2000, p. 319.

[34] Gustavo Montañez,  Pensar la ciudad, en: Carlos Alberto Torres Tovar et al., La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad, Universidad Nacional de Colombia, Colombia, 2000, p. 37

[35] Alberto Morales M, en: La ciudad deseable, en: Seminario sobre megalópolis, Seminario sobre Megalópolis, Santiago de Chile, (mimeo) Marzo 11 al 13 del 2003, p.10

[36] Cf Tony Misfud, La gran ciudad: interrogantes y propuestas éticas, en: Seminario sobre megalópolis, Santiago de Chile, (mimeo) Marzo 11 al 13 del 2003, p.11

[37] Carlos Alberto Torres Tovar et al., en: La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad, Ediciones de la Universidad Nacional de Colombia, Colombia, 2000, p. 12

[38] Louis Wirth, El urbanismo como modo de vida, Ediciones J., Buenos Aires, 1962.

[39] P.K. Hatt y A. J. Reiss Jr. Cities and Society, op.cit. p. 17.

[40] Manuel Castells, La cuestión urbana en José Luis Lezama, Teoría social, Espacio y Ciudad, Colmex, México, 1998, p. 277.

[41] Víctor M. Moncayo, La problemática urbana hoy; en: Carlos Alberto Torres Tovar et al., La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad, Universidad Nacional de Colombia, 2000, p.  25.


Capìtulo 2 "La Urbe es un Símbolo"
Tema 2: ‘CIUDADES INVISIBLES’ E ‘HÍBRIDOS URBANOS’

CAPÍTULO II

 

LA URBE ES UN SÍMBOLO

Qué es un símbolo

El símbolo es un objeto que se ve y se toca, y al cual el ser humano le da un significado. Abrazar no es sólo tocarse las espaldas con los brazos, sino es algo más, es la alegría de encontrar a una persona muy estimada; un ramo de flores que un varón entrega a una mujer es un signo de amor. En el símbolo no hay palabras, porque el signo ‘habla’ por sí mismo. Por eso se le define como una expresión de doble sentido. Una parte, que es posible tocar, la visible; la otra, invisible, que es realmente lo que se anhela decir. El símbolo reúne lo consciente y lo inconsciente, el mundo exterior e interior del hombre. Es como un núcleo de los opuestos, pero capaz de reunirlos. Es como una ‘simbiosis’[1]. Está compuesto por lo simbolizante, lo manifiesto del símbolo, dado a la audición, a la visión, y a la percepción, - el objeto o signo sensible - y aquello simbolizado en el símbolo que constituye su horizonte de sentido, el ámbito de lo Imaginario (…), comparece una dualidad en su configuración interna, una ‘tensión entre un ‘decir’ (el simbolizante portador de algo) y un indecible (lo simbolizado)[2].

 

         “La parte corporal del símbolo nos lleva a lo espiritual que es la parte importante, la que tiene huellas de infinitud, de inmortalidad, de trascendencia, de eternidad, de plenitud[3]. “El símbolo nos lleva a lo inabarcable fascinante, a aquello que culmina la búsqueda de sentido del ser humano, que no es otra cosa que haber encontrado el Sentido de la vida que para los católicos es llegar a encontrar al Dios de Jesucristo y a su Espíritu”[4].

El símbolo es una realidad compleja en la que una parte se capta empíricamente, y hace presente la otra parte de naturaleza metaempírica[5], ya que es un momento de paso entre dos fronteras, entre lo material y la realidad inmaterial donde se entrega el sentido, la humanización[6]. El símbolo así empuja hacia la relación, hacia la co-implicación religiosa, a un emparentarse con lo numinoso, religándonos con lo sagrado[7]. Al salir del arranque vital, del momento sentiente sin el predominio de la racionalidad, tiene la virtud de dar sentido a la existencia humana, ya que es el medio de que dispone el ser humano para apagar la sed de sus preguntas fundamentales y de sus situaciones-límite, la guía que le orienta hacia el cosmos en medio del caos[8]. No es pues algo añadido al hombre que en un momento dado, se le ocurra; es “lenguaje fundante y radical; (…) el simbolismo nos revelaría un hecho que ningún otro modo de pensamiento nos habría hecho alcanzar”[9], pues es forma de él mismo; elemento constitutivo de un imaginario humano.

El símbolo, como significante visible, se convierte en asidero real de la persona que busca sentido y que en él lo encuentra. Por eso, el símbolo dice más que la palabra. “Hay un más que no es posible verbalizar”[10]. En el símbolo brota lo que los sujetos y grupos sociales han interiorizado y que, en un momento dado histórico expresan con el fin de darse un orden lleno de significados. Y al hacer esto, crean cultura, dado que el símbolo la constituye o al menos es parte esencial de ella. “Mediante la palabra se comunican conocimientos. Mediante el símbolo se comunica vida (…). Los símbolos dan sentido a nuestra vida, nos dan vida, no meramente saberes sobre la vida[11]. El citadino busca con más frecuencia sentidos de vida que verdades. El mejor símbolo es aquel que no necesita ser explicado con palabras.

 

La Iglesia católica, aunque tiene cantidad de símbolos, a partir de la Escolástica ha  preferenciado las palabras: tesis, tratados, sermones, conferencias, diálogos verbales, definiciones dogmáticas. Frecuentemente habla de comunión sin crear comunidades; predica sobre la caridad sin generar estructuras y organismos de solidaridad y justicia. Emplea múltiples símbolos, pero en el momento que los ritualiza, tiende a emplearlos como signos que acompañan las palabras. Se puede hablar de una esclerotización de los símbolos católicos. Es entonces cuando predomina el ritualismo. Frecuentemente hay que explicar, con palabras, el  significado de los símbolos,  porque ya no dicen nada al hombre urbano. 

 

La urbe es un símbolo porque es un paso entre dos fronteras, entre lo visible limitado y lo invisible infinito, trascendente e ilimitado que da sentido al ser humano. Parece tener vida, pues alivia heridas de la vida, reordena el desorden y convierte el caos de las mayorías latinoamericanas, en cosmos. De esta forma ha suplido en muchos aspectos a las religiones institucionalizadas. “La urbe tiene mitos símbolos y ritos propios que cuando se viven y se gozan, ofrecen una vivencia que, a pesar de que es un remedo de la trascendencia, del sentido pleno de la vida y de la total realización, sin embargo son asumidos porque es lo máximo a lo que ha llegado el desarrollo urbano”[12].

 

La Iglesia católica ha admitido en su liturgia símbolos urbanos, ciertamente no de los mejores, por ejemplo: en los ritos del matrimonio o de los XV y III  años, la gente mete al templo modas de vestidos, de peinados, exhibición del cuerpo, la pasarela…; en el arreglo del templo: alfombra, espadachines, corazones de flores,  juego de luz. Muy rara vez se incluyen en la liturgia símbolos valiosos, como podrían ser símbolos de solidaridad del pueblo, de sus luchas por lograr agua potable, de avances educativos, de valoración de la mujer, de economía solidaria, de cajas de ahorro, cooperativas, autoconstrucción de vivienda. "Lo simbólico es la expresión más noble de lo religioso: un acto de misericordia, de defensa de un derecho, dice más que cien palabras que las definan[13].

 

La urbe parece resolver situaciones humanas de todo tipo, no sólo situaciones-límite que un citadino puede vivir como:

1)    Experimentarse impotente y débil

2)    Sentirse oprimido y sojuzgado por otros

3)    Sentirse nada y nadie, o sea, anonadado

4)    Tener que enfrentarse a un problemón

5)    Experimentar miedo y estupor ante una desgracia que siente invencible[14];

sino también alivia situaciones en que el ser humano es lanzado a preguntarse por el futuro último, sea que vaya más allá de esta tierra o que la respuesta final sea de esta misma tierra.

 

El caos y el cosmos

 

Cuando los individuos y grupos se sienten agredidos y golpeados en sus cimientos, se desestabilizan y entran a un desorden; si éste perdura, puede llegar a ser caos, que es un desorden agravado con visos de permanencia; sin embargo es a su vez, el principio de un orden que es posible que llegue a ser cosmos. Por eso se dice que el caos es movimiento. No obstante, aunque genera movimiento, éste es incierto, pues se duda que llegue a consumarse: que se pase de la herida a la sutura, del conflicto a la armonía, de la opresión a la liberación, de sentirse nadie a ser alguien, de un ‘me vale’  a asumir responsabilidades; de un ser débil y desorganizado a organizarse y ser fuerte. 

 

Toda situación caótica lleva en sus mismas entrañas la fuerza de transformación que lleva a los individuos a ‘agarrarse’ de la urbe, que como símbolo, les permite interpretarse en forma distinta a lo que están sintiendo y viviendo. Es como si la urbe despertase al ‘hombre simbólico’ que resuelve la situación, al imaginarse de otra forma a como se esta sintiendo; ‘momento’ en que  cambia casi todo en el individuo, aunque de hecho no ha cambiado casi nada de su entorno en el que está postrado o hundido. “El entorno hostil e imprevisible que amenaza la vida del hombre en sociedad deviene significativo, adquiere un principio de orden”[15]. La existencia, que aparece como un desorden inicuo, una violencia hecha a los hombres y una injusticia, un mundo falso y perverso, se anuncia en la interioridad humana, como un mundo verdadero, un orden en el cual es necesario crear la institucionalización, alejándose así de la tentación de querer regresar al pasado[16].

 

       “La globalización neoliberal como aplanadora totalizante: con sus dogmas del ‘afán de lucro’, como el motor de cualquier desarrollo y ‘el mercado’ y como la mano invisible que regulariza el dinamismo de los afanes de lucro”[17], ha agravado el caos.

 

La teoría del caos nos puede explicar e interpretar ‘la exclusión’, la informalidad de la vida, del trabajo y de la fe, lejos de las grandes instituciones, como un lugar de mucha muerte, de mucha energía desperdiciada y dispersa, pero también de lucha y creatividad, hacia las pastorales de la alimentación, de la migración, del derecho, de la vivienda, del menor, de la tierra, etcétera. Es una religiosidad que se preocupa del cuerpo, por la materialidad de la vida: pan, trabajo, elevación, afecto, mística”. Es una forma creativa de vivir y de organizar elementalmente la vida alrededor, en el plano más local que global. En la onda del caos ‘todo mundo se agarra de donde puede’, así el caos se transforma en ‘creación’. El caos es así creativo y regenerativo…sin embargo es mucha energía y muchas vidas consumidas, mucha pérdida y mucha muerte. El caos es una matriz interpretativa  de la realidad latinoamericana y caribeña en cuanto condición para una nueva creación.

 

El caos no es pues sólo algo negativo. El caos lleva dentro, la semilla de un orden, de una liberación, de un cosmos. Algo hay dentro de cada persona, en lo profundo de su ser, que le permite seguir viviendo en medio de un caos múltiple; llama la atención cómo a pesar del caos urbano, la urbe ofrece algo que retiene a los citadinos a seguir viviendo en ella.

 

El rito da vida al símbolo

 

Lo que da vida a los símbolos, lo que los moviliza, es el rito. El símbolo, objeto sensible, parece estar ‘muerto’ mientras no es ritualizado; es entonces cuando lugares y objetos parecen revivir.

La vida diaria esta llena de ritos[18]

a)     Ritos de bienvenida, de acogida, como puede ser un abrazo, un saludo cálido, una sonrisa. Podrían llamarse también ritos de entrada.

b)    Ritos de sensibilización o calentamiento, como puede ser música, luces, olores, cercanía corporal, coqueteo, ir de rodillas, besar una imagen, caminar hacia un santuario,

c)     Ritos culminantes o de éxtasis, en los que la persona manifiesta una inmensa alegría, una especie de éxtasis, como es la compra de algo deseado, el gol, la entrega de un trofeo, llorar de emoción ante la imagen, pisar terreno sagrado, comulgar, sentirse puro, bañarse en agua sagrada, la coronación, tocar la imagen.

d)    Ritos conclusivos o del relajamiento en que se disfruta la felicidad vivida, como pueden ser la convivencia, comer juntos, el reposo, el silencio, la danza eufórica, los gritos, felicitarse mutuamente…

e)     Ritos ‘misioneros’, por los que se comunica a otros la experiencia vivida; presumir la compra; invitación a otros a que experimenten ‘la vivencia’; hacer propaganda, llevar a otros a experimentarlo.

 

Al conjunto de estos ritos se le conoce como ritual. Ritual es así, el conjunto secuencial de ritos que tiene un ‘orden’, o sea,  pasos específicos que conjugan variados elementos que lo convierten en una liturgia. Son “acciones que ejecutan de modo uniforme en determinadas ocasiones, según normas cuya práctica se fija por tradición o prescripción, que pueden constar de gestos, palabras y uso de objetos”[19]. “Son actos simbólicos estilizados o repetitivos, en los que se emplean gestos y movimientos corporales, dentro de un contexto social, para expresar y articular un significado”[20], que favorece la participación común  y la repetición.

 

Los rituales pueden ser sagrados o seculares. Son sagrados si ponen en relación a la gente con el mundo sobrenatural o con aquello que los participantes consideran el sentido último de sus vidas. Seculares, si relacionan al grupo con las cosas ordinarias del cada día.

 

Mediante los rituales, pues, los grupos seleccionan y fijan los significados que regulan su vida[21]. “Los hombres intercambiamos objetos para satisfacer necesidades que hemos fijado culturalmente, para integrarnos con otros y para distinguirnos de ellos, para realizar deseos y para pensar nuestra situación en el mundo, para controlar el flujo errático de los deseos y darles constancia o seguridad en instituciones y ritos”[22].

          

La religión urbana

La urbe ha hecho que la religión o lo religioso se haya vuelto hoy día un término central, “el núcleo más profundo de la cultura[23]. Con sus plurales ofertas, la urbe ha obligado a ampliar el concepto religión, ya que se han desbordado las limitaciones que consagraban el término a las religiones monoteístas —cristianismo, judaísmo, islamismo—, a las politeístas, dualistas, henoteístas, y a algunas religiones orientales místicas. Hablar de religión hoy día es referirse a cualquier interpretación que busca sentido, sea que vaya más allá del mismo individuo —que sea una religión trascendente— o se quede en él  —que sea religión inmanente—. Éste es el caso por ejemplo de las religiones animistas, de las ‘religiones orientales’; de las que divinizan valores humanos y políticos —la democracia, la constitución, los héroes, el culto al Estado—; de las religiones sensoriales; de las creencias absolutas en ciertas ciencias —la biogenética, la cibernética—; y aún de las adhesiones a convicciones esotéricas, estéticas, reencarnacionistas y deportivas, como el futbol[24]. La urbe se convierte así en un supermercado de religiones.

Algunos, que manejan la primera concepción de religión, niegan que las búsquedas de sentido intramundanas sean religión; más bien las conciben como un proceso de secularización[25]. Casi la totalidad de los países europeos y en América Latina, los sectores académicos, científicos y cada día más las juventudes urbanas,  buscan el sentido de vida en realidades intraterrenas, inmanentes.

Aunque todavía las mayorías latinoamericanas se confiesan ‘católicos’, han pasado sin embargo, en sus búsquedas prácticas, de la trascendencia a la inmanencia, de símbolos católicos  a símbolos profanos que ‘catolizan’; de religiones institucionalizadas a cocteles religiosos hechos ‘por propia mano’ y al gusto y medida del deseo personal.  Empieza a propagarse en estos sectores, lo que en Europa ya es un hecho: ya no sólo se da el ateismo práctico en las elites intelectuales y políticas, como sucedía hace unas décadas, sino el ‘ateísmo popular’, el ateismo masivo[26]. En muchas de estas nuevas religiones no hay interés por la verdad, sino por la funcionalidad de la creencia con miras a sentirse bien.

El retorno a lo religioso ha sido, en el transcurso de los últimos cuarenta años, por oposición al testimonio de una secularización generalizada, el espacio para re-ordenar la vida. El espacio de lo religioso es aquel en el cual la exigencia personal de sentido, de relación con un orden idealizado, puede encontrar su lugar y su satisfacción. Se pude hablar pues de un ‘revival’ (resurgimiento)  religioso.

La gente no busca ya muchas veces la Verdad, ni la de la razón ni la de la fe. Se conforma con la débil verosimilitud (…); se siente satisfecha con la creencia móvil y pragmática que da sentido a cada momento. No busca ni el sentido de la trascendencia última ni el sentido de la historia, basta el sentido de cada día[27].

       A fin de evitar que el concepto Religión se diluya, algunos analistas llaman a las expresiones religiosas no-institucionalizadas ni estructuradas, religiosidad difusa[28], religión invisible[29], rumor de ángeles[30]. Por lo mismo, es muy conveniente precisar de qué se habla cuando se use el término Religión: si se está haciendo referencia a una relación con la trascendencia, con aquello que se considera sentido último y definitivo de la existencia, o con la absolutización de ciertas cosas ordinarias del cada día, un modo de producción de sentido terrenal ordenado hacia una articulación de lo sagrado, en la que es posible incluir las ‘religiones seculares’[31]. Esta avalancha de religiones, para algunos, no es otra cosa, que “…la revalorización de lo simbólico, la nostalgia de las experiencias cálidas de lo sagrado y revuelta contra la sistematización de las expresiones y representaciones de lo (institucional) religioso…”[32]. Es un resurgimiento religioso que no se había visto desde hace siglos[33]. Hay que reconocer sin embargo que otros autores consideran que este retorno a lo religioso “no implica necesariamente el retorno a lo sagrado, consecuentemente se da una radicalización de la secularización, porque por una parte la experiencia religiosa entra en el circuito del mercado, transformándose en un bien de consumo rentable. Y por otro la religión adquiere un sentido pragmático ligada al júbilo, al éxtasis, a la catarsis, a la emoción”[34].

 El sentido siempre es religioso en su núcleo, aunque no siempre sea religiosa la manera como se busca ya que, frecuentemente, el sentimiento religioso esta camuflado por rituales y símbolos seculares. El anhelo de trascender, de ir más allá de la humana limitación, el deseo de purificación y la búsqueda de la sacralidad se tornaron en una afirmación subjetiva de la propia persona. Las religiones institucionalizadas ya no fueron recurso. La urbe con su fascinación ha suplido a la religión. Lo propiamente urbano se idolatrizó. La religión sigue vigente en camuflajes seculares.

 

El agente de pastoral que trabaja en la urbe debe ser por esto consciente de que sus ofertas del ‘más allá’: resurrección, cielo, divinización, eternidad, omnipotencia, ubicuidad, comunión, divinización (…) con sus símbolos respectivos: misa, comunión, sacramentos de reconciliación, de matrimonio, de unción, no van a encontrar respuesta ni siquiera, a veces, ni en  los mismos  bautizados, que se nombran ‘católicos’ en los censos. La razón es que la urbe ya ha llenado las aspiraciones básicas de los bautizados con sus propios símbolos y ritos seculares[35]. Mucha gente que en su rancho se asía de ritos y símbolos sagrados católicos, en la urbe los abandona y prefiere agarrarse de ritos y símbolos profanos que le hacen sentirse feliz, seguro, identificado, socializado, poderoso, más aún, le llevan a experimentar un ‘cielito lindo’ en esta tierra.

Las ‘ciudades’ cultural-religiosas

Si existe una cierta homogeneidad en las creencias, normas y rituales en que grupos específicos celebran sus símbolos, es legítimo hablar de ‘ciudades’ cultural-religiosas dentro de la misma urbe. Y dado que no son fácilmente detectables en determinados espacios geográficos de la urbe, sino que se encuentran dispersos y mezclados, entonces puede hablarse de que existen, pero son invisibles. “A veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, que nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí”[36], de ahí el calificativo de ‘invisibles’. Son como ‘territorios’ simbólicos e imaginarios; no meros espacios físicos, sino grupos numerosos de citadinos que  son semejantes ‘relatando’ sus búsquedas de sentido de vida, se parecen mucho en las maneras de asumir y comprender el mundo. Si uno se quiere meter a ‘la manera de otra ciudad’,  se desubica[37].

 “Los ciudadanos de una ciudad segmentan el espacio mediante proyecciones imaginarias que es un modo de asumir la urbe y más precisamente un modo de sentirla y encantarla (…) Es su espacio afectivo. A través de esta relación simbólica con las divinidades se erige un espacio social, se delimita y significa el territorio, se construyen las diferencias  de pertenencia, se asegura la unidad del grupo y su permanencia en el tiempo (…). En este marco se construye y recrea la identidad social (…). Así la cosmovisión que es el resultado de las relaciones y la práctica y no de la especulación, va tejiendo la red de significados que dan cohesión al grupo[38].

 

Cada ‘ciudad cultural-religiosa invisible’ tiene un centro en donde se concentran sus características y representan y reinventan la urbe para vivirla, relatan, a través de símbolos, su historia, su sentir y su ser[39].

 

La urbe tiene, pues, variadas ofertas cultural-religiosas, cada una con su propio lenguaje (verbal, simbólico, racional, científico, tecnológico, cibernético) para responder a las búsquedas de sentido. Esta es la gran virtud de la urbe. Por eso se puede decir que la urbe es en sí la utopía o el mito más logrado que el ser humano ha construido. “La urbe ofrece quicios propios en que los hombres y mujeres pueden asirse para entenderse, sentirse seguros y saber que el cosmos perdido vuelve a ser encontrado”[40].

 

El agente de pastoral puede buscar en el mapa oficial de una ciudad: avenidas, jardines, cantinas, monumentos, edificios emblemáticos, templos…, pero mucho más importante que esto, es descubrir ‘el croquis imaginario’, o sea, las ‘ciudades cultural-religiosas’ que existen en la misma urbe[41], sea micro- o macro-urbe.

 

Se hará el intento de señalar cuáles y cuántas son las ‘ciudades cultural-religiosas invisibles’ en las urbes latinoamericanas. Las hemos reducido a siete. La cifra no pretende ser taxativa sino sólo propositiva. En la medida que el conglomerado humano es menor en la urbe, decrece el número de estas ‘ciudades’. Para facilitar su determinación, se da a cada una de las ‘ciudades’ un nombre convencional que exprese lo más significativo que posee:

1.- La religión de la ‘ciudad cristiana’

     Es la formada por aquellas personas comúnmente llamadas ‘católicos practicantes’; que observan  las normas, la moral y los ritos católicos; casi siempre se toma su asistencia regular a la misa dominical como ‘la medida’ de su práctica; observan en su vida la moral cristiana-católica; creen, aunque algunos no con la claridad que se quisiera, en Dios Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo; confiesan que el Hijo se hizo hombre en el seno de la Virgen María, que instauró el Reinado de Dios desde esta tierra; reinado, que culminará en la parusía.

El contenido del Mensaje se encarna en la cultura de la región de Judea. La Palabra Eterna, el Verbo, se hace carne en Jesús de Nazaret, piadoso observante de la religión judía. En y desde esta cultura proclama la Buenas Nueva del Reinado de Dios, anunciado por los profetas, cuya máxima realización es su propia resurrección, principio de la transformación de todo lo creado. Con el tiempo, este Evangelio es vaciado, primero, en moldes culturales helénicos, romanos, mediterráneos; posteriormente, en moldes orientales, germanos, francos e ibéricos, entre otros. El Mensaje cristiano así se reviste de plurales culturas, fruto al que se le conoce como Cristiandad.

La Cristiandad llega a América en el siglo XV. Su lenguaje es preponderantemente verbal. La precisión de las palabras es la base de su doctrina que es resumida en dogmas, verdades universales válidas en todo tiempo y lugar, cuyo enunciado clausura cualquier cambio futuro. Aún para explicar estas verdades se recurre al discurso lógico que toma el nombre de teología, conservada en libros. Es pues un lenguaje logocentrista.

2.- La ‘ciudad religiosa de los caminantes”

Es la ‘ciudad’ de los inmigrantes indígenas que llegan a la urbe, procedentes del interior del país y de países limítrofes. Éstos pronto experimentan la exclusión de la urbe que los considera nada y nadie.  La identidad, que en su pueblo de origen tenían, se esfuma en medio de la multitud citadina; el encuentro con otros es nulo. No encuentran ‘asideros’ que les permitan experimentar que son ‘alguien’; se sienten incapaces de socializarse y ser reconocidos. Este sentimiento les lleva a imaginarios del recuerdo, cuya forma simbólica más significativa es el regreso periódico a su pueblo de origen.  La fiesta del santo Patrono, de los muertos y de la navidad les permiten, a través de sus lenguajes simbólicos ancestrales, afirmar su identidad y dignidad personal[42], socializarse y ser reconocidos, al menos por unos días en sus propios pueblos. Son verdaderos ‘caminantes’, de ahí el nombre con el que los identificamos.

Los pocos días que ‘hablan’ el lenguaje mítico-simbólico de la Religiosidad Popular, simbiosis de religiones autóctonas y de Cristiandad, les hace experimentar lo que han imaginado siempre de ellos mismos y que la urbe ha puesto en entredicho: que existen y que valen; vuelven así a reordenar el caos vivido en la urbe. Después de estos días anamnésicos y lúdicos, están en condiciones de retornar al sin-sentido urbano, donde viven de estos recuerdos e imaginan el siguiente regreso cíclico. 

3.- La ciudad religiosa de ‘los creyentes sin Iglesia’

 

Los miembros de esta ‘ciudad’, aunque se dicen católicos, no se interesan demasiado ni por las enseñanzas, ni por la moral, ni por los ritos litúrgicos de la Iglesia católica. Abandonan la costumbre de regresar al pueblo de origen de su antepasado;  reformulan sin embargo las tradiciones de la cultura religiosa heredada; desplazan iconos campesinos por santos urbanos que les resuelvan situaciones vividas en la urbe: falta de dinero, impotencia sexual, inseguridad, escasez en las ventas. Su lenguaje es fruto de las modernidades aprendidas a través de los medios comunicacionales, más que la Modernidad.

La urbe se les evidencia como obra humana, construida por el hombre y la mujer abandonados a su suerte; lo que ahí se logra es solo resultado del propio esfuerzo. Con frecuencia viven situaciones-límite de todo orden que buscan resolver religiosamente, sin re-ligar el fenómeno urbano con Dios. Al negarles la urbe espacios y tiempos donde experimentarse valiosos e indispensables, aceptados en la sociedad, con poder económico y social, con una identidad propia y reconocida, en una palabra, que son ‘alguien’, recurren a templos católicos, a vivir estos anhelos profundos a través de ceremonias de XV y III años, de graduaciones de kinder y sexto grado de primaria y aniversarios de toda índole. El tarot, las cartas, la adivinación, la astrología, las ‘limpias’, la lectura de las manos y del café, el espiritismo, la magia, el recurso a los ‘síquicos’, son otras tantas de las ofertas de la urbe.

4.- La ‘ciudad de la religión del cuerpo’

 

Constituida por multitud de pequeños grupos, a los que se les conoce como sectas o nuevos movimientos religiosos, sus integrantes centran casi siempre su anhelo en aliviar la salud corporal y psíquica y su carencia económica. En muchos de estos centros religiosos, el cuerpo juega un papel determinante, como objeto del milagro. Estos cultos pueden no parecerse en sus doctrinas, lo que sí los unifica es la importancia y la centralidad del cuerpo. Su oferta religiosa responde a desórdenes que van desde la depresión hasta una discapacidad corporal, desde el anhelo de vivenciar lo divino hasta ir más allá de la humana limitación, del deseo de purificación y la búsqueda de la sacralidad hasta el deseo de sentirse acogido, personalizado, tomado en cuenta.

Muchos de los integrantes de esta ‘ciudad’ proceden de la Iglesia católica. Bautizados en su seno, salen de ella porque en las sectas y nuevos movimientos encuentran un lenguaje que no encontraron en la Iglesia católica. “(Esta es) gente sincera que sale de nuestra Iglesia no por lo que los grupos ‘no católicos’ creen sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; (salen) no por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales, no por problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia. Esperan encontrar respuestas a sus aspiraciones que no han encontrado en la Iglesia[43].

Aunque se reúnen en grandes templos, viven su fe, generalmente, en grupos pequeños, en los que se sienten en familia, en los que experimentan confianza, solidaridad y comunión fraterna, no en palabras y sermones, sino en la práctica.

5.- La ‘ciudad de la religión secular’

Es el grupo ilustrado, la Intelligentsia, que dice no creer en Dios, ni en la Iglesia católica ni en secta o movimiento religioso alguno, pues cree que puede operar sin ellos[44]. Parte del hecho de que lo que el hombre no experimente y compruebe, no existe; pugna por un ideal de objetividad que hace abstracción de los condicionamientos del sentir y pretende llegar a formulaciones aceptables por todos, porque son inteligibles[45]. Aunque algunos se dicen ateos o no creyentes, buscan sin embargo un sentido de su vida y esto es religioso. 

  La exclusividad que atribuyen a la razón, les lleva frecuentemente a la insensibilidad, pues el saber científico y el dominio técnico los conduce a situaciones de enorme desproporción entre el poder y la sabiduría, entre la técnica y los valores, entre el progreso material y la perfección moral. Dejan de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la autorrealización inmediata y a la creación de nuevos y, muchas veces, arbitrarios derechos individuales sobre la vida sexual, familiar, sobre las enfermedades y la muerte[46]. El lenguaje de esta ‘ciudad’ es racional y experimental. Es alérgico al tipo de lenguaje mítico-simbólico, al que considera como atrasado, y al lenguaje verbal-dogmático por oscurantista y domesticador.

6.- La religión de la ‘ciudad postmoderna de las sensaciones’.

Los integrantes de esta ‘ciudad’ tienen a la urbe como sentido de su vida y la gozan y disfrutan al máximo, en forma individualista, puntual y egoísta. Viven el espacio y el tiempo urbanos como el único recurso para afirmar su ser-sujeto, su individualidad, ya que sienten que su cuerpo es el único sujeto merecedor de su atención. No existe en ellos la alteridad como sentido de vida; se sienten sentido de sí mismos. Todo es pensado y actuado en función del propio Yo-cuerpo.

 Para éstos, el cuerpo se ha convertido en la obra maravillosa que puede uno mismo esculpir, adornar —tatuajes y dijes en orejas, nariz, pezones, lengua— y pintar. El cuerpo merece ser llevado, por lo mismo, al éxtasis, a base de recursos que abran todas las posibilidades sensoriales de los cinco sentidos, siendo así un lenguaje hipersensorial y tecnológico-cibernético.

Es un ateismo masivo, pero no racional como en el mundo de la Intelligentsia, sino existencial, es decir, como forma normal de vivir. Sus más fieles adeptos se encuentran, principalmente, entre las adolescencias y juventudes nacidas después de 1980. Buscan a como de lugar una especie de salvación aquí y ahora; “tratan de descubrir la certidumbre en una época de incertidumbre”. Si la experiencia del símbolo les queda corta, añaden dosis adecuadas de droga ‘éxtasis’, para sentir la plenitud de la felicidad.

Los principales centros que la urbe construye para esta ‘ciudad’ son los estadios de futbol, los antros, los foros para festivales musicales, los centros paradisíacos de turismo, las clínicas de embellecimiento corporal, las plazas para megaschows, los centros comerciales, los festivales, el Tecnofest.

7.- La religión de la ‘ciudad de los guetos’

Es el bloque que percibe el lado caótico de la urbe. En ocasiones, destruyen no sólo la convivencia humana sino a otros excluidos como ellos. Ser punk, darketo, emo, gótico, sket, sketo, graffitero, sexo servidora, pandillero, gente que vive en la calle, es otra manera de ser frente a un ser-citadino que se siente normal en la más completa anormalidad urbana.

Existe otro tipo de guetos que la sociedad excluye y los señala con bastante crueldad y desprecio: los homosexuales, las lesbianas, los trasvestis, los contagiados de VIH-SIDA.

Tienden a buscarse y ayudarse. El entorno de la cruel exclusión urbana los lleva a la desilusión respecto a los bienes de la ciudad y a la bondad de sus habitantes, incluidos sus propios familiares. Luchan entonces por derechos culturales, ya que los derechos humanos les están negados: el derecho a ser homosexual o lesbiana, a elegir sexo, a unirse legalmente como sociedad conyugal, a adoptar hijos, a optar por morir libre y dignamente; organizar parades en las que exhiben no sus mejores símbolos, sino precisamente aquellos que hieran la visión cultural de otras ‘ciudades’: condones gigantes, desnudos, exhibición de senos, glúteos y genitales exuberantes, banderas multicolores que expresen la pluralidad, celebración de casamientos de contrayentes del mismo sexo en lugares públicos.

 

 Es tarea de una diócesis discernir las ‘ciudades cultural-religiosas’ más significativas, por su número y su influencia, que  se encuentran  en sus ciudades. De esta manera puede determinar los plurales lenguajes de sus los interlocutores y así   planear la forma de emprender una evangelización inculturada. A su vez, analizar la simbólicas que existen en cada una de dichas ‘ciudades religiosas’ a fin de valorar lo que en ellas hay, como dice el Apocalipsis, de joyas, de vida, de oro, de templo, que faciliten el contacto con la simbólica de la ‘ciudad cristiana’. Un ejemplo de esto se encuentra en el Anexo de este escrito, en relación a la ciudad de México.

 

Un esfuerzo en este sentido se encuentra en la pastoral practicada por los obispos y padres de la Iglesia de los siglos posteriores al Apocalipsis. Basten algunos ejemplos. San Clemente, papa, (Roma, a. 88-97) dice que “la filosofía pagana es una preparación a Cristo”[47];  San Justino (Roma a. 100-165)  explica que en las culturas se encuentra la palabra de Dios en forma de semilla[48]; que la sabiduría de los pueblos es fruto del resplandor universal del Verbo[49]; que es innata al género humano. En esa misma línea se expresan Teófilo de Antioquia (a. 120-185), Orígenes (Alejandría a. 185-254), Gregorio Nacianceno (Neocesarea, a. 215-270), Eusebio (a. 267-340), San Juan Crisóstomo (Constantinopla, a. 344-407).

El Vaticano II revive el término y lo recoloca como la matriz interpretativa de la cultura religiosa. Y da entre otras, esta razón: “El Verbo de Dios, antes de hacerse carne para salvar al ser humano y recapitularlo todo en Él, (ya) estaba en el mundo como la verdadera luz que ilumina a todo hombre (Jn 1,9-10)”[50]. En ellas se encuentra sembrado “lo bueno que Cristo ha depositado en la mente y en el corazón de estos hombres, en sus ritos y en sus culturas”[51] y esto es “una preparación evangélica (dada) por quien ilumina a todos los hombres, para que al fin tengan vida”[52].

La postura teológica de los Padres de la Iglesia contextualiza, en el mundo griego, la postura del Apocalipsis. No se trata de hacer de la ciudad terrena el cielo en la tierra, pues es sólo algo artificioso, pero sí afirmar que la ciudad produce un acercamiento suficiente al Cordero Resucitado[53]. En la medida que brota la simbólica urbana parece brillar con más fuerza el simbolismo sagrado de la urbe. En el Apocalipsis, el ‘primer sentido’, la urbe humana, cede el paso al segundo, la urbe divina. 

          Pero, cómo discernir qué de las otras culturas religiosas, que no son la ‘ciudad cristiana’, son ‘semillas del Verbo’ y qué es ‘maleza’. Jesucristo es el criterio para discernir en las culturas lo que es compatible o incompatible con la fe cristiana. Aquí se encuentra el punto crítico del proceso, pues aunque las religiones o ‘ciudades cultural-religiosas’ son reacciones positivas, no dejan de estar marcadas por una ambigüedad que dificulta el discernimiento. Baste por ahora recordar el criterio de Jesús: “Por sus frutos los conocerán”. Y los frutos del Espíritu son amor, alegría, paz, tolerancia, agrado, generosidad, honradez, sinceridad (Ef 5,8-9) y rectitud y vida justa (Fil 1,10). En resumen, el amor al prójimo en todas sus manifestaciones. Donde hay frutos del Espíritu en la cultura en cuestión hay voluntad de Dios. Dios está ahí y, por consiguiente, debemos acogerlos, al menos como ‘semillas’

Estas acciones o ‘semillas’ tienen algo del Verbo, sembradas en el ‘alma’ de la cultura que es la religión. Son símbolos de Él. Aunque, por ser símbolos, evidencian la lejanía de un no-ser-imagen de Él. Debido a lo primero, el símbolo tiene ciertas características que parecen tender puentes de contacto con la simbólica cristiana; pero a su vez, por lo segundo, evidencia una lejanía que desafía a la ‘ciudad cristiana’, a la Iglesia católica, para que ésta haga un esfuerzo mayor por acercarse a las ‘ciudades cultural-religiosas’, a fin de desvelar en ellas aquellos símbolos que son ‘semillas del Verbo’ y ayudarlas a crecer y llegar ella a inculturar, como fruto, la Palabra de Dios, la Tradición y su Magisterio. Se trata pues de un proceso de Evangelización inculturada y de exculturación de la Cristiandad.

 

 



[1] Cf José Beriain/ Patxi Lanceros, Identidades Culturales, Universidad de Deusto, 199, Serie Filosofía, Bilbao, vol. 24, 1996,  p. 111-113.

[2] Celso Sánchez Capdequí, Imaginario, en: Andrés ORTIZ-OSÉS y Patxi LANCEROS (org), Diccionario de Hermenéutica, Universidad de Deusto, 2003, p. 342-350.

 op. cit.,  p. 185.                                                                                              

[3] Mauricio  Beuchot, Hermenéutica, Analogía y Símbolo, México, Herder, 2004, p.143.

[4] Aa. Vv., Documento Para abrir boca del I Congreso Interamericano de Pastoral Urbana  realizado en México, D.F. los días 2-6 de julio de 2001, p. 3.

[5] J .Martín Velasco, La religión en nuestro mundo (ensayos de fenomenología), Sígueme, Salamanca, 1978, p. 200-201.

[6] Andrés Ortiz-Osés, Las claves simbólicas de nuestra cultura. Matriarcalismo, patriarcalismo, fratriarcalismo, Anthropos, Barcelona, 1993, p. 7.

[7] Cf  Andrés Ortiz-Osés y Patxi Lanceros. (Dirs), Claves de Hermenéutica, para la filosofía, la cultura y la sociedad, Universidad de Deusto, Bilbao, 2005. p. 67.

[8] Cf.  J. María Mardones, La vida del símbolo, Sal Terrae, Santander, 2003, p. 55-56. J. R. Sarabia, Símbolo, Analogía y Ser, Rev., de Fil., Universidad Iberoamericana, 98 (2000), p. 248.

[9] J. Martín Velasco, El fenómeno místico, estudio comparado, Trotta, Madrid, 1999, p. 62.

[10] J. María  Mardones, La vida del símbolo, op., cit., p. 104.

[11] Pablo Ricoeur, citado en J.M. Castillo, Símbolos de libertad, teología de los sacramentos, Sígueme, Salamanca, 5ª ed. 1992, p. 1405.

[12] J. Bautista Libanio, La Iglesia en la ciudad, en: J. B. Libanio, B.Bravo, J. Comblin, La Iglesia en la ciudad, Dabar, México, 1999, p. 19-71.

[13] J. María Mardones, Síntomas de un retorno, Sal Terrae, España, 1999, p. 158.

[14] Sante Babolin, Apuntes de Estética, UPM (mimeo), 2001, p. 7

[15] Celso Sánchez Capdequi, Imaginación y sociedad, una hermenéutica creativa de la cultura, Tecnos, Madrid, 1999, p. 185.

[16] George Balandier, El desorden, la teoría del caos y las ciencias sociales. El elogio de la fecundidad del movimiento, Gedisa, Barcelona, 2ª.ed. 1996, p. 25.

[17] Juan Pablo II, Iglesia en América, n. 56

[18] Cf  Michel  de  Certeau, La debilidad de creer, op. cit., p. 33-43.

[19] Gerd.Theissen, La religión de los primeros cristianos, Sígueme, Salamanca, 2002, p. 152.

[20] G. Arbuckle, Earthing the Gospel, Orbis Books, New York, p. 98.

[21] Néstor García Canclini, Cultura y comunicación en la ciudad de México, UAM, Grijalbo, México, 1998, p. 63

[22] Néstor García Canclini, Cultura, op. cit., p. 69

[23] Agenor  Brighenti, La Iglesia Perpleja, Palabra., México, 2005, p. 117.

[24] Se podrían añadir otro tipo de religiones: el culto al poder mental (el potencial humano, la energía universal, la psicología transpersonal, la Iglesia de Syannon,  etcétera); la creencia en realidades extraterrestres (la religión de Raël, la academia Unarius de la ciencia, la religión de los maestros ascendidos a otros planetas); las creencias que permiten mantener la salud o conseguir dinero o amor, que abarcan santería, astrología, angelología, Reiki, vampirismo, tarot, wicca, chamanismo, por citar algunos casos. Es la época de las “religiones a la carta”. Incluso otras subesferas no religiosas como la salud o el mantenimiento de la ecología llegan a constituirse en poderosas dadoras de sentido. (Cf.  Pedro Reygadas, La ineludible necesidad de creer: integridad, pobreza y búsqueda de sentido, (mimeo), Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México, septiembre 2004).

[25] Juan Martín Velasco prefiere hablar de ‘desacralización’: “La desacralización, que constituye uno de los aspectos centrales del fenómeno complejo designado con el término de secularización; es decir, que el número más o menos importante de realidades naturales o culturales destituidas de su condición de sagradas, son entendidas ahora como profanas, puramente inmanentes o intramundanas” (J. Martín Velasco, La religión en nuestro mundo (ensayos de fenomenología), Sígueme, Salamanca, 1978). Otros afirman que secularización no es fin de la religión, sino fin de las formas religiosas que no quieren o no saben adecuarse a las nuevas condiciones del pluralismo.

[26] Cf.  Winfried Gebhardt, Asignaturen der religiösen Gegenwartskultur, en: W. Isenberg, Orten für den Glauben, Bernsberger Protokolle 106, 2002, p. 9-24.

[27] Pedro Reygadas, La ineludible necesidad de creer: integridad, pobreza y búsqueda de sentido, op. cit., p. 4.

[28] Cf.  R. Cipriano, La religione difusa. Teoria e prasi, Borla, Roma, 1988.

[29] Cf.  T. Luckmann, La religión invisible, Sígueme, Salamanca, 1973.

[30] Cf. P. Berger, Una gloria lejana. La búsqueda de la fe en una época de incredulidad, Herder, Barcelona, 1994.

[31] V. Vide, Religión, en: Andrés Ortiz-Osés y Patxi Lanceros, Claves de Hermenéutica, op. cit., p. 486-487

[32] J. María Mardones, Para comprender las nuevas formas de la Religión, Verbo Divino, Estella, 1994, p. 157.

[33] Cf.  Juan Pablo II, Pastores gregis,  Carta Apostólica, Octubre 2004, núms. 3-5.

[34] Agenor Brighenti, A missao evangelizadora no contexto actual. Realidades e desafios a partir da América Latina, op. cit., p. 27.               

[35]Una de las primeras funciones de la ciudad es la de unir el cielo con la tierra”  (Fabio Sambrano, La ciudad en la historia, en: Carlos Alberto et Torres Tovar  et al, La ciudad: hábitat de diversidad y complejidad, Universidad Nacional de Colombia, Colombia, 2000, p. 128)

[36] Italo Calvino, Ciudades Invisibles, Siruela, Madrid, 1999, p. 43.

[37] Armando Silva, El Territorio: Una noción urbana, en: Signo y Pensamiento Vol 7 (12) 1988, p.  81-91.

[38] Cf Ana Portal, Ciudadanos desde el pueblo, Identidad urbana y religiosidad popular en San Andrés Totoltepec, Tlalpan, México, Culturas Populares de México, 1997, p. 43-73.

[39] Cf Mariluz Restrepo, Simbología, p. 41.

[40] Cf J. Baptista Libanio, La Iglesia en la ciudad, en: J. B. Libanio, B. Bravo, J. Comblin, La Iglesia en la ciudad, op. cit. p. 19-71.

[41] Cf  Armando Silva, Imaginarios Urbanos, p. 11, Citado por Restrepo en:  Simbología 39-41

[42]  DP 454.

[43] DA  225.

[44] DA  42.

[45] Cf. J. M. Velasco, La religión en nuestro mundo (ensayos de fenomenología), Sígueme, Salamanca, 1978, p. 33.

[46] Cf  DA 44.                                      

[47] Str. VI, 17, 159.                                                                                

[48] II Apología 813; 10, 2.

[49] II Apología, 13, 3.

[50] GS 57.

[51] LG 17.

[52] LG 16.

[53] Cf  M. Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica, hacia un nuevo modelo de interpretación,  Facultad de Filosofía y Letras UNAM, Itaca, 3ª ed., México, 2005, p. 189-198, especialmente p. 191-194.


Capìtulo 3 "Dios Vive en la Urbe"
CAPÍTULO IV

CAPÍTULO  III

DIOS VIVE EN LA URBE

Esta frase es una afirmación del libro del Apocalipsis. Los capítulos 21,1-22,5 hablan de esto. En ellos la ciudad cobra importancia como símbolo, más aún como símbolo sagrado, porque en ella habitan Dios y Jesucristo Resucitado. La presencia del Resucitado da a la ciudad una sobreabundancia de sentido: la convierte en ciudad santa, ciudad nueva, en morada de Dios, en ciudad fincada sobre la Joya más valiosa, —Jesucristo Resucitado—, en su templo, en sede de este Sol. Esta realidad sagrada hace de la ciudad, el Reino de Dios, en donde las comunidades cristianas que en ella habitan son sus sacerdotes en una forma existencial.

 

1.- “Y ví a la ciudad (en griego: Povlis) santa (en griego: aJgiva)” (Ap 21, 2a)

Es un texto de dos palabras,  —ciudad, santa— que en la experiencia nada o poco tienen que ver entre ellas, pero que el autor del Apocalipsis se atreve a unirlas. Busca, al parecer, ayudar al oyente a franquear el más allá de la ciudad. El símbolo de la povlis (la ciudad humana o terrestre), palabra significante, usada 27 veces en el Apocalipsis, comparte cierta imagen, en forma análoga, con la ‘ciudad de Dios’ que es su significado. Una tiene algo de la otra. Pero, por ser producto de la analogía, tiene a su vez mucho de artificial, de lejanía, de no-imagen. No se trata de hacer de la ciudad terrena el cielo en la tierra, pues es sólo algo artificioso, pero sí afirmar que la ciudad produce un acercamiento suficiente a lo que designa y nos sacia con ello[1].

Estos dos momentos son necesarios. De los dos brota el todo, no sólo de una, la urbe  santa, sino también de la otra, la urbe humana. Tratar de separar las dos partes, porque una es divina y la otra humana, es destruir el símbolo. Afirmar que la urbe actual es sólo un simple signo que señala lo que será el futuro escatológico, colocaría a este capítulo como una simple parábola o metáfora.

El hermeneuta, o sea, el intérprete, que en nuestro caso es la comunidad cristiana, debe escuchar y asimilar las dos partes antes de interpretarlas. Tan necesario es superar el desprecio por la urbe terrena por todo lo negativo que tiene,  prefiriendo lo que será su futuro  —la ciudad escatológica—, como querer consagrar la urbe toda como lugar de salvación. El lector tiene que interpretar la ciudad humana y, desde ahí, la ciudad divina; de la misma manera, interpretar la ciudad divina y desde ella discernir dónde la ciudad humana es tal, porque en esa parte se encuentra el todo.  

  Quien le otorga esta sobrevaloración es Dios mismo, al convertirlo, por su revelación, en símbolo sagrado.  

 La povlis donde se vive, es por lo mismo, el indicio, es la huella; la povlis  aJgiva es la totalidad. La povlis (ciudad) es el simbolizante, portador de algo, el aJgiva (santa) es ese algo, lo simbolizado,  huellas de infinitud, de eternidad, de plenitud, que es el ámbito de lo imaginario, su horizonte de sentido.

La urbe apunta pues hacia lo inabarcable, empuja así hacia la relación, a la co-implicación religiosa, a un emparentarse con lo numinoso, religando al hombre y a la mujer urbanos con lo sagrado. La povlis tomada más como símbolo que como palabra, no acota la posibilidad de lo infinito, sino más bien abre a esa sobreabundancia —   aJgiva — de significado, del que carece el signo lingüístico, y así la cultura participa de la posibilidad de la infinitud, de la trascendencia, que adentra al ser humano en su expresión más sublime que es la religión. Según esto, la urbe, la povlis es el espacio en que se va a dar el renacimiento religioso del hombre[2].

Todos los acontecimientos urbanos, individuales y grupales, deben ser ‘leídos’ desde esta óptica. La urbe es desde entonces un ‘signo del tiempo’ y esta convicción va hoy día en un constante crescendo[3].

Juan de Patmos, autor del Apocalipsis, a quien muchos especialistas identifican con ‘el apóstol Juan’, se siente impactado por las ciudades del Asia Menor: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea (Ap 1,11); esta preocupado por la situación que viven los cristianos de éstas y de otras ciudades del Imperio, como es el caso de Roma. Trata de ver la povlis más a fondo que lo proyectado por un simple análisis fenomenológico. Cuando el autor del Apocalipsis dice “Y vi un cielo” invita a asumir esta perspectiva para analizar la urbe. “Ver a través del cielo no es ver el futuro, ni cosas que tienen que suceder más adelante, sino que es la manera de ver el presente desde los ojos de Dios, es decir, desde la óptica de la fe…”[4]. Se da así el paso de desvelar una modalidad de lo real o de una estructura mundana que no es evidente en el plano de la experiencia inmediata[5].

2.- “Y ví a la ciudad, la nueva Jerusalén”  (Ap 21, 2b)

Es otra manera de dar significado a la povlis que es el significante. Se podría afirmar que ‘nueva Jerusalén’ es un símbolo unitario pues entrelaza muchos otros símbolos.  En la urbe,  algo viejo esta vencido (3,12, 21,2). No va a ser nueva, paulatinamente o de tajo en la línea del ya-pero-todavía-no, sino la urbe es nueva porque algo celestial ya está en ella. No es aventurado adelantar que lo nuevo es la encarnación y la resurrección con las apariciones de Jesucristo quien, como tal, ‘habita en la ciudad’.

  Esta afirmación no le lleva, sin embargo, a negar lo que también es Jerusalén, “la ciudad donde fue crucificado el Señor” (11, 8b). Jerusalén no es sólo ‘santa y celestial’, es también Egipto  —lugar de esclavitud—; es  Sodoma —hedonista y depravada—, a las cuales se asemeja Roma —idolátrica y criminal—, que merece todos los calificativos que mereció Babilonia —perversa y corrupta— (18, 2-8). Y todas éstas tienen por origen común al fundador de la ciudad, Caín, el errante asesino de su hermano Abel.  

Babilonia es la síntesis de toda ciudad cainesca. Roma, actualiza todas estas realidades. Es símbolo de esclavitud en el tiempo de la deportación del pueblo judío en el 587 a.C., aquí se convierte en Roma que desde Nerón (54-68), es la ciudad en donde los cristianos son no sólo excluidos, sino perseguidos y asesinados[6]. El autor la califica como “prostituta”, sinónimo bíblico para referirse a una ciudad infiel a Dios, a una ciudad idólatra. Babilonia-Roma es sobre todo seducción que arrastra reyes y pueblos. Si Roma fue terrible por la persecución, es más terrible por su poder seductor “con el vino de su prostitución se han emborrachado todas las naciones, los reyes de la tierra pecaron con ella, y los comerciantes del mundo se hicieron ricos en ella pues era buena para gastar” (18,3); “en esta ciudad fue hallada sangre de profetas y santos y de todos los que fueron degollados en la tierra” (18,24).

Roma se convierte así en símbolo de toda ciudad humana.

Toda urbe imperial seduce al ser humano; le hace creer que es posible vivir sin Dios; que su poder económico y político satisface de tal forma, que basta satisfacerse de estos dos sentidos para llenar anhelos profundos humanos. El imperio al mismo tiempo que vence voluntades de otras razas y pueblos, éstos llegan a idolatrarla. Situación en la que han caído las ciudades de Asia Menor a cuyas comunidades cristianas Juan dirige esta carta.

Sin embargo, de toda opresión siempre ascendió un clamor. En Egipto como en Babilonia, como cuenta la Escritura, el Dios vivo y verdadero se revela liberador de los oprimidos de la ciudad.

El autor, además, insinúa a los miembros de la comunidad cristiana que escuchan, que ellos también hacen que su urbe sea nueva, proyectando la novedad que ha traído la resurrección del Señor; les esta diciendo que es nueva porque ellos ahí viven y que, a pesar de todo lo que les esta causando habitar en la urbe, deben continuar viviendo en ella para que ésta no regrese a ser vieja.

3.- La ciudad es sede del jaspe: Dios y el Cordero (Ap 21,11)

 

No hay que ver la urbe parcialmente, sino como Juan la analiza, en una forma global: "desde un cerro alto y grande" (Ap 21,10). Desde ahí se le contempla no tanto como lugar de caos, sino como principio de cosmos. Esta perspectiva no le permite detenerse en aquel aspecto, inolvidable en sí, de la ciudad: es la entidad que asesinó a Emmanuel  —Dios entre nosotros—.  Juan la contempla, con ojos de fe, como el lugar de la resurrección, de las apariciones del Resucitado y de la venida del Espíritu Santo. Sin olvidar lo primero, Juan resalta y cree en esto segundo. Éste es el destino real de toda urbe: asesinar al Dios que vive en ella, aspecto viejo, y ser dintel que abre a la novedad inesperada: a la morada de Dios y su Cordero; lugar que se resiste a la fascinación del Imperio y que orienta para  lograr un mundo alternativo. Creer ambas realidades es el centro de la espiritualidad de quien trabaja en la urbe[7].

 

Toca a la comunidad cristiana, más que a ningún otro habitante urbano, creer, como lo hace Juan, que toda urbe es "santa... que esta bajando del cielo, del lado de Dios...que irradia la gloria de Dios....que su resplandor es el de una piedra preciosísima… su color se parece a la resplandeciente luz del jaspe"  2 (Ap 21,11. 18).

 

Jaspe es, para Juan, "el que está sentado en el cielo", Dios (Ap 4,2-3), y junto a Él, el Cordero Sacrificado Jesucristo (Ap 5,6). Por lo mismo, es natural que diga que “La muralla está hecha con jaspe y  que  las bases de la muralla de la ciudad están adornadas con toda clase de piedras preciosas; pero entre todas ellas, la primera base es de jaspe…"[8] (21, 18-19).  Dios y su Cordero son el fundamento y quienes le dan forma y protección a la ciudad.  

 

Vivir de este imaginario va dar al cristiano sentido de vida en la ciudad. Aunque el jaspe tiene un valor superior, las otras joyas son también reconocidas. La valoración del jaspe no desvalora las otras joyas, que también son auténticas. Este es otro símbolo para insistir que Dios y su Cordero están en la ciudad en medio de múltiples joyas —el zafiro, la calcedonia, la esmeralda…— que son ‘dioses’ valiosos para otros que no tienen por fundamento al ‘Jaspe’.

 

Se tiene por tanto que inferir que la urbe, que tiene a Dios y su Cordero, tiene otros ‘dioses’ que dan sentido. Este trozo presenta simbólicamente, en el tiempo actual, el pluralismo religioso urbano.  Los otros ‘dioses’, de alguna manera, participan del Dios del Cordero en cuanto que también son joyas. De aquí que, si el Jaspe es la herencia de los cristianos, no debe llevarlos a que desprecien a otros que han encontrado sentido de vida en otras joyas.

 

El pluralismo es pues propio de la urbe, ya que en ella existen variadas ofertas religiosas, distintas visiones de la vida. El pluralismo es vivir en medio de múltiples y plurales valores que deslumbran  y  mueven a los citadinos a ‘comprarlos’, porque poseerlos, les provoca felicidad y satisfacción (Mt 13, 45-46). Evidentemente hay en la ciudad bisuterías que parecen joyas sin serlo, que llevan al individuo a la confusión. Este antivalor también es propio del pluralismo. Saber discernir cuáles son las joyas es un reto, y saber discernir, entre todas ellas, al Jaspe, es el desafío más trascendental.

Entonces ahora sí es posible entender  la complementación,  llena de belleza y armonía, que hace Juan de la povlis: es una ciudad armónica (21,11-21) en la que hay orden murallas, puertas, metales. Es plenitud, simbolizada por los números 12 y 44. “La forma cúbica resultante de las mediciones y sus dimensiones enormes, desconcertantes si se permanece en el nivel del realismo humano, indican, en cambio, un nivel nuevo y superior, la perfección absoluta de la ciudad”[9].  “Es lo máximo de la perfección realizable: Dios —se diría— no podía hacer más (21,16-17)”[10].

4.- La urbe no necesita templo (Ap 21,22)

 

Al albergar a Dios y al Cordero como moradores, la urbe no necesita templo: “No vi templo alguno en la ciudad, porque su templo es el Señor Dios, el Todopoderoso, y el Cordero”   (Ap 21,22). La presencia directa de Dios y de Cristo-Cordero es lo que vuelve superfluo un edificio especial para un culto desencarnado al estilo veterotestamentario que adolece del sentido que el apóstol Juan considera como el culto que instituyó Jesucristo: ser esclavo del otro, pues “Yo siendo el Señor y el Maestro les he lavado los pies, así también ustedes deben lavarse los pies unos a otros” (Jn 13,14).  La u-topía tiene un topos (un lugar): la diaconía, pero también aquellos que son la condición de ésta, los que la hacen posible: los hambrientos, que lloran, los odiados, expulsados, insultados, considerados delincuentes a causa del Hijo del Hombre (Lc 6, 21-22).

 

Este culto sí es ubicable en el tiempo y en el espacio urbano y a su vez, es no-ubicable, es u-topía, pues “no se adorará al Padre en este cerro o en Jerusalén, sino en espíritu y en verdad” (cf Jn 4, 21-24). Ningún lugar de la urbe es menos sagrado que el otro porque en cualquier topos (lugar) urbano puede acontecer, hacerse evento, esta utopía. En este sentido, toda ciudad y toda urbe es Templo de Dios. Es otra forma de describir lo que es la ‘samaritanidad’ en la que se enlazan el que “baja de la ciudad de Jerusalén” que se sensibiliza, y el “despojado hasta de sus propias ropas, golpeado que se encuentra medio muerto” (Lc 10, 25-37). Con la venida de Cristo al mundo, Dios ha iniciado una nueva manera de relacionarse con los hombres, y de éstos entre sí y a su vez, de éstos con Dios. Este cuerpo de Cristo que habita en la urbe es el Templo (Jn 2,19-21; 1 Cor 12, 27).  

   “Si toda la ciudad es tenida como templo, de modo que la vida misma de la ciudad es considerada como culto, no es incorrecto denominar latría a la vida cotidiana del cristiano”[11]. Esto interpela a cualquier comunidad cristiana urbana sobre sus prácticas religiosas.

5.- Dios y el Cordero son el sol de la povlis  (Ap 21,23)

 

Juan, a partir de lo dicho, desbordándose en símbolos, saca conclusiones: “La ciudad no necesita luz del sol ni de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero” (21, 23). Esta vida divina, que plenifica la ciudad santa, hace que las coordenadas del tiempo y del espacio que regulan la vida de los hombres, sean puestas entre paréntesis porque la ciudad es el día permanente[12]. Esta vida divina crece en todas sus formas en la urbe: “El río de agua de la vida que brotaba del trono de Dios y del Cordero” (22,1), al correr por toda la ciudad, “a uno y a otro lado del río, hay árboles de la  vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes, y sus hojas sirven de medicina para las naciones” (22,2). 

Dios y el Cordero resucitado se encuentran al alcance de todos. “Se trata de la reconciliación total. Es una concepción integradora: naturaleza y cultura, cielo y tierra, sagrado y profano, ciudad y naciones (…) conciben el cielo como mundo y el mundo como ciudad y la nueva ciudad como lugar abierto e inclusivo de ciudadanía para todos”[13]. Aunque resuena el origen de la creación narrada en el Génesis, se hace sólo en sus términos, porque en realidad se trata aquí de una nueva creación. El paraíso ahora no es un huerto, sino una urbe. Por tanto no es un regreso a los orígenes. Entre el jardín y la urbe se encuentra el progreso científico y técnico, sin olvidar el mito y su simbólica. La urbe, a semejanza del paraíso, tiene todos los árboles posibles; es abundancia, es satisfacción; sin embargo vuelve a resonar el origen, hay árboles cuyos frutos no es permitido comer al ser humano, el árbol de la vida y el del discernimiento. El ser criatura es con frecuencia olvidado por el citadino, fascinado por la urbe. Lo nuevo de lo urbano es no olvidar que Dios es el dador de la vida, y su Cordero la lámpara que ilumina el discernimiento en medio de la complejidad urbana.

  Muchos sin duda pensaron al escuchar esta carta, que eran simples ilusiones de un Juan decrépito, recluido en la prisión de la isla de Patmos, ajeno a los acontecimientos recientes. Juan sin duda sospechando esto, pone a Dios como garante de su carta: “Me dijo el ángel: Estas palabras son ciertas y verdaderas” (22,6). Son palabras de Dios y de Jesucristo.

La urbe, para Juan, puede ser resumida en una frase paradójica: “es la realidad actual del futuro de Dios[14]. La urbe es una creación de Dios, pero adquiere la forma de todo lo que el hombre ha creado en su historia. Todo lo nuevo, lo distinto-alternativo a lo que prescribe la Bestia, creado y recreado por el hombre y la mujer urbanos, es gracia que está bajando de Dios. El vidente se levanta así contra aquellas creaciones culturales en las que el ser humano trata de afirmar su yo, su individualidad, tratando de eternizarse.

6.- El Reino urbano de Dios

Si para Mateo, Lucas y Marcos, el Reino de Dios tomó imágenes campesinas, para Juan, debido a la concentración de cristianos judíos helenistas en las ciudades del Imperio romano,  la contextualización  tuvo que ser, como de hecho fue, en simbólicas urbanas. Ya no lo hace en parábolas como lo habían hecho algunos de sus antiguos compañeros, ahora, el Reino lo presentifica en la urbe. Si Pablo hizo de las ciudades su lugar de ministerio, porque se percató sin duda que era la nueva forma del vivir humano, Juan hace de las ciudades y de las urbes el lugar en que Jesucristo, por su sangre cual Cordero inmolado, mereció ir más allá de lo que el cuerpo humano da de sí, habitar en la povlis como Resucitado.

El cuerpo de Cristo es base de su resurrección. La urbe es base de la Morada de Cristo resucitado. Las dos realidades requieren un significante, en uno es su cuerpo que llega a ser glorioso; en otro se requiere una ciudad para llegar a ser, por eso mismo, la nueva Jerusalén. Dios Padre, en el cuerpo de Cristo, da sentido a la historia humana y ahora, a las ciudades. Juan re-lee la revelación que se le inspira desde lo vivido y experimentado y así invita a todo lector-oyente a que haga lo mismo. La resurrección no es pues un hecho del pasado. Es un acontecimiento presente y actuante. En la urbe se dan apariciones del Resucitado. En uno y en otro momento histórico hay testigos.

7.- Los cristianos-Reino

Según Juan, a Cristo le compete la organización del Reino de Dios en toda la tierra[15]. Es impactante la manera como Juan llama a los cristianos; los llama “cristianos-reino”. Así se reconocen en su liturgia, cuando exclaman: “A aquel que nos ama y nos desató de nuestros pecados en su sangre y nos hizo reino, sacerdotes para Dios y Padre suyo. A él la gloria y la fuerza por los siglos. Amén”. (Ap 1, 5b-6). La confesión de que Cristo “nos hizo reino” (epoísen emâs), es una novedad dentro de la conciencia de la Iglesia naciente. Los cristianos se autoincluyen como reino realizado en Cristo[16]. Es dando su vida ‘en su sangre’, como Cristo hace a los cristianos ‘su reino’. La presencia del Reino de Dios está así asegurada en la urbe. Ya no sólo el Reino es de ellos, sino son ellos. Si el Reino parecía ser una realidad celestial que debería de hacerse desde aquí y ahora, ahora se precisa que, por el hecho de que Dios y su Cordero son habitantes de la ciudad, ya no necesita instaurarse, ya está.

Y esta afirmación se encuentra en la misma corriente evangélica que confiesa que los poseedores del reino de Dios y que ahora Juan los hace reinoson los pobres, ya que de hecho, en las ciudades del Imperio Romano, los más pobres entre los pobres son las pequeñas comunidades cristianas. Son “quienes están alborotando nuestra ciudad; son judíos y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar, ni practicar” (He 16,21). Sus miembros son los odiados, los expulsados, los considerados como delincuentes a causa del Hijo del hombre (cf Lc 6,22-23), los calumniados, los que lloran (cf Mt 5,3-12); son los necios que confunden a los sabios, los débiles que confunden a los fuertes, la gente común y despreciada, en una palabra, los nada, que reducen a la nada a los que son (cf I Cor 1,26-28).

Pero, no sólo los cristianos. Hay otros muchos pobres, que sin ser cristianos, son Reino. Como también son Reino aquellos que sin ser pobres, son ‘samaritanos’; y entre éstos, hay muchos que sin ser miembros de la comunidad cristiana, son sin embargo miembros eminentes del Reino, son-Reino. Esta es la vocación humana y divina de todo citadino[17].

No es raro constatar que la respuesta a esta vocación se encuentra en mayor número fuera de la estructura eclesial y eclesiástica que dentro de ella. Ésta tiende a escribir demasiado sobre este tema pero no practica lo que escribe en la misma proporción. Tenemos que disminuir el lenguaje verbal —doctrinal y magisterial— y acrecentar el lenguaje simbólico, sensible, plasmado en hechos de solidaridad, de servicio, de liberación, de promoción de derechos, de calidez, comprensión y ternura, en una palabra de ágape, es tarea de ‘la ciudad cristiana comprometida’.

8.- El Vencedor en la ciudad

El Vencedor mora en la ciudad. El Vencedor es el Cordero inmolado. Y por Él, los cristianos y los que no lo son pero se asemejan a Él, son llamados “vencedores”. El Vencedor de la muerte cuenta con este grupo de vencedores. No se refiere a los mártires ni a los que vivirán el fin del mundo, sino a los que viven y son como Él. Y esta victoria no se conseguirá al final de esta historia, sino desde ahora, pues “ustedes han vencido al Maligno” (1 Jn 2,13b.14), ya que son personas que han logrado la victoria, pues tienen en medio a Alguien más poderoso que el Imperio (1 Jn 4,4)[18].

En la relación de la Nueva Ciudad con la historia, está  la figura del Cordero, aquél que, a pesar de haber sido aplastado por la ciudad que debía haber sido su gloria, refunda la ciudad cuando es reconocido en su centro. El simbolismo es claro: aquél que fue ejecutado trágicamente por la ciudad, pero fue re-erguido por Dios, se transforma en aquel que valora los esfuerzos históricos en la construcción de una ciudad mejor, más justa y ya sin sacrificios. Es necesario estar dispuesto a dar la vida por la ciudad, aún por aquella que mata, para rescatarla[19]

 Por eso, gracias a estos vencedores, miembros activos con el Vencedor, en la urbe no hay noche. Gracias a ellos, se multiplican las “Moradas de Dios” en la urbe. Lo que parecía pasivo, ser pobre, se hace actividad, ser victorioso. Esta responsabilidad, inaugurada por la resurrección de la cabeza, el Cordero Jesucristo, pide hoy a su cuerpo, la comunidad cristiana-reino, que se inmole por la misma causa. En esto consiste su sacerdocio. “A aquel que nos ama y nos desató de nuestros pecados en su sangre y nos hizo reino, sacerdotes para Dios y Padre suyo. A él la gloria y la fuerza por los siglos. Amén” (Ap 1, 5b-6). Ahondemos cómo la comunidad cristiana puede llegar a ejercer el sacerdocio de Cristo en la urbe.

9.- Cómo la comunidad cristiana es sacerdote en la urbe

En el Apocalipsis el término ‘sacerdote’, además del texto citado, se aplica dos veces más a los cristianos, y esto en forma muy precisa: “Los hiciste reino y sacerdotes y reinarán sobre la tierra” (1,6); “La segunda muerte ya no tiene poder sobre ellos: serán sacerdotes de Dios y de su Mesías y reinarán con él mil años” (20,6).  No se trata de un ‘reino de sacerdotes’,  sino de una comunidad constituida con poder, donde todos son sacerdotes. La insistencia de parte de Juan, habla del interés que tiene de que todos se involucren realmente en esta empresa, ya que Cristo con su sangre, los compró para dicha tarea (1,6; 5,9b).

De ellos depende que otros que son pobres como ellos, aunque no crean en el Cordero, se comprometan en este proyecto de instauración del Reino. Es pues un sacerdocio activo, existencial. Al dirigirles este mensaje precisamente en el momento en que los cristianos celebran la liturgia cultual que en ese tiempo se celebraba en las casas, —contexto en que se lee el Apocalipsis—, les hace notar que este aspecto del sacerdocio debe complementar el sacerdocio cultual. Éste, sin aquel, no es el sacerdocio de Cristo. Aquel es el sacerdocio con el que Cristo logró la victoria, de la que los cristianos son herederos.  Si el culto del Antiguo Testamento es solamente cultual, el nuevo sacerdocio no se queda indiferente ante las debilidades humanas; no es ya la investidura adquirida gracias a una consagración ritual que otorga el derecho de ingresar a lugares sagrados para aplacar a Dios con sacrificios ya que se tiene un poder especial que lo separa del resto de los seres humanos. Juan echa abajo este planteamiento. El sacerdocio de Cristo, y consecuentemente del cristiano, no es poder, sino diaconía a la ciudad; no es simple sacrificio de ofrendas, sino entrega de la propia persona que asume la suerte de otros y la hace propia.

Hoy se diría que esto es el sacerdocio bautismal. Juan no da pistas para concretizar este sacerdocio. Deja abierto para que cada comunidad urbana que escucha estas enseñanzas, las interprete en sus propios contextos, busque los ‘cómo’ y se convierta en protagonista activo del Reino.

El perfil de estos sacerdotes vencedores se define aún más si se confronta con el perfil de los que, en los capítulos anteriores, aparecen como vencidos. La tónica común de todos éstos es la infidelidad y la inhumanidad. Es una perícopa que se refiere al presente y que, por lo demás, abona nuestra tesis de que el Apocalipsis tiene que ver con las urbes reales y no exclusivamente con la ciudad celestial. La lista esta integrada por los que han explotado a los más pobres (17,4); que han mentido (18,23) y se han prostituido (17,2); los que han derramado sangre inocente (17,6) y se han enriquecido injustamente (18,3) los que se han dejado seducir por las mentiras de la Bestia (13,12). Todos estos están fuera de la ciudad y están como muertos (20,12) sumergidos en el lago del fuego (21,8). Sin embargo, para ellos las puertas de la ciudad siempre están abiertas (21,25), para que puedan entrar cuando quieran y lleguen a formar parte de los vencedores. La razón es que todavía se está en el tiempo de la oportunidad[20].

 Juan trata de contagiar su convicción a los cristianos urbanos de entonces y  también a 72 de cada 100 latinoamericanos que en la actualidad viven en las urbes.

 

PREGUNTAS A TRABAJAR  

(El número de la pregunta corresponde a la numeración del artículo. Por lo tanto, hay que leer antes el número para entender la pregunta):

0.- Lee de vez en cuando Apocalipsis 21,1 – 22, 5.

1.- Ubica (encuentra ‘el domicilio’) de cinco huellas de Jesucristo Resucitado en la ciudad donde vives.

 

2.- a) Escribe tres hechos, (acciones, instituciones, centros, organizaciones), que apoya o tiene la diócesis, en las que muestra que quiere hacer nueva a la ciudad.

b) Escribe un hecho (acción, institución, centro, organización), que tiene la parroquia en donde vives, en que muestra que quiere hacer nuevo al territorio en que esta ubicada.

c) ¿Cómo la ciudad donde vives seduce a los jóvenes para hacerlos sentir que no necesitan a Dios?

d) ¿Cómo la ciudad donde vives seduce a los papás para que vivan como si Dios  no existiera?

 

3.- a) ¿Qué es lo más valioso, o sea presencia clara del Jaspe-Jesucristo, que tiene tu parroquia, que nunca hay que perder?

b) Escribe dos joyas valiosas, aunque sean como zafiros, que tienen las sectas que conoces.

c) Escribe dos joyas valiosas, aunque sean como esmeraldas, que tienen los jóvenes de tu rumbo.

 

4 y 5.- Subraya aquellas acciones alternativas, que son como ‘templos de la urbe’, y que existen en el territorio o decanato parroquial donde vives:

- Grupos de vecinos que se reúnen en una vivienda a dialogar, leer la Biblia y aplicarla en la vida.

- Grupo de compras en común,  caja de ahorro, tienda comunitaria 

- Ludoteca, biblioteca popular, comedor popular, economía solidaria 

- Grupos de soya, de medicina alternativa, de jabones 

- Asociación de vecinos, grupo de alfabetización, biblioteca popular

- Comisión de derechos humanos, grupo de profesionistas, grupo de maestros

- Otros:_______________________________________________________.

 

6 y 7.- a) ¿Qué obras de caridad, o de solidaridad, o de justicia, nacen de la misa dominical de tu parroquia?

b) ¿En qué acción social u organización social (cooperativa, caja de ahorro, derechos humanos, etc.) estás participando en estos momentos?

c) ¿Qué papel juega tu casa o/y tu familia en algún trabajo parroquial o vecinal?

 

8.- a) Escribe el nombre del luchador social que vive en tu ciudad y que se asemeje más a Jesucristo_________________________________________.

b) Escribe el nombre de alguna organización social de gente pobre que haya en tu ciudad

9.- a) Escribe el avance más importante que tu colonia o vecindario logró en el último año.

b) Escribe el avance más importante que logró tu parroquia en el último año.

 

HOJA APOYO PARA EL ANIMADOR

TEXTOS PARA DESCUBRIR ‘DÓNDE’ ‘DIOS VIVE EN LA CIUDAD’ según Apocalipsis 21, 1 – 22,5

(Se invita a que se vayan leyendo cada uno de los siguientes textos. Los textos están escritos en negrillas. Las preguntas en letra normal. Y los comentarios complementarios que hace el Animador, en letra itálica).

Leer Ap 21, 2

¿Qué nos imaginamos cuando escuchamos esta doble palabra que se hace una sola: ‘Ciudad Santa’?

¿Cómo llamamos a una palabra compuesta de dos realidades, una visible, la otra invisible? (Símbolo)

¿Qué es un símbolo?

(El Animador completa lo dicho por los asistentes):

Una realidad que tiene dos componentes: lo visible y lo invisible, lo limitado y lo infinito, lo tangible y lo inabarcable e intangible.  Lo terreno tiene algo de lo eterno; lo tangible es huella, es indicio, es semilla. El símbolo tiene por esto  una sobreabundancia de sentido.

 

¿Quién quiere señalar una huella o indicio de santidad en la ciudad donde vive?

 

Volver a leer Ap, 21,2

¿Qué quiere decir que toda ciudad es ‘Nueva Jerusalén’?

 

Leamos qué fue Jerusalén para Jesucristo en  Ap 11, 8

¿Qué fue Jerusalén para Jesucristo?

¿Qué nos recuerda Sodoma?

¿Qué nos recuerda Egipto?

Toda ciudad lleva estas huellas. Sin embargo se nos dice que es NUEVA.

 

Leamos por qué es nueva la ciudad en Lucas 24, 13-19

¿Qué hace nueva a nuestra ciudad?

¡La Resurrección de Cristo!. Este es el destino de toda urbe: asesinar al Dios que vive en ella —aspecto viejo— y ser dintel que abre a la novedad inesperada: que Cristo vive Resucitado en ella.

¿Qué huellas de Cristo Resucitado conocen en la ciudad en que viven?

 

Para entender mejor esto, el Apocalipsis compara a Cristo Resucitado con la joya llamada Jaspe, que hoy le decimos diamante.

Leamos para esto Ap 21, 10-11.

 

Veamos que es el Jaspe. Leer Ap 4, 2-3. 9-11.

¿Quién es el Jaspe?

¿En qué lugares o hechos brilla el Jaspe, Dios y Jesucristo, en su ciudad?

Además del Jaspe-Dios y Jesucristo resucitado, hay otras riquezas

Leamos 21, 18-21

El símbolo de las joyas presenta simbólicamente, en el tiempo actual, el pluralismo religioso urbano. Si los cristianos conocemos y adoramos a Jesucristo-Jaspe, no debe llevarnos a despreciar las joyas de otros grupos que no lo conocen o no les interesa conocerlo. Saber discernir cuáles son las joyas de una ciudad, es un reto, y saber discernir entre todas ellas, donde habita el Jaspe-Jesucristo es el reto más importante y trascendental.

 

¿Qué joyas hay en sus ciudades, que aunque no sean de la calidad del Jaspe, son joyas?

 

Estando Jesucristo en la ciudad, ésta  es perfecta.

Leamos los símbolos de la perfección en Ap 21, 14-17

Y viene para nosotros una frase impactante que complementa lo que leímos: Ap 21,22

¿Por qué dirá esto Juan, que no vio templo alguno en la ciudad, porque su templo es el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero?

 

Esta frase la vamos a entender mejor si leemos Jn  4,21-24

¿Qué aclara esto?

Vamos a aclararlo más, leyendo cómo es un templo urbano. Leamos Lc 10, 25-37

¿Qué opinan de este templo?

¿Quiénes son en su ciudad ‘los despojados hasta de sus propias ropas”?

¿Por qué éstos son ‘templos urbanos’?

El pobre es el símbolo de Jesucristo. Este cuerpo de Cristo que habita en la urbe es el Templo.

 

Algo de esto nos dice Jn 2,19-21. Leámoslo.

¿Qué nos dice este texto?

Dios Padre, en el cuerpo de Cristo, da sentido a la historia humana y ahora, a las ciudades y urbes.

¿Qué esta haciendo su parroquia para ser ‘samaritana’?

¿Conocen, en la ciudad donde viven, el nombre de alguna organización ‘samaritana’?

 

 



[1] Cf.  M. Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica, hacia un nuevo modelo de interpretación,  Facultad de Filosofía y Letras UNAM, Itaca, 3ª ed., México, 2005, p. 189-198, especialmente p. 191-194.

[2] R. López y Richard, Evangelio y Apocalipsis de San Juan, Verbo Divino, Estella, 2006. U. Vanni, Lectura del Apocalipsis, Hermenéutica, Exégesis, Teología, Verbo Divino, Estella, 2005. A. Alvarez Valdés, La Nueva Jerusalén, ¿ciudad celeste o ciudad terrestre?, Verbo Divino, Estella, 2005.

[3] U. Vanni, Lectura del Apocalipsis, Hermenéutica, Exégesis, Teología, op. cit., p. 17-18.

[4] A. Álvarez, La nueva Jerusalén, ¿Ciudad celeste o ciudad terrestre?, op. cit., p. 64.

[5] Cf.  M. Beuchot, Las dos caras del símbolo, op. cit., p. 218.

[6] R. López y P. Richard, Evangelio y Apocalipsis de San Juan, op. cit., p. 297. En Pérgamo la persecución ha llegado a la vida pública (Ap 2,13).

[7] La espiritualidad que el Cardenal Carlo María Martini recomienda a los agentes clérigos y laicos(as) que realizan su labor pastoral en la ciudad, es en este sentido. Cf.  Cf  M. Martini, Parola alla Chiesa parola alla città, Dehoniano, Bologna, 2002. Id. Una voz profética en la ciudad, meditación sobre el profeta Jeremías, PPC, Madrid, 2ª ed. 1996.

[8] Algunos traducen ‘jaspe’ por ‘diamante’ (Cf  P. Prigent, Commentary of the Apocalypse of  St. John, op. cit., p. 612-613). S. Bartina,  Apocalipsis, en: La Sagrada Escritura  Tomo III, BAC, Madrid, 1962, p. 810. 813.

[9] U. Vanni, Lectura del Apocalipsis, Hermenéutica, Exégesis, Teología, op. cit., p. 54.

[10] Ibid.  p. 416.

[11] A. Álvarez, La Nueva Jerusalén, ¿Ciudad celeste o ciudad terrestre?, op. cit., p. 280.

[12] E. Schüssler Fiorenza, Apocalipsis, Visión de un Mundo Justo, Verbo Divino, Estella, 1980, p. 143.

[13] E. Schüssler Fiorenza, Apocalipsis, Visión de un Mundo Justo, Verbo Divino, Estella, 1980, p. 158.

[14] E. Cuvilier, Los Apocalipsis del Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella, 2002,  p. 57.

[15] U. Vanni, Lectura del Apocalipsis, Hermenéutica, Exégesis, Teología, op. cit., p. 281.

[16] Ibid., p. 315.

[17] Luiz Carlos Susin desarrolla esta idea recurriendo a los personajes bíblicos de Caín y Abel cuando dice que Caín, constructor de ciudades, es el asesino de su hermano Abel, el débil, a quien debía proteger. Esta vocación original de Caín queda aún pendiente en las ciudades. Es necesario cumplir con Abel lo que su hermano Caín no cumplió: ser guardián de su hermano débil, el “vacío” que el nombre Abel sugiere, para que la ciudad se convierta en ‘ciudad para Abel’. “La ciudad para Abel, que agrada a Dios como ofrenda perfecta, es la que privilegia el cuidado por los más vulnerables y establece relaciones de reconocimiento y justicia. Caín aún puede ser redimido y volver a su misión. Tiene “auxilio divino”, como reconoció su madre, para cumplir su misión y construir una ciudad para su hermano que yace sin descendencia como un “morador de las calles”, fantasma que aterra las ciudades fortificadas de Caín. Cristo transformó la ciudad de Jerusalén, que trajo el Dios vivo y se prostituyó volviéndose idólatra y sanguinaria, y la hizo ciudad del cenáculo y del Espíritu. Es el Nuevo Abel, que fue aplastado por la descendencia de Caín y su violencia, pero no respondió con violencia. Por eso es también el verdadero Caín, que tiene fuerza divina para construir una ciudad para todos los que son Abel aplastados por nuestras ciudades cainescas”. La fe bíblica y cristiana cree en las señales de Dios en la ciudad. El trabajo, el esfuerzo por construir una ciudad justa, una ciudad para Abel, es como andar en éxodo a la luz de Dios. (Cf L. C. Susin, Una ciudad para Abel. Ángulos de una Teología de la ciudad, en: Espacio de Pastoral Urbana, ler Congreso Internacional de Pastoral Urbana, México, D.F. (mimeo) Agosto, 2007, p. 22

[18] A. Álvarez, La Nueva Jerusalén, ¿Ciudad celeste o ciudad terrestre?, op. cit., p. 124-126

[19] L. C. Susin,  Una ciudad para Abel. Ángulos de una teología de la ciudad, op.cit., p. 19.

[20] A. Álvarez, La nueva Jerusalén, ¿Ciudad celeste o ciudad terrestre?, op. cit., p. 287.  


Capìtulo 4 "La Iglssia en la Urbe"
CAPITULO IV

CAPITULO IV

LA  IGLESIA EN LA URBE

El paso de la aldea a la ciudad

“La Iglesia desde sus inicios se formó en las grandes ciudades y se sirvió de ellas para extenderse”[1]. Lo atestiguan no sólo el Apocalipsis y la labor pastoral del apóstol Pablo, narrada en las epístolas paulinas y en los Hechos de los Apóstoles, sino el mismo evangelio de Lucas[2].

Este evangelista siente la necesidad de extender el Evangelio no sólo en los pueblos, sino en las ciudades, y desde ahí re-lee la práctica de Jesús.  “Yo tengo que anunciar también a otras ciudades a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado. E iba predicando por las sinagogas de Judea” (Lc 4,43-44). Lucas y sus comunidades, convencidos de que el trabajo misionero en las ciudades no contradecía la voluntad de Jesús, se esfuerzan en presentarlo yendo a las ciudades más que los otros evangelistas[3]. Se deja entrever el apostolado de los primeros cristianos en las urbes a través de la obligatoriedad que siente Jesús de visitar “otras ciudades”[4]. En esta misma línea vale la pena también considerar Lc 10,1: “Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de de ir”. El mismo capítulo añade: “En la ciudad en que entren y los reciban, coman lo que les pongan; curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’. Parece, sin embargo, que la ciudad presenta mayores obstáculos que las aldeas: “En la ciudad en que entren y no los reciban, salgan a sus plazas y díganles: ‘sacudimos sobre ustedes hasta el polvo de su ciudad que se nos ha pegado a los pies’. Sepan, de todas formas, que el Reino de Dios está cerca. Les digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad” (vv. 10-12). En este mismo texto se manifiesta el grado de dificultad que presentaba el trabajo en las ciudades: “Y les dijo: Vayan; miren que los envío como corderos en medio de lobos” (Lc 10, 3); y el problema de encontrar misioneros ‘la mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, pues, al Dueño de la mies, que envíe obreros a su mies” (Lc 10, 2). 

El paso del templo a la casa

           

Parece legítimo vislumbrar la importancia de la casa en el envío de Jesús a los setenta y dos discípulos: “En la casa en que entren, digan primero: ‘paz a esta casa’. Y si hubiera allí un hijo de paz, su paz reposará sobre él; si no, se volverá a ustedes. Permanezcan en la misma casa, coman y beban lo que tengan porque el obrero merece su salario. No vayan de casa en casa(Lc 10, 5-8).

Esta opción por la casa que Lucas pone en boca de Jesús, se ve traducida en hechos de parte de la primera comunidad: los apóstoles con María la madre de Jesús y algunos más, se reunían en el piso superior de una casa de la ciudad que estaba ubicada a un camino de sábado (aproximadamente 1250 m) del monte de los Olivos (Hech 1,12-14). También  al narrar la liberación de Pedro, se dice que la vivienda a donde se dirigió una vez que salió de la cárcel, fue la casa de María la madre de Juan Marcos donde muchos se reunían para orar (12,12). Al describir a la comunidad de Jerusalén se dice que frecuentaban el templo y anunciaban la Buena Noticia y partían el pan “en casas”, “por las casas” (Hech 2,46; 5,42). Al hablar de la primera persecución contra la Iglesia se dice que Saulo “entraba por las casas y se llevaba por la fuerza a hombres y mujeres...” (8,3). Cuando los judíos se amotinan en Tesalónica contra Pablo y Silas los buscan en casa de Jasón (Hech 17,5) que parece ser conocida como el lugar de reunión de los cristianos. Pablo en el resumen de su ministerio (20,20) dice que “predicaba y enseñaba en público y por las casas[5].

Además de estas indicaciones existe también la fórmula “fulano y (toda) su casa”; un buen ejemplo de esto es el caso de Cornelio y su casa (Hech 10); en Filipo recibe el bautismo, una rica negociante en púrpura, y su casa (16,15). Esta vinculación está subrayada en el caso del carcelero que cuidaba a Pablo y a Silas en Filipo; se promete la salvación a él y a su casa, le anuncian la  Palabra con todos los de su casa, recibieron el bautismo él y los suyos  (16,31-34). Casa es el lugar y también la familia. El sentido de familia de entonces era lo que hoy correspondería a la ‘familia ampliada o desdoblada’: el paterfamilias con sus hijos e hijas, sus nueras y yernos, sus esclavos, sirvientes, huéspedes y visitantes.

 

“La reunión en las casas permitió a los primeros cristianos conciencia de su identidad y de su diferencia con el judaísmo (Hech 2,46). El cristianismo comenzó afirmándose socialmente en un espacio no-sagrado, en la vida cotidiana, en la ordinariedad. Además eran comunidades relativamente pequeñas, pues de acuerdo a las dimensiones de las viviendas no podían concurrir más de 30 ó 40 personas”[6]. “La casa más que un cambio de lugar, es un cambio radical de mentalidad”[7].

           

Poco a poco a esta estructura visible y concreta le llamaron ekklesía (iglesia). Conviene recordar cómo ocurrió esto. La palabra ekklesia era un vocablo civil. Era el término usado por los ciudadanos griegos para referirse a las reuniones familiares que acostumbraban tener en sus viviendas; en ellas abordaban asuntos domésticos que incidían tanto en la vida civil como en la res publica. Cuando los Setenta sabios de Alejandría tradujeron el Pentateuco y los salmos del hebreo al griego, en los primeros años de nuestra era, consideraron que el vocablo más apropiado para traducir el término religioso hebreo qahal  —que no era otra cosa sino la acción por la cuál Yahvé convoca a su pueblo a reunión o asamblea— era la palabra ekklesía[8]. Al traducir pues qahal por ekklesía unieron, sin pretenderlo, dos riquezas; una, religiosa: los convocados por Dios y otra, secular: la reunión familiar. La palabra iglesia llega a significar ‘la reunión por la que Dios convoca a un grupo de familias para que formen una asamblea’.

Aunque no es el espacio lo que hace la iglesia, sino las personas reunidas en dicho espacio, sin embargo es posible hacer la iglesia, gracias a una casa. La mayoría de los exegetas opinan que, en los escritos neotestamentarios, cada comunidad local es la ‘Iglesia de Dios’. Así cada una de las iglesias locales está en posibilidad de realizar la comunión. Asimismo, la unión de varias iglesias de una ciudad son también ‘la Iglesia de Corintio (1 Cor 14,23), de Éfeso, de Macedonia, de Filipo…’. La unión de estas iglesias es lo que con el tiempo se llamará Iglesia universal. Ningún ámbito sobra ni desmerece en aras del otro (Rom 16, 4.16). Se sienten hermanos no sólo con los miembros del grupo con quien se reúnen en una casa, sino con los miembros de otras iglesias que se reúnen en otras casas.

 

La pequeña comunidad que se congrega en casa tiene así valor de Iglesia. La Iglesia es pues la reunión misma y también la casa

 

El nombre que nació en un determinado espacio local, para decirlo más concretamente, en una casa particular, se universaliza. Pablo es quien da más claramente el paso a esta nueva nomenclatura; es local en su preocupación, pero universal en su visión. Su labor va a acarrear uno de los inventos pastorales más trascendentales en la pastoral de las ciudades, al que él mismo le pone nombre: ‘la Iglesia de casa’, en griego: Ekklesía kat’oikon.. La Iglesia así nace en las viviendas de las ciudades. Esto sucedía alrededor del año 55.

Baste recordar los siguientes textos: “Saluden a Prisca y a Áquila mis cooperadores en Cristo Jesús… saluden también a la iglesia que se reúne en su casa(Rom 16, 3-5; He 18,1-2. 18); “Áquila y Prisca los saludan en el Señor lo mismo que la iglesia que se reúne en casa de ellos”, o en forma más clara: “Áquila y Prisca los saludan en el Señor, lo mismo que las familias que se reúnen en su casa(1Cor 16, 19) “La iglesia entera está reunida…” (1Cor 14, 23); “Pablo, preso de Cristo Jesús, y Timoteo, a nuestra hermana Apia, a Arquipo… y a toda la comunidad que se reúne en tu casa” (Fil 1, 2); “Saluden a los hermanos que están en Laodice, sin olvidar a Ninfa y la iglesia que se reúne en su casa(Col 4, 15); “Saluda a Prisca y Áquila, lo mismo que a la familia de Onesíforo…” (2 Tm 4,19); “En Cesarea, (Pablo) subió a saludar a la iglesia...” (He 18,22; 20,20)[9].

 

 

 

Funcionamiento de la Iglesia de casa

           

Una de las cosas que llama mucho la atención es que la Iglesia de casa es una respuesta adecuada, sobre todo ante la nueva misión urbana. Lo primero que hace Pablo es rodearse de un pequeño grupo de personas que, convencidos de la fe en el Resucitado, buscan transmitirlo a otros. Los llama ‘cooperador’ o ‘cooperadora’ (Rom 16,3-5) “auxiliar” (He 19,22), ‘protectora’, ‘diaconisa’ (Rom 16,1-2) ‘consagrado al servicio’ (1 Cor 16, 15-16), con quienes vive experiencias apostólicas inolvidables (Rom 16; He 20).  Éstos son el eje de la comunidad. Así, Pablo tendrá tiempo para llevar el Evangelio a otros lugares y se convierte entonces en la persona que relaciona dichas Iglesias a través de visitas y de cartas y en el intercambio de experiencias. Pablo permanecía en una ciudad por un tiempo considerable: se nos cuenta que en Corintio permaneció “un año y seis meses enseñando la Palabra de Dios” (He 18,11). En realidad fue “bastante tiempo” (He18, 18; 19,10); lo que hace suponer que en otras ciudades permanecía sólo algunos meses (He19, 8; 20,3) o tal vez semanas. Esparcida la semilla evangélica, si no lograba conseguir un eje-coordinador del mismo lugar, sostenía a la comunidad naciente a través de mensajeros “...para eso les envío a Timoteo (…) quien les recordará mis normas… tales como las enseño en todas partes en todas las iglesias (1 Cor, 4,17).

En la iglesia de casa se establecen ciertas normas para la dinámica de la reunión: no discutir (1 Cor 11,16); ayudar a otra Iglesia cuando esté en necesidad (1 Cor 16,1; 2 Cor 8); ser hospitalarios (Rom 16, 23; He 18,27); “celebrar la fracción del pan” (He 20,7, 46); cuando se celebre la cena del Señor, no ingerir vino en exceso y así llegar sobrios al momento de la copa de la alianza (1Cor 11, 17-33); aceptar en la comunidad a cualquier persona sin distinción de clase y raza (1 Cor 11,20-22); fomentar las iniciativas a fin de que florezcan los ministerios y los carismas, ya que es el mismo Espíritu que inspira a todos.

En ocasiones, pues, el paterfamilias aprovechaba las reuniones de casa para recordar y repetir, dentro de la convivencia de hermanos, las palabras, gestos y signos que había hecho Jesús, años antes, en el contexto de una cena. Creían que Jesucristo se hacía presente en la ‘convivencia’ de hermanos, en la comunión, y en los signos de pan y vino[10]. Esto le permite a Pablo afirmar que el cuerpo de Cristo es la comunidad de hermanos (1 Cor 12,27), en la cual se hace presente el cuerpo místico de Cristo que son las especies de pan y vino (1 Cor 10,16-17). Desde entonces una comunidad, para que sea cristiana, tiene que incluir como característica esencial, la celebración de la Eucaristía. Así, en la eclesiología paulina, una Iglesia de casa sería inconcebible sin que, periódicamente, se celebrara durante la reunión la cena del Señor[11].

No todo es fraternidad y armonía en las Iglesias de casa: se dan rivalidades (1 Cor 1,11); “se meten lobos rapaces (…) y personas que enseñan doctrinas perversas” (He 20,30). La muerte de Pablo, alrededor de los años 64-67, agrava estos problemas y genera otros. Las epístolas pastorales, escritas entre los años 100 y 130, dan pistas para intuir lo que esta pasando en el interior de las iglesias de casa: las doctrinas se tornan “barbaridades (…) productos de Satanás” (1Tim 1,20; 23-4; 4,1-2; 6,20-21); son como “gangrena” (2 Tim 2; 17); aparece el sectarismo (Ti 3,10).

Estas situaciones, por demás entendibles, originan un cambio de perspectiva en los sucesores de Pablo: ya no se trata de abrir más iglesias de casa, sino meter orden en las existentes. En las cartas pastorales, el destinatario de ellas ya no son ‘las iglesias’, sino los supervisores de las mismas, que ya detentan un cargo definido: obispo, presbítero y diácono. Su trabajo es cuidar “el depósito” (1Tim 6,20; 2 Tim 1,14); “reprender a los rebeldes con dulzura” (2 Tim 2,25) “predicar la palabra, insistir a tiempo y a destiempo, rebatiendo, amenazando o aconsejando…” (2 Tim 4,2). Las exigencias para acceder a uno de estos ministerios son estrictas. Sobre todo al obispo se le pide que sea, con las comunidades, como un papá que “sabe gobernar su casa” (1Tim 3,4). El papel de la mujer queda casi silenciado (1Tim 2,11-12; 3,11).

 

¿Cómo se desarrolló la Iglesia de casa en los siglos posteriores (siglos II-IV)? Hay muy pocos datos para seguir la pista histórica de la Iglesia de casa. Una cosa es cierta: el cristianismo judeohelenista y el propiamente helenista fue el cristianismo que triunfó sobre los restantes, especialmente en las ciudades. Su apogeo fue aproximadamente del año 60 hasta entrado el año 200[12].

A partir de la conversión de Constantino (a. 365) la Iglesia de casa fue debilitándose debido a que las viviendas eran insuficientes para reunir a tanta gente que era bautizada al vapor; a su vez, los templos paganos, convertidos ahora en basílicas cristianas, fueron espacios más adecuados para el culto masivo. Con esto llega la sacralización del templo y la desacralización de la casa. El primero, con el tiempo, será llamado iglesia, nombre que ya paulatinamente se le negará a la casa y a la comunidad que ahí se reúne. Todavía san Jerónimo, a finales del siglo IV, en su comentario a la carta a Filemón, habla de la existencia de la ‘Iglesia de casa’[13]. Son los últimos estertores de una pastoral citadina basada en las casas y en la familia ampliada con criados, huéspedes, esclavos y vecinos.

 

La Iglesia de casa en el Vaticano II  

 

La ‘Iglesia de casa’ balbucea en el Vaticano II. Llama la atención una leve pista que el Concilio ofrece en relación con la comunidad o grupo que se reúne en casas, a la que, en forma indirecta, llama Iglesia. Si no con la claridad desea, sí como huella rescatable: nos referimos al vocablo ‘Iglesia doméstica’, traducción del griego Ekklesia kat’oikon. El Concilio trae a colación este término, al deslindarlo de una tentación reduccionista: identificar a la familia nuclear —papá, mamá e hijos— con la ‘Iglesia doméstica’. Son sólo dos textos, pero significativos: La familia (…) en esta especie de Iglesia doméstica (familia (…) in hac velut Ecclesia domestica) (LG 11; AA 11). No afirma que la familia nuclear es la Iglesia doméstica, sino que se le asemeja. Supone que uno ya sabe lo que es verdaderamente ‘la Iglesia doméstica’. Sin decirlo, parece que busca salvaguardar aquella familia integrada por parientes, huéspedes, siervos, esclavos, la auténtica ‘Iglesia doméstica’ a la que hemos llamado en esta obra la Iglesia de casa. Iglesia doméstica e Iglesia de casa es pues lo mismo.

Es el momento de explicar la razón que nos lleva a optar por esta última traducción y no por la tradicional de Iglesia doméstica. Recientemente el papa Juan Pablo II ha escrito que la familia nuclear es la Iglesia doméstica. Algo semejante sucede en el Documento de Aparecida[14]. Al parecer, estas aseveraciones van más allá de la afirmación conciliar. No pretendemos argüir, mucho menos oponernos a esta afirmación. Es tarea de los teólogos aclarar, aceptar o precisar esta identidad.

 

Con objeto de sortear esta polémica, preferimos usar la traducción de Ekklesia kat’oikon por Iglesia de casa. Como lo explicamos en su momento, más que un concepto especulativo fue un acontecimiento histórico y sociológico, cuyo término griego lo expresa. La traducción latina Ecclesia domestica y la idéntica al español Iglesia doméstica no dan pie para extraer todo el contenido del kat’oikon; como que se pone más atención al vocablo ‘Iglesia’ que a la palabra ‘doméstica’, que es también rica en contenido.

 

Tipos de iglesia de casa hoy día    

 

El intento por tipificar las distintas comunidades no es nuevo[15]. Hoy día existen grupos que, si no tienen todas las características de ‘la Iglesia de casa’ paulina, poseen al menos las fundamentales: a) reunirse en comunidad, b) en una casa del vecindario, c) con miembros de distintas ‘ciudades cultural-religiosas’, d) coordinados por laicos y laicas, e) que escuchan la Palabra, f) que tratan de formar una hermandad de iguales, g) que no excluyen la Eucaristía como el momento más importante. No son pues comunidades aisladas porque están insertas en un territorio; su carácter es público: están abiertas al que quiera unirse; el hecho de congregarse en un lugar no sagrado, permite mayor espontaneidad en el diálogo. A pesar de que los tipos de Iglesia de casa coinciden en lo fundamental, sin embargo se diferencian, entre otras cosas, por el lugar en que se encuentran y por su apertura, mayor o menor, hacia la realidad circundante. Vamos pues a enlistarlas. No es un número taxativo, es indicativo. No dudamos que la experiencia pastoral del lector añada algunos tipos más. Los nombres son convencionales, algunos se usan en documentos eclesiales, otros no.

 

a) La Iglesia de casa, tipo ‘Comunidad eclesial de base’

Es la estructura eclesial que ha logrado realizar en forma óptima al menos hasta este momento, lo que debería ser toda Iglesia de casa: las CEB son la mejor manera de vivir el Evangelio hoy; “es un nuevo modo de ser Iglesia (…), es Iglesia como Pueblo de Dios, es signo e instrumento de la unión profunda con Dios y de unidad de todo el género humano y lugar del papel insustituible del laico en su Iglesia; “no es un movimiento de Iglesia, sino la Iglesia en movimiento; no es un grupo de Iglesia, sino la Iglesia misma; no es toda la Iglesia, pero es la Iglesia toda; son una gran esperanza para la vida de la Iglesia”[16].

Medellín reconoció en ellas una célula de inicial de estructuración eclesial y foco de fe y evangelización. Puebla constató que las pequeñas comunidades, sobre todo las Comunidades Eclesiales de Base, permitieron al pueblo acceder a un conocimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social a nombre del Evangelio, al surgimiento de nuevos servicios laicales y a la educación de la fe de los adultos”[17].

Tienen, además de las características comunes arriba enunciadas, otras peculiares que las distinguen de otros tipos de iglesia: es una comunidad integrada por pobres, abierta a cualquier ‘ciudad cultural-religiosa’; emplea el método inductivo: ‘ver, juzgar, actuar’, conocido también como ‘método de Emaús’, celebra los acontecimientos diarios como signos de la presencia de Dios, teniendo en la eucaristía la raíz y culmen de la vivencia fraterna; da un lugar central al Reino de Dios como principio teológico y como objetivo permanente; asume una clara opción en favor del pobre y de su mundo, la dimensión sociopolítica de la fe y la consecuente praxis transformadora. Es lugar privilegiado para educar para la justicia y es instrumento de liberación[18]. Es fuente de ministerios ad intra y ad extra confiados a laicos[19], “despliegan su compromiso evangelizador y misionero entre los más sencillos y alejados, y son expresión visible de la opción preferencial por los pobres. Son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida en la sociedad y en la Iglesia”[20]. Estas características llevan a las CEB a unirse a organizaciones civiles en función de la liberación de los empobrecidos de toda opresión y esclavitud[21].

Por todo lo anterior, el modelo eclesiológico de este tipo de iglesia induce a una articulación estratégica con otros movimientos que luchan por la misma causa: un mundo con justicia para alcanzar la paz, que ha llevado a no pocos de sus miembros hasta el martirio. Durante una época la CEB fue de las pocas concretizaciones de la Iglesia que se reunía fuera del templo. Esto llevó a algunos miembros de la CEB a considerarla como el modelo de Iglesia; hecho que la llevó a actitudes de autosuficiencia y aislamiento.

            Los obispos latinoamericanos insisten en el valor de este tipo de comunidad; piden adecuarlas a la realidad de las grandes ciudades[22].

 

b) La Iglesia de casa, tipo ‘sector humano’

Lo propio de este tipo de Iglesia de casa es que esta constituido por personas que: o a) desempeñan una misma ocupación o quehacer: obrero, burócrata, vendedor ambulante, maestro…; o b) viven una situación que determina la vida del sujeto; el adjetivo condiciona al sustantivo: joven pandillero; vendedor ambulante, mujer prostituida, joven universitario…; o c) han asumido, en forma organizada, acciones que benefician o deterioran aspectos de la urbe: organizaciones civiles, populares, pandillas, graffiteros, etcétera.

 

Los sectores humanos son un fenómeno típicamente urbano; no están circunscritos a un territorio, se encuentran esparcidos por toda la ciudad; por sentirse afines, comparten una cierta particularidad cultural. Hay que señalar que las edades no son sectores humanos, por lo mismo no entran en este tipo de Iglesia. La tendencia del mundo actual a fragmentar las relaciones no debe ser fomentada por la parroquia. Sin embargo, no por mantener una unidad a toda costa, se omita dar respuesta a sectores bien definidos. Al desbordar los sectores los límites parroquiales, la promoción y atención de este tipo de iglesia corresponden a instancias superiores como el colegio, la universidad católica, el decanato o la diócesis. La tarea de la parroquia es motivar a aquellos feligreses que llenan el perfil del sector asumido a participar en dicho tipo de iglesia sectorial.

 

Es imposible evangelizar a todos los sectores existentes en la ciudad; por eso, un criterio para discernir prioridades, es optar por los sectores empobrecidos, sobre todo por los tienen que ver con la tensión entre el capital y el trabajo: empresarios y obreros, y por aquellas organizaciones que reivindican un derecho de los que sufren la exclusión de la urbe. No hay que pasar por alto que la vivienda en que se reúne este tipo de iglesia se encuentra lejos del territorio parroquial lo que dificulta el traslado, sin embargo la identidad de los participantes crea fuertes lazos solidarios que los lleva a ser miembros muy comprometidos[23].

 

c) La Iglesia de casa, tipo ‘Papás y mamás catequistas’

Es un grupo en el que se proclama la fe a los papás y mamás, en la que los miembros de la familia se ayudan unos a otros a crecer en la fe por medio de su testimonio de vida y de su acción apostólica en la Iglesia y en el mundo[24]. Es, concretamente, la catequesis de la iniciación cristiana vivida por el papá y/o la mamá o quien hace sus veces.

 

El centro de la catequesis es pues la familia urbana. No sólo la ‘familia imaginada’, que es la familia conyugal-nuclear (un papá, una mamá e hijos no casados), sino también la ‘familia real’ que es un grupo de personas que tiene al menos tres de las cuatro siguientes características: a) viven regularmente bajo el mismo techo; b) tienen lazos consanguíneos c) participan mutuamente sus recursos (económicos, afectivos); d) reconocen una autoridad.

 

Con esto se afirma que el papá y la mamá o quienes hacen sus veces son los primeros educadores en la fe de sus hijos. Esta catequesis supera la instrucción a veces demasiado doctrinal; en ella se ahonda en la experiencia humana para iluminarla desde la fe y llegar así a la práctica. Los ritos son parte importante en este proceso: la entrega de la Biblia y de la vela, la renovación de las promesas familiares, el ritual de ingreso a la adolescencia, entre otros. Es un tipo de Iglesia adecuado para cualquier ‘ciudad cultural-religiosa’ urbana.

En esta catequesis se está pasando de una catequesis de primera comunión a una catequesis para la vida y de una catequesis para niños a una catequesis adulta de adultos: los destinatarios son ahora el papá y la mamá y secundariamente los niños. Aquellos saldrán mejor preparados que éstos. Se pretende tener una evangelización progresiva de la familia; por ejemplo: con ocasión de la preparación de los hijos al sacramento de la Confirmación (primer año); de la Eucaristía (segundo año); y de su ingreso a la adolescencia (tercer año). 

El método es inductivo —ver, juzgar, actuar—. Algunas veces se logran otros frutos colaterales, como la animación mutua en la fe y la corrección de prácticas religiosas erróneas[25]. Los grupos de papás y mamás catequistas se reúnen en una vivienda cercana a su domicilio; son coordinados por un matrimonio guía con quienes, con un material propio, ven, como adultos, el contenido catequético semanal y se preparan para transmitirlo a sus hijos en casa[26]. A su vez éstos, que son receptores e interlocutores con sus papás, se reúnen posteriormente con sus animadores para evaluar el trabajo realizado con sus papás y, si es el caso, reforzar algún  punto.

 

Este tipo de Iglesia es el más promisorio para evangelizar la ciudad, pues todavía existe en el citadino la costumbre sociorreligiosa de celebrar la primera comunión de los hijos: al acudir los papás a la parroquia a preguntar las condiciones y fechas para dicho acto, es entonces cuando el párroco o algún agente les invita a convertirse ellos mismos en catequistas de sus hijos, reuniéndose para este efecto en un domicilio cercano a su vivienda. Este tipo de Iglesia de casa coopta a una franja de personas que es casi imposible encontrar de otra manera: papás y mamás entre 26-36 años —jóvenes-adultos— que creen y anhelan un mejor futuro para sus hijos. Por eso se dice que ésta es otra forma de realizar la pastoral juvenil, o sea, se toca de alguna manera ‘la ciudad postmoderna de las sensaciones’. Este tipo de Iglesia llega, con el tiempo, a ser manantial de ministros para sí misma y para otros tipos de iglesias.

 

d) La Iglesia de casa, tipo ‘Celebración dominical en ausencia de presbítero’[27]

Es el tipo de Iglesia recomendada en la exhortación apostólica del año 2003 Pastores Gregis de Juan Pablo II. Ahí se describe como una asamblea (…) presidida por ministros laicos responsables, (que) beneficia a los fieles del don de la Palabra proclamada y de la comunión eucarística…” (37). Así se le da al día del Señor o domingo, centro del misterio pascual de Cristo, la importancia que le corresponde (36); además se valora ante la comunidad el sacerdocio bautismal por el que el laico (hombre o mujer) es profeta, sacerdote y rey y se reconoce a la comunidad reunida como cuerpo de Cristo. La condición para realizar este tipo de Iglesia es que existan “razones graves y persistentes”, como puede ser el hecho de que los centros de población —barrios, condominios, unidades habitacionales— estén lejos del templo en que se celebra el culto dominical, e incluso, como sucede en la ciudad, que estando la gente próxima al templo, no asiste a la Misa dominical.  En estos casos, “el obispo ha de procurar que la comunidad aun estando en espera de la plenitud del encuentro con Cristo en la celebración del misterio pascual, pueda tener una celebración especial al menos los domingos y días festivos” (37).

Es un tipo de iglesia para lugares públicos urbanos: dentro de espacios habitacionales populosos como son las unidades habitacionales, los grandes condominios horizontales y aquellos locales que concentran o por donde transitan multitudes. Por ser abierta a todo paseante, es difícil determinar un destinatario específico. Tiene la ventaja de contar con un ‘El Ritual de celebraciones dominicales y festivas en ausencia de presbítero’. La parte donde el celebrador interactúa con su comunidad es en la liturgia de la Palabra.

En este tipo de iglesia, los asistentes se expresan con más libertad ante un laico; se atreven a darle sugerencias para mejorar la celebración que es menos rígida y formal.

 

El grupo se va haciendo familia, pues vive más la igualdad de todos. Cuando el celebrador laico tiene familia, ésta participa en la celebración convirtiéndose en un ejemplo para otras familias.

 

e) La Iglesia de casa, tipo ‘Comunidad carismática’

Este tipo de Iglesia es preferida por personas poco inclinadas a reflexionar sobre lo que acontece en su entorno. Valoran la escucha de la Palabra de Dios como el anuncio de hechos salvíficos, no sólo del ayer sino del hoy, dignos de proclamarse a través del testimonio verbal y personal; son así comunidades testimoniales, cálidas y emocionales. Gracias a esto, su espíritu misionero es notable. El carisma de la construcción de la Iglesia y su incondicional fidelidad a las enseñanzas y a las directrices del Santo Padre son rasgos sobresalientes en este tipo de Iglesia de casa. La oración mental y verbal es motor de su espiritualidad ligada a los escritos de preclaros fundadores. Sus rituales tienen características festivas, espontáneas y emocionales. Uno de los canales significativos de expresión es el cuerpo. El anhelo de experimentar lo divino está en el sustrato de toda comunidad carismática.

 

Este tipo de Iglesia es promovida en los territorios parroquiales, por los MEs. y por el Sistema Integral de Evangelización, más conocido por SINE. Lo más conveniente es que la misma parroquia forme y ofrezca a la feligresía este tipo de Iglesia con el nombre de ‘casa de oración’, que dependa de la parroquia, a fin de que cualquier feligrés pueda ingresar a ella si lo desea y que a su vez se constituya en una oferta dentro de una pastoral de conjunto.

 

f) La Iglesia de casa, tipo ‘religiosidad popular’[28]

Su nombre especifica el destinatario: la ‘ciudad de los caminantes’ y la de los ‘creyentes sin iglesia’. Es la reunión esporádica que cierto tipo de bautizados realiza siguiendo el calendario religioso-popular; en el caso de la ciudad de México, por ejemplo: Guadalupe (en diciembre), muertos (noviembre), imagen patronal (julio agosto), la cruz, el rezo del rosario (mayo), vía crucis, agua (marzo-abril), ceniza (febrero) y algunas más; a raíz de la muerte de un ser querido: novenario, levantacruz; y en la privacidad del hogar,  el ‘altarcito’ con las imágenes de quien se es devoto. Este tipo de Iglesia ya esta hecha y constituida. Lo determinante es asumirla como tal de parte del agente clérigo. La característica de este tipo de Iglesia es que es transitoria y masiva, ya que celebrado el día de fiesta correspondiente o el novenario del difunto se termina la relación, que se repetirá hasta la siguiente celebración. En ciudades en donde el calendario religioso es más rico e intenso, el encuentro de personas se torna más frecuente, lo que facilita la formación bastante estable de este tipo de Iglesia. Cuando el calendario es reducido en fechas, como es el caso de las urbes, es difícil que dichas reuniones ayuden a constituir una Iglesia de casa como tal; sirven, sin embargo, como oportunidad para invitar a los asistentes a acudir a otro tipo de iglesia de casa cercana, como podría ser la comunidad de base o los papás y mamás catequistas. El material para evangelizar a partir de la religiosidad popular es escaso y el que existe, no la considera como un kerigma inicial desde donde se pueda continuar un proceso de adhesión a Cristo con la consecuente conversión del corazón.

 

g) La Iglesia de casa, tipo ‘Familia del enfermo’

Es un tipo de Iglesia en la que el ministro extraordinario de la comunión, aprovechando la visita casi siempre semanal que hace a un enfermo para administrarle la sagrada comunión, reúne a los familiares de éste a escuchar algún trozo pequeño de la palabra de Dios a fin de comentarlo con ellos en forma breve. La meta real de la visita es evangelizar a los sanos para que convirtiéndose a Dios, se conviertan con cariño hacia el enfermo terminal o crónico. El ministro se constituye así en coordinador de un grupo familiar; la duración de esta reunión con los miembros sanos de la familia no debe exceder de 15 minutos. El rito es sencillo: invitación a los que cuidan al enfermo a congregarse, saludo, planteamiento sencillo de una situación familiar, diálogo, lectura de un pequeño trozo de la Biblia alusivo al tema, aplicación a la vida familiar, oración. Entonces procede al rito de la administración de la comunión al enfermo.

 

El enfermo es en este contexto la oportunidad para evangelizar a aquellos que se creen sanos. Llegado el momento de la muerte, los rituales de despedida son punto culminante de este servicio. Es entonces cuando el proceso de conversión iniciado en este tipo de Iglesia puede continuarse en otro tipo (CEB, uno más uno, sector humano etcétera).

 

Es ilustrativo lo que dice un ministro extraordinario de la comunión que trabaja en este sentido: “La microcomunidad de la casa se va formando en el interior de los hogares, ahí en donde está el enfermo, el cual constituye el principal foco para la evangelización, es decir, el enfermo se convierte en el instrumento para que su familia se evangelice… él viene a ser la bujía que pone en movimiento la fe de toda la familia”[29]. Este tipo de Iglesia es adecuado para cualquier tipo de ‘ciudad’, ya que el dolor o la cercanía de la muerte sensibilizan sobre la pregunta del futuro último.

 

h) La Iglesia de casa, tipo ‘uno más uno’

El nombre, como los anteriores, es convencional. Lo que se quiere señalar con él es el encuentro evangelizador entre un laico comprometido y un bautizado alejado de la práctica religiosa. Es en realidad un microgrupo adaptado a aquellas personas que, debido al horario de trabajo, tienen tiempo disponible sólo en la madrugada o muy noche; o no pueden desprenderse de una actividad —tendero, policía, comerciante, bombero, taxista— y que, por lo mismo, les es imposible participar en otros tipos de iglesia. La pequeñez del número no niega la vitalidad del mismo, ya que la calidad de los participantes habla, por una parte, de la búsqueda sincera de encontrar a Dios, y por la otra, de un compromiso extraordinario a favor del hermano: “Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, ahí estoy.” El material evangelizador que se usa en este tipo de reunión es el que se emplea en otros tipos de Iglesia de casa, pues casi siempre el laico coordinador repite los mismos temas que ha vivido en la comunidad en la que participa. Este tipo de Iglesia es uno de los más utilizados en países europeos que se han descristianizado y en los pueblos paganos en donde apenas está naciendo la Iglesia. En América Latina se emplea en ciudades millonarias en las que la secularización es una amenaza silenciosa real que esta carcomiendo la práctica cristiana.

 

 

 

 

 



[1] DA 513.

[2] Para iluminar este hecho me sirvo de Toribio Tapia, La ciudad y la casa, bendición y reto para los primeros cristianos, (mimeo), México, 2008, p. 4-5.

[3] Por ejemplo Lc 4,43 habla de “ciudades” mientras que Mc 1,38 dice “pueblos”;  sólo Lc 5,12 indica que Jesús estaba en una ciudad; no así Mc 1,40 y Mt 8,1; sólo Lc 7,11-17 habla de la viuda de la ciudad de Naín, vv. 11. 12. Mientras Mc 4,1 y Mt 13,1 ubican la parábola del sembrador a orillas del mar el tercer evangelista 8,4 indica que a la mucha gente que se reunía se añadía la que procedía de las ciudades. Sólo Lucas indica, en el relato del endemoniado de Gerasa, que éste “vino de la ciudad” (8,27; no así los paralelos de Mc 5,1ss y Mt 8,28ss); en este mismo caso, Lucas quizás interpretando adecuadamente a Marcos (5,20) dice que el recién aliviado “fue por toda la ciudad proclamando todo lo que Jesús había con él” (Lc 8, 39). Lucas 9,5 como Mateo (10,11.14 que menciona “ciudad o aldea”, “casa o ciudad”) al hablar de la misión de los Apóstoles habla de la ciudad como espacio del rechazo (no así Mc 6,11).

[4] Esta obligatoriedad es expresada por medio del verbo dei. Marcos (1,38), por el contrario,  no presenta este matiz.

[5] Toribio Tapia, La ciudad y la casa, bendición y reto para los primeros cristianos, (mimeo), México, 2008, p. 12.

[6] Ibid. p.14.

[7] Ibid. p.13.

[8] R. Aguirre, La Mesa Compartida, Verbo Divino, Madrid, 1992, p. 222.

[9] Cf G. Lohfink, Die christliche Familie  ¿-eine Hauskirche-?, Theologische Quartalschrift, 163 (1983) p. 227-229. R. AguirreLa mesa compartida, Sal Terrae, Santander, 1994. Id. Del movimiento de Jesús a la Iglesia cristiana, (Ensayo de exégesis sociológica del cristianismo primitivo), Verbo Divino, Pamplona, 1998.

 

[10] Cf H. Kahlefeld, La vida de la comunidad según el Nuevo Testamento, en: H. Rahner, La Parroquia, Dinor, San Sebastián, 1961, p. 53-86.

 

 

[12] Cf  A. Davey, Cristianismo Urbano y globalización, Sal Terrae, Santander, 2003, p. 103-114.

[13] Sancti Eusebii Hyeronimi, Opera Omnia, Tomo VII, PL XXVI, Paris, 1845, 607-608.

[14] DA 204.

[15] Cf Joseph G. Healey and Jeanne Hinton, Small Christian Communities Today, Orbis Books, New York, 2005.

[16] Asamblea Extraordinaria de los Obispos, 1985, Relación final, II, C, 6.

[17] DA 178

[18] Med 15, 10. EN 58. DP 641-643, 156, 648.

[19] DP 97.

[20] DA 179.

[21] Cf  DA 384.

[22] DP 648. DA 180.

[23] Cf. B.  Bravo, “¿Qué decir de la parroquia ante la nueva Carta Pastoral de la CEM?”, en: Aa.Vv. : Rostros de la Iglesia Mexicana del siglo XXI, CEE-Progreso, México, 2000, p. 177-184. Id., Parroquia Personal, en: Espacio de Pastoral Urbana, Cien Palabras para evangelizar la ciudad, Dabar, México, 2004, p. 65.

[24] LG 11. AA 11. 30, GS 3. 6. RMi 19. CT 43, 68, FC 36, 38. 53. DCG 78. DA 302, 303. DA 372, 119, 156, 204.

[25] Al parecer, la arquidiócesis de Santiago de Chile fue propiamente la que inició en forma sistemática este tipo de Iglesia a partir de 1973 en que publica un Manual de Catequesis Familiar; ésta la describe como “un modo de fomentar la adecuada intervención de la familia en la formación apropiada en la educación de la fe de sus hijos. Los protagonistas son los padres de familia. Es el diálogo familiar, la lectura de la Sagrada Escritura, la oración en familia, el intercambio de vivencias lo básico”.

[26] En el ‘mercado pastoral’ existen varios materiales que pueden usarse en este tipo de Iglesia: Benjamín Bravo, Libro 1, 2 y 3 del Papá y de la Mamá; Carlos Decker y Eduardo Cáceres, Al encuentro de Dios vivo, de la Arquidiócesis de Santiago de Chile; y el del catequista español Martín Muñoz, Catequesis Familiar.

[27] DA 100e.

[28] DA 258-265.                                                                                                                        

[29] J.L. Bustos, ¿Cómo evangelizar a los miembros sanos de la familia del enfermo?,  (mimeo), México, 2004, p. 2.


Encuentro Regional 2007) Aproximacín a las Respuestas Pastorrales
Diócesis

Encuentro Regional de Pastoral (2007)

Aproximación a las respuestas pastorales.

Recorrido histórico

 

1. Aclaraciones terminológicas

El Gran Buenos Aires es el nombre con el que se conoce a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires más la extensión natural o conourbación sobre la provincia de Buenos Aires, sin constituir en su conjunto una unidad administrativa. El INDEC lo define como el conjunto compuesto por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires más los partidos de la provincia de Buenos Aires próximos a ella. La localidad censal o aglormeración urbana Gran Buenos Aires es definida como Aglomerado Gran Buenos Aires, su población corresponde a parte o al total de 24 partidos más una porción de la población de otros 8 partidos no incluidos en el Gran Buenos Aires en sentido administrativo. La superficie total del área metropolitana suma 3.833 Km2.

 

Se extiende por 31 unidades administrativas

·         La Ciudad Autónoma de Buenos Aires

·         14 partidos cuya pobolación y superficie integran totalmente el Aglomerado Gran Buenos Aires

·         Avellaneda. San Martín. Hurlingan. Ituzaingó. José C. Paz. Lanús. Lomas de Zamora. Malvinas Argentinas. Morón. Quilmes. San Isidro. San Miguel. Tres de Febrero. Vicente López.

·         10 partidos cuya población y superficie integran parcialmente el Aglomerado y forma parte del Gran Buenos Aires en sentido administrativo: Almirante Brown. Berazategui. Esteban Echeverría. Ezeiza. Florencio Varela. La Matanza. Merlo. Moreno. San Fernando. Tigre.

·         6 partidos cuya superficie y población integran parcialmente el aglomerado y no forman parte de GBA: Escobar. General Rodríguez. Marcos Paz. Pilar. Presidente Perón. San Vicente.

·         2 partidos cuya superficie y población integran muy parcialmente el aglomerado y no forman parte del GBA; no se consideran aún como parte del aglomerado: Cañuelas y La Plata

 

Desde el punto de vista administrativo el Gran Buenos Aires contaba en 2001 con 11.046. 799. 2.776.138 en la Ciudad Autónoma y 8.684.437 en los 24 partidos.

·         El Aglomerado Gran Buenos Aires contaba en 2001 con 12.046.799 habitantes ( 2.776.138 en la Ciudada Autónoma y 9.270.661 en el conourbano).

·         Es la concentración urbana más grande de Argentina, la segunda de Sudamérica (San Pablo) y la tercera de Latinoamérica (México, San Pablo).

 

Durante el período 1947-1960 se da el momento clave de crecimiento del conourbano. La capital mantiene su población relativamente estable y va disminuyendo su proporción en el conjunto.

·         Explosión espacial

·         Avance hacia todos los lados de la “estrella”

·         Engrosamiento de los brazos


 

Diócesis

Fecha de creación

  1. Buenos Aires

1620

  1. La Plata

1897

  1. Mercedes-Luján

1934

  1. Lomas de Zamora
  2. Morón
  3. San Isidro

1957

  1. Avellaneda
  2. San Martín

1961

  1. San Justo

1969

  1. Zárate Campana
  2. Quilmes

1976

  1. San Miguel

1978

  1. Merlo Moreno

1997

  1. Gregorio de Laferrere

2000

  1. Avellaneda-Lanús

2001

 

Actual Región Pastoral Buenos Aires: Merlo Moreno; San Justo; Avellaneda; Gregorio de Laferrére; Quilmes; Lomas de Zamora; San Miguel; Morón;  San Martín y San Isidro. (11)

 

 

2. Algunos hitos de la pastoral urbana

Algunos elementos de la constitución de la pastoral urbana

 

a) La experiencia Europea de los ’40-‘50

  • La Acción Católica Especializada: Francia y Bélgica. Los ambientes. Pastoral de Conjunto.
  • La misión de París: Curas y Obispos Obreros. La revisión de vida
  • Las ciencias sociales y la pastoral
  • El Vaticano II: Iglesia particular; la cultura, el laicado, la GS, OA. Teología de las realidades terrenas.

 

b) La experiencia Latinoamericana de los ‘60

“La pastoral urbana nace en Amperica Latina en los años ’60 como un esfuerzo de reflexión, orientación y acción relativo a los problemas pastorales específicos de las grandes ciudades. La conciencia de la necesidad de una Pastoral Urbana nació, por un lado, de la constatación de que la urbanización crecía rápidamente y algunas ciudades se transformaban en megápolis. Por otro lado, de la percepción de que la mayoría de las prácticas pastoraes de la Iglesia Católica era más adecuadas al mundo rural o a la ciudad pequeña que a las metrópolis modernas. “ (Antoniazzi)

 

·         Trayectoria y relectura de la experienias europeas.

·         Grandes Misiones.

·         FERES, CIAS, ECOYSIR: La ciencias Sociales

·         Teología de la Liberación, Opción por los pobres, inserción, villas, barrios, pastoral popular.

·         Encuentro sobre Pastoral de las Grandes Ciudades (San Pablo 1965)

·         Joseph Comblin: Teología de la Ciudad (1968)

·         Medellín (1968)

·         Puebla (1979)

·         CELAM. Pastoral y Parroquia en la Ciudad (Bogotá. 1982) Se publica como Pastoral de la Metrópoli.

·         CELAM. Seminario Cultura Urbana, reto a la evangelización (Buenos Aires 1988) Publicado como Cultura Urbana, reto a la evangelización, Bogotá 1989.

·         CELAM. Seminario Promoción Humana en la Gran Ciudad (Brasilia 1993) Publicado como El hombre y la ciudad, Bogotá 1994.

·         Encuentro de estudio CNBB: Presencia y organización de la Iglesia en lo urbano (San Pablo 1992) Publicado como ANTONIAZZI, A.-C. CALMANN, Presenca da Igreja na cidade, Petropolis 1994.

  • Las Grandes Ciudades en América al Inicio del Nuevo Milenio. Seminario sobre pastoral de megápolis, Santiago de Chile 2003. Publicado como Evangelizar la Gran Ciudad. Un desafío prioritario.

 

 

3. Algunas lógicas

·         Llegada tardía al proceso conourbano (diferencias con Ciudad Autónoma)

·         Intensificación de la pastoral ordinaria: presencia y territorio

·         Abordaje a las cuestiones urbanas desde: ambientes, sujetos con itinerarios peculiares, necesidades estructurales, cortes transversales por desafíos.

·         Sujeto capaz de acompañar el proceso 60-70 pero no después.

·         No es solo cambio de escala.

·         Tradición pastoral totalizante, con sujetos supuestos, “monopolios”.

·         Diagnósticos repetidos, incapacidad para cambios de conjunto.

·         Un nuevo mapa de la religiosidad

·         Las subjetividades emergentes: itinerarios.

 

 


4. La propuesta de Juan Bautista Libanio: La lógicas de la ciudad

 

  • La escala: Un desafío al nivel de la teología fundamental

 

  • Las lógicas del espacio y del centro

 

  • Las lógicas del tiempo y del ocio

 

  • Las lógicas de la pluralidad cultural

 

  • Las lógicas de la participación y movilización

 

  • Las lógicas de los valores

 

·         Las lógicas del trabajo y del poder.

 


Bibliografía

1. Cultura urbana y temas emergentes

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3.  Cultura popular, pobreza y exclusión urbana

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Encuentro Regional 2010

ENCUENTRO REGIONAL DE PASTORAL URBANA 2010

10 al 12 de Agosto – 13 al 15 de Agosto

 

TEMAS:

o    Los Imaginarios Urbanos.

o    Cultura e Imaginarios.

o    La Evangelización de la Urbe desde lo Simbólico y los Imaginarios.

o    Una nueva Metodología Pastoral.

 

OBJETIVOS DEL ENCUENTRO:

·         LOGRAR UN ENCUENTRO QUE NOS PERMITA COMPARTIR NUESTRAS REALIDADES Y EXPERIENCIAS PASTORALES, A FIN DE CRECER EN COMUNIÓN ECLESIAL

 

·         QUE EL GUPO LOGRE ALCANZAR UN CONOCIMIENTO BASTO DE LOS IMAGINARIOS UBANOS, PARA PROMOVER UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN DE LA CIUDAD.

 

METODOLOGÍA:

Habrá momento de exposición, trabajos  en grupos y plenarios. Intentaremos hacer un recorrido participativo.

 

DESARROLLO

INTRODUCCION GENERAL. LAS CONFERENCIAS LATINOAMERICANAS

ObjetivoSituar la Pastoral Urbana en el contexto histórico, Latinoamericano y de la Región Buenos Aires.

 

MARCO TEOLÓGICO DE LA PASTORAL URBANA. EL PROBLEMA ESPECÍFICO DE LA CIUDAD.

Objetivo: Reflexionar sobre una teología pastoral que nos ayude a abordar la problemática de la ciudad.

 

CULTURA  SÍMBOLO E IMAGINARIO.

Objetivo: Descubrir lo simbólico y  lo imaginario como componente de la cultura.

 

EVANGELIZACIÓN DESDE LO SIMBÓLICO Y LO IMAGINARIO. METODOLOGÍA PASTORAL

Objetivo: Reflexionar la Evangelización y la Pastoral en la Urbe desde un nuevo abordaje.

 

ANALISIS DE LA EXPERIENCIA. CONCLUSIONES

Objetivo: Reflexionar sobre la salida de la noche anterior y sacar nuevas conclusiones para una Pastoral Urbana.

 


Congreso Regional 2011
Presentación y Objetivos
CONGRESO REGIONAL DE PASTORAL URBANA 2011

CONGRESO REGIONAL DE PASTORAL URBANA   2011

 

 

¿Qué quisiéramos con este Congreso?

 

Lograr un espacio para que agentes de pastoral, verdaderos interlocutores, reflexionemos juntos sobre los nuevos desafíos pastorales que nos presenta la urbe en la Ciudad Autónoma y el Gran Buenos Aires.

Hacer un camino de comunión y participación en esta reflexión, y a modo de siembra.

No es objetivo de este Congreso definir líneas pastorales comunes. 

 

 

¿Quiénes están invitados?

 

Las 11 Iglesias Particulares que forman esta Región Pastoral. Obispos, miembros de los consejos diocesanos de pastoral, de los consejos presbiterales, miembros de juntas y de movimientos, y todos aquellos que estén interesados en esta reflexión con el aval del obispo, o su delegado al Congreso.

Se otorgará un cupo de 35 participantes por diócesis.

El Equipo de Convocatoria, según como vaya la inscripción, distribuirá nuevos cupos desde las diócesis que dejen vacantes a aquellas interesadas en más participantes.

 

 

Lema:

 

“DIOS VIVE EN LA CIUDAD”

 

Objetivos:

 

·         COMPARTIR EXPERIENCIAS DE LA VIDA PASTORAL DE CADA DIÓCESIS, A FIN DE SUSCITAR UN ESPÍRITU DE COMUNIÓN EN LA TAREA EVANGELIZADORA Y CELEBRARLO.

·         RENOVAR EL ÁNIMO EVANGELIZADOR DE LAS IGLESIAS PARTICULARES DE LA REGIÓN INSERTAS EN LA REALIDAD URBANA PARA ALENTAR LA MISIÓN.

·         APRENDER DESDE EL PARADIGMA CULTURAL A CONTEMPLAR, RECONOCER E INTERPRETAR LA VIDA DE LA URBE PARA ALCANZAR UNA NUEVA INTELIGENCIA DE LA DIVERSIDAD Y DISCERNIRLA PASTORALMENTE.

·         DISCERNIR JUNTOS LOS DISTINTOS MODELOS PASTORALES QUE DEBEN CONVIVIR SIMULTÁNEAMENTE EN NUESTRAS COMUNIDADES, A FIN DE PENSAR UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN EN LA DIVERSIDAD DE LA URBE.

 

El “Enfoque” del Congreso:

 

La realidad de la Urbe está atravesada por una diversidad que produce al mismo tiempo caos y cosmos. Hay muchas propuestas de nuevos sentidos para la vida cotidiana. Desde el paradigma cultural, podemos acercarnos a estas nuevas propuestas de sentido, conocerlas y discernirlas.

 

La parroquia —como unidad pastoral válida y necesaria, que depende de un único modelo más rural que urbano; más centrado en el templo, en el sacerdote y los sacramentos; más de recepción de las personas que de salida hacia las muchedumbres— no alcanza a ubicarse en esta nueva realidad de diversidad. Necesitamos descubrir “nuevos modelos pastorales” y más aún: cómo pueden “convivir simultáneamente”, siendo juntos una respuesta pastoral más integral en y para la diversidad.

 

Pensaremos los desafíos de la Evangelización de la Urbe, desde “la parroquia” y desde otros “lugares de referencia y/o pertenencia”, donde las cristianas y cristianos van creciendo en el seguimiento de Jesús.

 

Cuatro dimensiones:

 

Reflexión

Talleres

Celebración

Publicación final

Habría exposiciones de expertos que nos ayuden a la reflexión. Algunas más generales y otras, en los talleres, con temas específicos.

 

Que reflexionan aspectos particulares de la Pastoral Urbana.

Lo haríamos en pequeños grupos de interés, animados y coordinados por personas preparadas.

 

Cada día estaría animado por celebraciones que nos ayudaran a reconocernos Iglesia que desea escuchar al Dios que habita en la ciudad.

Como fruto del Congreso, haríamos una publicación sencilla con las ponencias y las reflexiones surgidas en los talleres.

 

 

 

Días del Congreso:

 

Comienza el jueves 25 de agosto, a partir de las 17.00 hs. con la recepción de los participantes.

Continúa el viernes 26 y el sábado 27.

Termina el domingo 28 a las 13.00 hs.

 

 

Lugar del Congreso:

 

Por comodidad para su desarrollo y dinámica, se hará en la UCA de Puerto Madero.

Contaremos con alojamiento en hoteles cercanos para las personas que lo deseen.

De esta manera, queremos facilitar la pedagogía y la dinámica del Congreso, que tendrá tiempos muy ajustados y una “salida pastoral hacia la ciudad”, por grupos.

Se entregarán certificados de asistencia al Congreso para presentar en los lugares de trabajo.

 

 

Costo del Congreso:

 

Contamos con un aporte que facilita la inscripción.

El costo, que incluye materiales, comidas y alojamiento, es de $ 150.

 

 

Formación del Equipo para la Convocatoria:

 

Cada obispo diocesano nombrará a un responsable de la convocatoria en su propia diócesis.

Junto a los otros responsables, conformaremos el Equipo de Convocatoria al Congreso.

Su misión será:

  • Presentar en tiempo y forma las fichas de inscripción en cada diócesis.
  • Presentar en tiempo y forma las fichas de inscripción en la Secretaría del Congreso.
  • Animar y preparar a los participantes según las indicaciones que dará oportunamente el Equipo Responsable del Congreso.

Se reunirá a partir del lunes 11 de abril, de 15.00 a 16.30 hs, en el Arzobispado de Buenos Aires. (Se podrán estacionar los autos en la cochera que está en Rivadavia 437, entrando por Rivadavia 415).

 

Equipo Responsable del Congreso:

 

Hna. María Cristina Mandali (SSpS); Hna. Gabriela Poletti (asm);  Sr. Nelson Pollicelli (Arq. Buenos Aires); Pbro. Luis Ausili (Lomas de Zamora); Pbro. Fabián Fusca (San Justo); Pbro. Hugo Arana (San Miguel); Pbro. Jorge Eduardo Scheinig (San Isidro).

 

 


Esquema del Congreso
DIOS HABITA EN LA CIUDAD

DIOS VIVE EN LA CIUDAD

AGOSTO 2011

Esquema del Congreso

 

 

JUEVES 25

VIERNES 26

SABADO 27

DOMINGO 28

8.00 hs.

 

Misa

Misa

CONCLUSIONES

TEMAS

APERTURA

LA URBE

LA PASTORAL URBANA

ORACION

8.45

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiempo de contemplación.

DIOS VIVE EN LA CIUDAD

Tiempo de contemplación.

Compartimos la experiencia de la salida.

Hacemos DISCERNIMIENTO y rezamos.

Jaime Mancera

Tiempo de contemplación.

LA MISIÓN (8.30)

MAÑANA

9.15

A

13.00

“La Ciudad Santa”

“Dios hace nuevas todas las cosas”.

Gerardo Söding

“Conclusiones de los talleres”

 

Evaluación - Cierre

 

Eucaristía (12.30)

 “El paradigma cultural nos ayuda a una nueva mirada”

“Los imaginarios urbanos”

Jaime Mancera Casas

“La Pastoral Urbana Región Buenos Aires”

Jorge Eduardo Scheinig

13.00

ALMUERZO

ALMUERZO

 

TARDE

 

14.15

· Acreditación. (17.30)

· BIENVENIDA

· CHARLA DEL Card. BERGOGLIO (19.30)

· PRESENTACION DEL CONGRESO

 

“Ver a Dios en la Ciudad”

  Panel (14.15)

·   Galli: “Aparecida: estado de misión y Pastoral Urbana”.

·   Azcuy:  “Camino espiritual y los signos de la ciudad”.

·   Seibold: “La mística popular en la ciudad”.

 

 


Salida por grupos a contemplar la ciudad(17.00)

 

Los grupos auto-administran sus tiempos.

También el lugar de la cena.

Salen, observan según una guía, y comentan sus conclusiones, que entregarán según las indicaciones.

“Talleres y Espacios de Reflexión”

(Grupos de interés)

· Modos pastorales que animen una Nueva Evangelización y Misión, en la diversidad de la Urbe.

20.30

CENA

CENA

NOCHE

 

21.30

“La realidad de la Región”

Agustín Salvia

 

VIDEO PRESENTACION DE LA REGIÓN

 

“Oración por el Congreso”

 

 

 


La Salida en Grupos

GRUPO 1

Subte C - Retiro (Mitre) - Plaza/parada micros – Pquia del Socorro –

LAS PERSONAS

¿De qué hablan?: tradiciones familiares, de y del trabajo, de que harán el fin de semana,
¿En qué se afirman?: en los hijos, en sus tradiciones, en sus culturas
¿En qué creen?: en Dios, en la Virgen María (es llamativa la frecuencia con la que se paran ante
su imagen y la tocan en las estaciones), en algunos santos como San Expedito, las minorías en sus creencias del lugar de origen, hay un secularismo forzado creen en forma limitada
¿De qué se preocupan?: de que “los demás” no los respetan, en los que están en situación de calle de encontrar cada día las diferentes opciones de caridad que les permita el alimento, en particular en las Iglesias, personas que circunstancialmente viven en villas de la educación de sus hijos, de encontrar medios para superarse
¿Qué símbolos tienen?: cruces, tatuajes que representan sus afectos, aros, pines, conectados a auriculares que los sumergen en su mundo
¿Qué les interesa?: sobrevivir, tener afectos
¿Qué estado de ánimo tienen?: en los adultos se observa agobio, prisa, velocidad, en los más carenciados algunos signos simples de felicidad
¿Cómo nos recibieron?: sin obstáculos, con confianza, con generosidad, con reciprocidad

RITOS ENTRE LA GENTE

¿De qué forman se vinculan?: no hay vinculación fuera de los que pertenecen a un mismo grupo familiar, laboral, de situación precaria, la velocidad afecta la cercanía
¿De qué manera se relacionan con las cosas materiales?: apego, todo se vende para poder
comprar
¿Cómo están en el ambiente?: en la estaciones en estado deplorable, en los transportes aceptable
¿Cuáles son los estados de ánimo entre sí?: indiferencia, agresividad que en algunos casos se transforma en violencia,

COMENTARIOS GENERALES DEL GRUPO

¿Cuáles son las preocupaciones más importantes de la vida?: el mañana cercano, como sobrevivir, ser respectados, no se vislumbran expectativas de trascendencia pero están en el subconsciente
¿Cuáles son las angustias? la irrespetuosidad, el anonimato, la soledad, la droga
¿Cuáles son los motivos de felicidad? las relaciones de AMOR, los vínculos familiares,
¿Cuáles son las certezas? DIOS EXISTE, MARIA TAMBIEN Y NOS CUIDAN
¿Cómo son las creencias? hay semillas de la Fe, esta arraigada una cierta religiosidad popular muchas veces mezclada con un pensamiento mágico
¿Qué se espera de Dios? todo
¿Cómo desean que fuera el mensaje religioso? simple, sencillo, menos apegado a la Ley, a las normas, más amoroso; concluir la charla con DIOS TE BENDIGA conmueve, impacta
¿Qué se espera de los cristianos? ser coherentes con lo que creen y testigos del AMOR DE DIOS
¿Que se espera de la iglesia católica? Que reciba sin señalar, ¿Cómo fue el anuncio? esencialmente HAY UN DIOS QUE TE AMA y nosotros estamos acá para escucharte
¿Qué fue lo mas importante del anuncio? recibir todavía más Amor del que entregamos
¿Qué aprendimos nosotros? a abrirnos a los demás, a no tener temor de acercarnos, a compartir, a crecer en una comunidad ocasional pero que tiene lazos firmes en su Fe, a dar respuestas comunes aunque tengamos orígenes diferentes
¿Cuáles son las principales dificultades? encontrar la creatividad para expresarnos con el mayor amor posible, para conectarnos en forma sencilla, articular respuestas posteriores al Kerygma
¿Cuáles son los caminos que nosotros vemos para el kerigma urbano?

SALIR AL ENCUENTRO AMOROSO DEL OTRO: HAY UN DIOS QUE TE AMA, HAY UNA IGLESIA QUE TE AMA, YO TE AMO

ARTICULAR EL KERIGMA CON ESPACIOS TRANSVERSALES EN LA IGLESIA DE MODO QUE CUALQUIERA SEA EL LUGAR EN EL CUAL SE RECIBA EL ANUNCIO SE ENCUENTRE UN LUGAR EN EL QUE LO ACOJAN CON EL MISMO MENSAJE.

GRUPO 2

Subte C – Retiro (Belgrano) – Vereda (venta ambulante) – Ssmo Sacramento

Cruzarse con gente de otras religiones y al decir que veníamos de la Iglesia Católica, ellos aceptaban con gusto el diálogo.

La observación prolongada de un kiosco de revistas y no ver ningún mensaje esperanzador,

salvo la donación de órganos que hizo Sandra Mihanovich.

Que a la gente le cuesta mucho más darse cuenta de las cosas que le dan alegría.
Llamó mucho la atención que en un mismo espacio físico (la plaza de la Torre de los Ingleses) convivieran: las “ciudades invisibles” (gente en situación de calle, los que salían de trabajar y hasta quienes usan los canteros como baño), los “oasis” y los “no lugar.
La Fe encontrada en dos personas que hasta evangelizaron a los misioneros, experiencia sumamente enriquecedora.

En la profundización de la charla, aun cuando dicen no creer, conocen a Cristo, fueron parte de la Iglesia y recurren a la oración en los momentos difíciles de sus vidas.

En general la gente de origen peruano dice ser católicos bautizados pero no haber accedido a otros Sacramentos por una cuestión cultural.

La apertura de alguna persona y el grado de intimidad al que se llegó en la mayoría de los casos.

Llama la atención la gente que camina sin prestarse atención entre sí y la grata sorpresa que

manifestaban cuando alguien se acercaba a hablar.

Cuando se pregunta qué cosas les preocupa, manifiestan la falta de trabajo y que cada uno
“cuida su quinta” sin importar el que está al lado.
En la estación del FFCC Belgrano se nota que la gente que está detenida es porque espera a otro. No hay diálogo ni interacción.

El desorden de la ciudad y la falta de pautas de convivencia urbana.

Que la Iglesia sea más alegre y más viva. Que salga más a la calle para cambiarle el rostro. En muchos de los casos, es posible el anuncio.

GRUPO 3

Subte C – Retiro (San Martin) – feria – Pquia. Cristo Obrero –

Terminal de Ómnibus – Entrada villa

Terminal de Ómnibus:

-Primero se hizo observación, vieron que la gente estaba en lo suyo, la mayoría con su tecnología personal. Leyendo, metidos para dentro, como perdidos.
-El acercamiento fue sentándose al lado de la gente.
-La mayoría tenía experiencia de Dios. No hubo dificultades para hablar.
-Resultó difícil llegar con el Kerygma, sí atienden al diálogo sencillo.
-No tuvieron ningún rechazo.

Retiro (San Martín):

-La mayoría de los entrevistados creen en Dios; pero no practican, salvo excepciones que son minorías.
-Se mezclaban eran personas extranjeras (peruanos, paraguayos) y argentinas.
-Les preocupa la situación económica, la inseguridad y la familia (salud y futuro).
-Los hace feliz la familia.
-Les gustaría que el mensaje de la Iglesia fuera sencillo, directo.
-Muchos respondieron que no esperan nada de los cristianos, ni de la Iglesia. Reclaman que se les diga la verdad, dicen que la Iglesia miente.
-En este lugar tuvimos el 90% de respuesta favorable.

Feria:

-Algo que percibieron en común es que a la gente le angustia la falta de trabajo. La incertidumbre por la situación del país.
-Una constante es que son católicos; pero actualmente están con otras prácticas religiosas, otros que no quieren ir más a la Iglesia.

-Algunos dijeron que notaban mayor compromiso en los evangelistas.

-Que la Iglesia sea más clara en sus conceptos. Que no recurre a la Biblia.
-Dicen que se visten raro y que nuestro rito no es festivo, que no exteriorizamos lo que decimos celebrar con gestos y con ropa de fiesta.

Villa 31:

-En general la gente no es abierta al diálogo. Tienen fe, pero no practican.
-Hubo una experiencia interesante de una persona, Genara, que abrió su corazón, se quebró, fue un encuentro con Dios donde estuvo presente el Amor. Fue un acto evangelizador.
-Hubo un diálogo con un paraguayo que también abrió su corazón y manifestó que en su país practicaba el catolicismo.
-La gente está abierta, no rechaza el diálogo.

-La capilla muy adornada con guirnaldas, con imágenes de distintas Vírgenes. El vicario manifestó que era muy gratificante trabajar en la villa.

Subte C:

-No encontraron fe estructurada, creen en Dios, pero su fe no está sostenida en un culto.
-En algunos casos hubo desesperanza.
-Un solo caso, un paraguayo de 20 años que tenía mucha alegría, esperanza.
-Su valor principal es la familia y el futuro de sus hijos, al cual lo ven como algo incierto

DISCERNIMIENTO GRUPAL:

-Lo bueno fue la experiencia vincular y descubrir que es necesaria esa experiencia antes de anunciar.

-También la constatación de que la gente que se ha encontrado lo tiene incorporado a su manera.

GRUPO 4

Subte A – Once- Tren a Liniers – San Cayetano – Venta callejera – Colectividades

Temas: venta callejera y colectividades

· Impactó cuánto se ve cuando nos detenemos a mirar profundamente, es decir, cuando tenemos ganas de mirar y nos tomamos el tiempo para hacerlo.

· Esta percepción nos interpela y nos hace reflexionar sobre lo lejos que estamos a veces de esta realidad, nos hace descubrir nuestras ausencias, nos muestra que nos quedamos con lo que tenemos, en la superficie y no profundizamos lo necesario…

· La gente que entraba y salía del santuario era de diversos lugares, algunos venían desde lejos. Dicen que en el lugar encuentran Paz y en general se siente que necesitan a alguien que las

escuche. Por ejemplo, el vigilador nos contó que muchas personas le cuentan sus problemas a él, de familia, adicciones, entre tantas otras…

· En la zona impresiona la cantidad de gente que circula por el lugar, charlando con ellos

descubrimos que se dicen pertenecer a distintas “religiones”: católicos, evangélicos, testigos de Jehová, musulmanes, luteranos, pero no todos vivieron el Encuentro Personal con JESÚS VIVO y no conocen al ESPÍRITU SANTO.

· Sorprende el interés de esta gente humilde por el trabajo, las necesidades de sus Familias y por el dinero para saldar sus deudas y pagar los impuestos.

· Se descubre un cierto ámbito de corrupción (coimas para mantener los puestos ambulantes), ofertas de negocios que a simple vista se ven como ocasiones para aprovecharse de las necesidades de la gente, ofreciendo soluciones mágicas, instantáneas, que brindan respuestas a los deseos egoístas de las personas.

· También se observó un ambiente de inseguridad: robos, peleas y conflictos varios.

· La religiosidad popular se basa en acercarse al templo para pedir por las necesidades personales, en venerar imágenes o “santos” esperando solución a los problemas, en sacrificios… como ir arrodillados hasta el altar o sufrir para que DIOS los escuche.

· De acuerdo a esto, llegamos a la conclusión de que la gente trata de llenar su vacío

espiritual con “sacrificios o esfuerzos vanos”, cuando DIOS quiere Misericordia y no sacrificios. Todo vacío se llena cuando experimentamos el AMOR de DIOS VIVO en nuestro corazón y cuando aceptamos caminar de acuerdo a Su Voluntad, viviendo en la Verdad de Su Palabra Viva. Todo se resume en Vivir una Relación Personal con el ESPÍRITU SANTO.

GRUPO 5

Subte A – Plaza Miserere – Pquia Balvanera (S.Expedito) – comercios –

colectividades -Av Pueyrredón – Corrientes

-Muchos creen en Dios sobre todo, aún sin estar bautizados, tienen una relación personal con Dios en la oración con entrega, fe y devoción (no se consideran católicos practicantes)
-Preguntan dónde hay una iglesia católica.
-No tienen tiempo para ir a la iglesia, algunos entran cuando pasan
-No hay proyecto de futuro, me conformo con lo que tengo.
-12 años de escuela católica—la más católica—y ahora no creo en Dios, creo en la suerte, las buenas ondas, malas ondas, energía positiva
- Preocupación por el día a día, sin horizontes explícitos de futuro
-Deseo de algo espiritual
-Analfabetismo religioso por catequesis insuficiente
-La importancia de los signos: agua bendita, las velas y el arrodillarse
-Feliz por haber dejado la droga, porque dejo de fumar, por haber recibido el kerigma

El anuncio:

Luego que se rompía el hielo de las primeras palabras, se entregaban a la conversación y se quedaban muy felices del encuentro, de los abrazos, de las oraciones ofrecidas
En general no hubo obstáculos para establecer el contacto e iniciar el diálogo

Aprendimos que el prójimo si uno se acerca está próximo y es accesible

Y tiene mucha necesidad de ser escuchado

(Sugerencia-Incorporar en la señalización urbana la ubicación de los templos, porque los edificios altos tapan las torres.)

GRUPO 6

Subte A – Estación Once – Micros – Av Rivadavia – Comercios Transporte – Iglesia

Metodista (Rivadavia 4050)

En nuestro recorrido vimos gente caminando, sentada en la plaza, esperando el colectivo y trabajando.
La gente sentada en la plaza y alguna trabajando nos sorprendió por la interesada recepción que
nos brindo.
Toda la gente en los alrededores de la plaza se veía más angustiada, que la que estaba a varias cuadras del lugar.
El punto de contacto inicial no se dio a través de un tema religioso, sino por temas de problemas personales de ellos.
Todos con los que conversamos creían en Dios a su manera (solo 1 asistía a Misa)
Una vez que entablamos la conversación fuimos nosotros quienes la terminamos, es decir se ve una necesidad de charlar de ellos. (Relacionarse)
Nos movimos con prudencia, sin crear falsas expectativas.
Primero reconocimos la zona y recién después entablamos las relaciones.
El Kerigma urbano significa romper la indiferencia, demostrar interés con una actitud proactiva nuestra.
En nuestro recorrido recibimos 2 personas que nos panfletearon otras ofertas "pseudo religiosas" que se las estamos atacheando.
Muchas gracias

GRUPO 7

Subte C – Plaza Constitución – Pquia Inm. Corazón de María calles adyacentes –

venta callejera – Hornos (cartoneros)

Relevamiento calle Hornos (zona cartoneros). Existe un grupo de 10 personas mayores y 6 niños, una pareja con 4 niños y algunos jóvenes. Nos recibieron cordialmente y rápidamente se estableció una comunicación fluida y amena. Estaban cocinando y comiendo, nos invitaron a compartir sus alimentos y nos explican que si pasa alguien con hambre y quiere comer, lo invitan también. (Tienen gran sentido de la solidaridad). Sus mayores preocupaciones son sus hijos, que también cartonean, el paco y las dificultades que encuentran a la hora de querer superar la situación en la que viven; les preocupa la inseguridad y la vida en situación de calle. Hay que destacar el sentido de colaboración mutua de la pareja y la importancia que le daban al trabajo. Sus hijos habían tomado la 1ra. Comunión y todos eran creyentes, aún en las dificultades y lo más importante es que seguían con la esperanza puesta en Dios.
Algunos integrantes de nuestro grupo, se acercaron a unas personas que tomaban mate en la plaza y que también vivían en situación de calle; eran una familia, Daniel de 22 años, Yamila de
17 años y su madre de 50 años. Fueron recibidos de una manera especial, se sentaron en el piso junto a ellos y compartieron sus sueños, esperanzas, y experiencias cotidianas. Expresaron su alegría por habernos acercado a escucharlos. Daniel decía que él sentía que Dios nos enviaba para hablarle, calmarlo, decirle que aguante, que se quede “tranqui” y que no haga cosas que se puede arrepentir después. Nos contó que de chico él iba a la Iglesia y que por ser adoptado, a los
13 años comenzó a tener amistades que no eran muy buenas y terminó preso; que a los 17 años se drogaba con cualquier cosa pero que siempre tiene presente a Dios, que él cree y confía en Dios, que Dios nunca lo va a abandonar. Su sueño es poder tener a su familia junta. Agradeció al grupo porque lo escuchó y no lo juzgó y que en este encuentro sentía la presencia de Dios. De la misma manera Victoria, la suegra, manifestaba que Dios se hizo presente para escucharla a través de nosotros; decía que nosotros éramos instrumento y que en el día de hoy ella necesitaba hablar y ser escuchada. La angustia de Daniel era no poder tener a su hija de 2 años viviendo con él por su situación de calle. María de los Ángeles, una señora de 50 años, inválida, contaba que su actitud ante Dios era de exigencia y que Él era su fortaleza.
La tercera parte del grupo, entrevistó a Alejandro de 39 años, Cintia de 22 años, Andrés…todos
coincidían que la preocupación mayor es la falta de trabajo, la inseguridad, sienten angustia por no poder salir de esta situación que les ocasiona rechazo por parte de la sociedad. Los hace felices creer en Dios y el bienestar de la familia. Reciben ayuda material por parte de la Iglesia. Pasa un grupo misionero y los baña. Maito (en la zona roja) es una dominicana de 43 años que vino engañada a Bs. As. y que tiene 5 hijos en su país y que les envía dinero sin que sepan que es fruto del ejercicio de la prostitución. Otras personas que fueron visitadas también han expresado sus temores y sus felicidades que por razones de espacio no podemos publicar hoy aquí, pero
que quedan anotados en nuestros borradores y en nuestros corazones.

GRUPO 8

Subte C – Estac Constitución – Predicadores evangélicos – San Telmo – Plaza

Dorrego - Turistas

- Buena disposición de la gente
- Toda la gente manifestó que sus mayores problemas tenían que ver con la familia y los ingresos (o la falta de ellos).
- Acerca de la familia, los extranjeros manifestaron que el estar lejos de la misma era lo que más los angustiaba.
- Ninguna de todas las personas con que nos encontramos había sido visitada por la Iglesia de ninguna manera.
- La imagen de la Iglesia era muy influida por lo que trasmiten los medios.
- Todos creían en Dios (aunque por distintas vías).
- Respeto en el lenguaje (por ejemplo, perdón por malas palabras) ante el símbolo religioso del cura o la monja.
- También con respecto a los símbolos, frente a una gran imagen de la Virgen de Luján en la estación, la gente se persigna e, incluso, algunos se paran un momento para rezar frente a la misma.
- La madre, sobre todo en la gente trabajadora, sigue siendo referente (no así tanto el padre).
- Entre los africanos (muchos de Ghana) se cuidan mucho y son cristianos que añoran la festividad de su fe en su país.
- Olor constante a pis en la plaza. Se deduce que es por la gran cantidad de cerveza que se ve ingerir a grupos de hombres.
- En cuanto a lo que se espera de la Iglesia, sobre todo, que salga y que, en su mensaje, no se confunda tanto con otras Iglesias.

GRUPO 9

Leandro N Alem -Plaza de Mayo – San Ignacio – Av. De Mayo – Pza. Congreso –

Callao – Corrientes (librerías)

En este recorrido propuesto, hemos contemplado a nuestra ciudad con su realidad tan diversa en lo cultural, en edades, clases sociales, situaciones de vida, etc. En primer lugar, nos parece positivo destacar que desde el principio hemos tenido una actitud de equipo, lo notamos en la manera de organizarlos, por gracia de DIOS hemos compartido VIDA FRATERNA. Nos consagra el haber tomado unos ricos mates y a medida que contemplábamos, nos dimos la oportunidad de conocernos y los mas valioso abrir nuestro corazón.-
Las situaciones observadas fueron diferentes; personas solitarias, cada una en su mundo, excepto una mama que miraba con ternura a su bebe, la mayoría hablando por celular, un grupo de niños con su notebook, un par de adultos tirados con una botella de alcohol. Una de nosotros se acercó a uno de los puntos de distribución de bicicletas y conversó con el encargado, quien manifestó que las bicicletas son uno de los medios más usados por todas las edades (por ser económico). Seguimos nuestro caminar y nuevamente nos detenemos a compartir con dos mujeres extranjeras de venta ambulante, quienes recibieron cordialmente el anuncio, una de ellas era Testigo de Jehova.
Durante nuestro peregrinar seguimos contemplando la locura del tránsito, todos corren por llegar, quien sabe donde? Los diálogos que pudimos escuchar eran muy distintos, unos vendedores ambulantes preocupados por juntar unos pesos mas, otros que parecían fotógrafos al tomar imágenes con fondo de la Casa Rosada, grupos de niños jugando a la pelota, jóvenes
que se saludaban con códigos, otros reunidos en torno al alcohol, artesanos, gente durmiendo en
las calles, todos y cada uno de ellos muy metidos en su propio mundo.-

Cuando llegamos a la Iglesia, la encontramos vacía, solo esperaban turistas, nos comento la persona que nos recibió y nos ofreció una visita guiada, pero nosotros hicimos de ese momento un encuentro de oración y acción de gracia.-

La experiencia fue fructífera, porque sentimos los canales de la gracia divina, desde lo mas sencillo y cotidiano pudimos transmitir el amor que DIOS a depositado en nuestros corazones.-

De los testimonios escuchados podemos citar los más destacados:

· Nos encontramos con un chico que vendía la Revista HECHO EN BS AS, quien nos ofreció la misma y nos comentó que era el sostén de su familia. Cuando nos presentamos como Cristianos, nos contó que estuvo preso, que ahí conoció la BIBLIA y que todos los días le pide a DIOS que le de una mano y lo que no le pide a El, se lo pide al Gauchito Gil. Le dijimos que rezaríamos por el.-

· Unos jóvenes estaban reunidos en la Plaza tomando alcohol, uno de ellos, al acercarnos, nos dio conversación, esperando escuchar que le queríamos decir. Nos contó porque

decidió aferrarse a su adicción, El alcohol. Que en su vida había ocurrido cosas terribles y que, con el alcohol encontraba un alivio y que era consiente de su elección. Recepcionó bien el anuncio de que el Señor quiere otra realidad para el. Pero también veía muy difícil cambiar su estilo de vida. Nos despedimos cordialmente dejándole el mensaje que DIOS quiere otra cosa para el y que rezaríamos por el.-

GRUPO 10

Pompeya – Basílica – Ferias y comercios Av Saénz – Plaza: Micros – Pte. Alsina

Preocupaciones:

Trabajo, vivienda, salud, familia, individualismo.

Que angustia, que hace feliz?

En general, aceptación de su situación de vida.
Hace feliz: la familia, los hijos, el orgullo y satisfacción de llevar adelante la vida.

Certezas:

Todos creen en Dios providente.

Como son las creencias?

De Dios: muy personales, subjetivas: “Dios energía, Jesús solo una persona, todo va a lo mismo. De la Iglesia: con indiferencia, sin importar demasiado las mediaciones. Otros, sin negarla aunque no recurran a ella.

Que se espera de Dios:

No esperan más de lo que ya experimentan.

Como se desea fuera el mensaje religioso

Alguno dijo, más recurso a la Palabra.

Que se espera de los cristianos de la Iglesia católica:

En general contestaron sobre la institución y los curas. De ellos pidieron:

- más ayuda a los que están en la calle.

- presencia, tiempo de escucha, respeto, cercanía, apertura, coherencia entre el decir y el hacer, actitudes en lo económico.

Anuncio:

En general no hubo anuncio por que parecería o podría inferirse que no lo necesitaban.

Que fue lo mas importante:

Lo aprendido, compartido y vivenciado en nosotros, de nuestra propia fe a dialogar con la gente y entre nosotros.

Aprendizajes:

-Enriquecimiento en el intercambio.
-Perder de miedo a abordar a las personas.
- En general la predisposición al dialogo (salvo en algunos casos)
- La comunión en la comunión y predisposiciones del grupo de Pompeya.

GRUPO 11

Subte B – Cementerio Chacarita – Estación Lacroze – Comercios, Micros,

1. Algunas pinceladas de la salida:

· Viajamos en un colectivo de la línea 111 durante poco más de una hora.

· La estación Lacroze es un punto de encuentro y de partida; hay personas que también permanecen (trabajan, comen, etc.). Es muy evidente la interacción de varias ciudades invisibles.

Mucha gente, yendo y viniendo en forma vertiginosa, como ríos impetuosos.

· Se dieron encuentros con personas de muy diversas características: profesionales y

estudiantes con muchos argumentos, otras personas más sencillas, parejas, personas solas….

· Tuvimos la gracia de encontrarnos y compartir con Ignacia; Diego (esperaba a alguien), María

(viuda doliente saliendo de conmemorar el 10° aniversario del fallecimiento de su esposo) y Omar (hijo de María. 42 años, con capacidades diferentes); Lucy (vendedora ambulante de tortillas, 3 hijos); Juan Carlos (vendedor de flores, 6 hijos); Malena (socióloga, agnóstica) y María Elena (amiga de Malena, agnóstica), Felipa, su pareja y su hija Marisol (sin techo); Dolina, Pedro y Candy (peruanos, matrimonio), entre otros (jóvenes drogándose, con hijos).

· Muchos nos solicitaban como una contraseña, preguntando si éramos católicos (porque habitualmente no salimos). En el diálogo nos plantearon algunas dificultades con la praxis pastoral: comunión de los separados vueltos a casar, celibato de los sacerdotes, entre otras. “La

Iglesia no va a cambiar”, sostuvieron dos amigas.

· Entre las preocupaciones manifestadas, destacamos: la familia, el dinero, la violencia, el trabajo, la salud; y como problemáticas, las drogas y los dramas familiares, entre otros.

· Detectamos algunos rituales en torno a la cerveza, el fernet, el porro, comer parado o en la plaza.

· Vimos que la plaza dejó de ser un “no-lugar”, transformándose en el hogar de familias

completas; la esquina, un lugar para la chica que vende tortillas.

· Un dato de color: llamó la atención la publicidad de un desodorante (“Rexona no te abandona”) porque capta una realidad percibida (el abandono, la soledad) y ofrecer un producto como respuesta.

2. Algunas reflexiones:

· Mientras algunos siguieron de largo o rechazaron la invitación al encuentro y al diálogo, otros claramente expresaron una gran necesidad de ser escuchados activamente.

· Se nos plantearon dolores ante algunas normas de la Iglesia, tomándonos como instrumentos válidos para transmitir a alguien competente lo que nos decían. Confiaron en una doble

Fidelidad: fidelidad a la Iglesia a quien representamos y fidelidad a ellos, con quienes nos
encontramos: “Vayan y digan, transmitan lo que les estamos diciendo”

· Nos llamó la atención la huella que ha dejado la predicación moral de la Iglesia en las conciencias: Percibimos diversas experiencias de dolor y sentimientos de miseria frente a Dios, especialmente en lo que toca a cuestiones de moral cristiana. Varias personas aparecían como

Atormentadas por la culpa y justificaban males presentes a partir de pecados pasados. Aún así, esta concepción coexiste con ciertas experiencias de un Dios cercano y providente: “Todos queremos llegar al Señor”, dijo Felipe.

· Salieron a la luz algunas dificultades planteadas con la praxis pastoral: comunión de los separados vueltos a casar, celibato de los sacerdotes, la “no-salida” de los católicos (“¿De verdad son católicos?”, nos preguntaban).

· Las personas nos han manifestado que los católicos debemos salir más al encuentro: tanto los sacerdotes como los laicos. Finalmente, a partir de esta experiencia, creemos que son necesarias algunas aptitudes para el encuentro: atención, humildad, disposición para mantener y sostener el vínculo.

GRUPOS 12 y 23

Shopping Abasto – calle Gallo hasta hospital de Niños. , barrio, Basílica del

Espíritu Santo (Pquia. Ntra. Sra. de Guadalupe)

No sabíamos como empezar a hablar

Hospital: en un primer lugar se contemplo la realidad de los hospitales, en la guardia había carteles donde se notaban la presencia de algunas pastorales. Las personas estaban abiertas al dialogo, no todos, pero sí la mayoría. Varios son evangélicos. Algunos son católicos pero no van a misa. Normalmente creen en Dios. En el centro del hospital había una plaza y había paz. En la capilla y por las salas había payasos para los chicos, los payasos son de la UCA, dicen que hace mucho que van al hospital y nunca conocieron al “cura” del hospital.
Shopping: los mas receptivos fueron las que estaban en los puestos, no pudimos entablar dialogo, con los de los negocios. Algunos eran muy cortantes, no querían hablar. Había muchos evangelistas, algunos eran católicos pero no practicaban o se pasaron a los evangelistas, decían “no necesito ir a ningún lado para rezar con Dios”. La gente estaba como quienes tienen todas las necesidades cubiertas, y no estaba dispuesta a escuchar de Dios en ese momento. Las personas que estaban trabajando decían que si pudieran trabajar de otra cosa lo harían. Este es un ámbito donde si Dios existe o no, da lo mismo, era como sentirse en una burbuja, la gente está en sus cosas. Estaban continuamente con el celular. Alguno dijo “no es el momento de hablar de Dios”. No hay ningún signo religioso, en las librerías no hay libros católicos, solo de autoayuda y budismo.

Basílica: la basílica era muy lúgubre, por dentro daba mal aspecto, no invitaba al recogimiento, había muy poca luz, nos choco el lugar, confrontando con la experiencia vivida en el hospital, que daba mejor aspecto, tenía un aspecto medieval, el lugar no invitaba a la oración. En la plaza, la preocupación de la gente pasa por la inseguridad, una persona se declaraba católica, pero asiste a sesiones budistas. Rescataban el hecho de que en la iglesia se hacían conciertos, pero que ella no iba a rezar, porque lo hacen en la casa.

Destacamos, que algunos decían: “yo voy a los evangelistas, porque no los entiendo, no me llega el mensaje de los curas”. Algunos agradecían que la iglesia católica saliera a la calle. Vimos y hablamos con muchos evangelistas. Muchos apuntaron a lo más sensible, no me llega el mensaje, etc. otros decían “Dios me escucha donde sea, no tengo que ir a una iglesia para hablar con Dios”. Las personas están muy pendientes del celular. La experiencia de Dios de los que vienen del interior o de los países limítrofes es diferente a los que viven desde ya acá.

GRUPO 13

Subte D – Plaza Italia – Pquia. Sgda Eucaristía – Estación Pacífico – Comercios - Tránsito

Nos reunimos en la Iglesia Sagrada Eucaristía y nos pusimos de acuerdo, luego recorrimos la zona y nos separamos en grupos de dos.
Tuvimos encuentros con jóvenes que estaban trabajando en un negocio vendiendo indicando que a pesar de las dificultades, el cansancio la carga horaria, las distancias a recorres (3 horas de viaje), es mejor trabajar que salir a robar, expresando que “soy lo que puedo ser” Atienden a clientes todo el día pero no tienen contacto humano con la gente, no logran establecer un vinculo. Pero si logran dialogar con Dios. Otro con las mismas experiencias no tenia contacto con Dios a pesar que fue evangelista.
Hombre de 29 años contento, trabaja en fletes que es muy estresante. La religión está bien no practica es de familia creyente. Puertas adentro Cree que el amor mata al odio, dialoga con Dios. Hombre paraguayo vive solo trabaja es católico y devoto de la Virgen de Caacupé
Mujer católica no practicante amable y comunicativa
Gustavo agradable evangelista ahora no practica trabaja tiene familia está contento con el trabajo dijo que cumple 21 años el domingo.
Gilda 40 años dominicana trabaja para mantener los hijos extraña mucho pero no puede volver porque no hay trabajo, dice que recibió buena acogida, dice que el horario no es bueno
Un muchacho marroquí que vino a estudiar producción musical. Se vuelve a su país porque sintió que lo discriminaron. No estudio en su país porque era muy caro
Al florista enfrente de la iglesia no le gustan los curas dice que discriminan. Varios grupos de gente en situación de calle:
Debajo del puente de Pacifico.
En la puerta de la Iglesia Sagrada Eucaristía había dos indigentes (gentes en situación de calle)
que contaron que no creían en Dios.
Una familia que juntaban metales mujer de 45 años Claudia hombre Fredy 25 años hija de catorce y nene de cuatro, trabajan para no robar no usan drogas tenían un Sagrado Corazón que habían arreglado rezamos con ellos por la salud el trabajo.
Otro grupo que vivían en la plaza enfrente la iglesia no quiso que nos acercáramos dijeron que eran Umbanda.
Un hombre no cruzo y pidió al seminarista que rezara una misa por su madre que había muerto de leucemia tenía problemas de epilepsia y después de calmarlo rezamos una oración ante el Santísimo.

Se tuvieron pocos rechazos. Nos vieron más que lo que nosotros los vimos varios comentaron que nos habían visto salir de la iglesia, o tenían curiosidad por los cartelitos de identificación. Como símbolos vimos latas de cerveza, suciedad en las calles, grafitis y pinturas en paredes, rosarios colgados en el cuello pero escondidos.

Religiosidad en varias expresiones velas delante de la Virgen de Lujan, la familia con la imagen del Sagrado Corazón, las estampas.
Actitudes que vimos: Rostros agobiados, cansados, preocupados, conformistas indiferentes, actitudes de honradez (devolvieron un porta anteojos que se habían dejado en el subte), de amabilidad de apertura, absortos con los celulares o los auriculares. Una nena repartiendo estampitas que decían atrás “En medio de mucha gente un encuentro personal”.
Vimos en la estación que el hombre se toma su tiempo para tomar y conversar, en cambio la
mujer vuelve rápido a casa con bolsas de compra.
A pesar de que hay mucha gente circulando apurada como en la zona céntrica te llevan menos por delante.

Vimos que la gente está abierta a entablar un dialogo y algunos lo necesitan y la mayoría tiene una comunicación con Dios

GRUPO 14

Subte D – Cabildo y Juramento – La Redonda – comercios – Barracas

Nuestro grupo recorrió la zona de cabildo y Juramento. Zona comercial y densamente poblada.
¿Qué es lo que mas me impactó?

·La aceptación del grupo de jóvenes a la charla.

·Que a pesar de la inseguridad en la que viven, están cómodos

·Fortaleza de un matrimonio con un hijo discapacitado.

·La diversidad en los habitantes y sus problemas.

·El estado de calle de los jóvenes.

·La aceptación al dialogo en un marco geográfico diverso. Todo esto rodeando la parroquia

·La gente en el subte viviendo su propia realidad e indiferente de la del otro.

·La gente en la plaza con clima de tranquilidad

¿Qué nos chocó?

·La indiferencia entre las personas

·Que los jóvenes tomen energizantes

¿Cómo están las personas en la situación en que las encontramos?

·Estaban descansadas, abiertas a una entrevista

·Con necesidad de escucha

·Las personas en una situación de espera, esperan que los católicos seamos mas abiertos

¿Cuáles son las preocupaciones más importantes de la vida?

·La salud

·Un trabajo para poder pagar un alquiler, salir de las drogas, tener comida

·Trabajo

·Nos ser discriminados

·La salvación y resolver situaciones pendientes

·Que el bebé esté bien

·La salud del espesor a pesar de su propia salud

¿Qué los hace feliz?

·El Amor

¿Qué se espera de los cristianos y la iglesia católica?

·Que seamos abiertos y afectuosos

¿Cómo fue el Anuncio?
·Pudimos dar Buenas Noticias y compartir con algunos el anuncio del Kerigma
¿Cuáles han sido los aprendizajes y las dificultades?

·Acercarnos al prójimo, vencer el prejuicio y la timidez.

·ENTENDIMOS QUE EN LA GRAN URBE NO TODOS SON DESCONOCIDOS, ESTÁN RELACIONADOS DE ALGÚN MODO, TODOS SON DEL "LUGAR"

GRUPO 15

Pza. de Mayo – Catedral – Diagonal Norte – Florida – Lavalle – Iglesia Universal

(Lavalle 940) Venta ambulante- Bingo

El grupo se dividió en 4 equipos de entre 3 y 2 personas, y emprendimos nuestro camino hacia los lugares previstos.

En la misión, nos dimos cuenta que hay necesidad de una Iglesia abierta al encuentro con los demás mediante el dialogo y la escucha, priorizando el encuentro con los demás, una Iglesia “que salga.”

ü Hubo un pequeño rechazo al dialogo, muchos sentían a la Iglesia como “pasiva”, es gente de

fe pero no está siendo pastoreada.

ü Experimentamos que el KERYGMA, puede ser la escucha, el dialogo, el encuentro, la preocupación por alguien en el momento justo.

GRUPO 16

Plaza de Mayo – Reconquista – Zona Bancaria – Iglesia Sta. Catalina – Pubs –

Recova (indigentes) Galerías Pacífico

Aprendizajes de la jornada:

· Hicimos una experiencia de ruptura de muros interiores que nos encerraban. Fue una experiencia liberadora que nos hizo bien.

· Equipos de misión integrados por laicos /sacerdotes/religioso(a) s fueron facilitadores del encuentro con la gente.

· Vemos como positivo haber acompañado la misión con la oración.

· Descubrimos que hubo puertas que se cerraron para que otras pudiera abrirse.

· Hubo en general una buena recepción y acogida.

· La gente tiene necesidades concretas (tener justicia, seguridad, trabajo, familia, salud…). No espiritualizar tanto el mensaje, que la fe también dé respuestas a estos temas cotidianos.

· Algunos cristianos han descubierto que la Iglesia católica no los promovió/cultivó en su saber sobre la fe, a partir de sus experiencias de involucrarse en otras comunidades cristianas (pentecostales, etc.)

· Descubrimos como constante que mucha gente tiene heridas con la Iglesia católica institución.

GRUPO 17

La Boca – Ntra. Señor a de los Inmigrantes – Parque Lezama – Iglesia Ortodoxa rusa – bares “clásicos”

· Mucha gente viviendo en la calle. Son solidarios entre ellos.

· La gente entrevistada nota falta de proyectos a largo plazo para promover, no tanto asistencialismo.

· Gente solitaria y droga.

· El Parque es una muestra de los distintos habitantes de la cercanía. El entorno presenta diversidad social, cultural, de edades y de intereses.

· Hay una cierta "armonía" en la convivencia.

· Variedades de culturas y de actividades.

· Iglesia Ortodoxa Rusa: dan de comer a los que viven en la Plaza todos los días, pero no es un vínculo afectivo, sino sólo de servicio. Se ve como una iglesia cerrada.

· Santuario Nuestra Señora Madre de los Inmigrantes: Acogida súper cordial. Comunidades diversas con mucha gente mayor. Atendida por 4 sacerdotes extranjeros. Notamos calidez y organización.

CONCLUSIONES:
1.- Creemos que como miembros de la Iglesia nos tenemos que involucrar más y comprometer
en cuanto a brindar una respuesta organizada a los problemas de la gente de la calle, como signo creíble del kerigma anunciado.
2.- Profundizar el diálogo interreligioso.
3.- Fue un anuncio tácito y esperanzador, con amplia apertura de la gente.
4.- Teniendo en el grupo una religiosa, notamos que éstas conservan y un mayor respeto y reconocimiento a su investidura como imagen de la Iglesia. Habría que darles más espacio.

GRUPO 18

Puente Saavedra – Pquia. San Isidro – Barrio – comercios – transporte.

Llegamos a la zona que nos asignaron y visitamos primero la Parroquia de San Isidro donde nos encomendamos para que nuestra tarea diera sus frutos. Fue significativo relacionar la vida de San Isidro con nuestra misión:” preparar la tierra para sembrar”
Nos dividimos en 5 grupos de 2 personas. Salimos al encuentro de la gente en diferentes zonas y finalmente hablamos con 25 personas de diferentes edades y situaciones.
En el diálogo con ellas observamos que no rehúyen del tema religioso. Aunque al comienzo sentimos desconfianza luego les gusta ser escuchados.
Con gran sorpresa y con cierta alegría les gusta ver a la Iglesia Católica en la calle. Piden que esté más presente y que se preocupe más de la gente (igualmente no solo se lo pide a ella sino también a otras religiones). También señalan lo lejano que sienten a las jerarquías eclesiásticas.

La preocupación primordial de las personas es lo relacionado con el bienestar (seguridad, salud y trabajo). A pesar que preocupa la pérdida de valores, lo religioso o espiritual no lo tienen muy presente.
Los símbolos religiosos distintivos en esta zona son:
La Virgen, cuya presencia es la más cercana a las personas y el Rosario.
Al observar a la gente vemos caras de desamparo, indiferencia e incomunicación por los celulares y música portátil. Pero también frente a esto cada uno respeta la presencia y forma del otro.

GRUPO 19

Subte B – Estación Medrano – Iglesia Universal (Corrientes 4070) – bajar por

Corrientes Shopping Abasto (tribus urbanas)

Lo que puedo decir es de estar atento a los demás no necesitamos hablar de Dios de entrada, una sonrisa un buen saludo, desde nuestro lugar tener presente que podemos actuar en nombre de Jesús, hubo gente muy abierta y muchos tienen fe, los que no creían en nada creían en la fuerza del amor, en esta ciudad es una gran oportunidad, porque en el corazón tenemos la vocación de acoger al otro.
Muchos son extranjeros y desarraigados, en eso es que tenemos que hacer presencia, también
encontramos mucha gente en la suya con un aislamiento vivir en si, con sus auriculares, en su mundo interior, con indiferencia hacia el otro.
Cuando nos permitimos abrirnos a los demás podemos ver al otro, en el hablar y presentarte es donde cambiamos el lugar del observador y nos permite ver las mismas cosas desde otro punto de vista y descubrir que hay una realidad que normalmente no vemos, es un ejercicio, que cuesta porque venimos con nuestros problema, corriendo de aquí para allá y sin tomarnos el tiempo para escuchar al otro, esos 5 minutos ese momento que el otro realmente lo espera.
Hubo un principio de anuncio del kerigma, por una oferta de oración, por una pregunta disparadora, una inquietud

GRUPO 20

Plaza de Mayo – Diagonal Norte – Subte D – Facultad de Medicina – Capilla San

Lucas – Santa Fe hasta 9 de Julio

Total entrevistados: 33 personas

Momento de discernimiento grupal:

En la experiencia de salida pudimos encontrarnos con una ciudad en “movimiento” con diversas realidades y colores. Se entrevistaron todo tipo de personas: jóvenes, adultos, comerciantes, desocupados, empleados, estudiantes, extranjeros, católicos practicantes, agnósticos, personas en situación de calle.
Contemplando la vida en la urbe y las situaciones existenciales reconocimos que la experiencia de Dios que muchas personas tienen es de una fe simple en Dios, creen que Dios existe, de un Dios que acompaña y está cerca de las personas. Muchas personas de las que encontramos recurren a Dios no solamente cuando necesitan algo particular pero no participan de la comunidad eclesial. Se acercan a las comunidades para ritos especiales como bautismos, comuniones, etc. La gran mayoría de las personas que encontramos habían recibido el bautismo. Muchos de ellos nos dijeron: “Me gustaría participar de la Iglesia pero no tengo tiempo”. Algunos extranjeros nos dijeron que ven a la Iglesia en la Argentina muy ortodoxa. Pudimos observar que en la formación espiritual de los extranjeros una fe profunda que los acompaña toda la vida. Una persona que encontramos nos dijo algo que merece ser tenido en cuenta: “La Iglesia fue para mí en un momento formadora, pero ahora está dejando de ser integradora”

Lo que más nos impactó

· Descubrimos que la gente necesita ser escuchada y cuando nos acercamos no nos rechazan. Por eso es importante animarse a encontrarnos con la diversidad y “perder” el tiempo con ellos, compartiendo la vida.

· Descubrimos que las personas quieren hablar de Dios y a veces no tienen con quién hacerlo.

· Nos impactó al escuchar a las personas, sobre todo algunas, que manifiestan un gran dolor en su corazón por sus historias personales.

· Nos sorprendió la forma en la que nos recibieron.

· Nos impactó que las personas nos hablaran de Dios. Ellos, de alguna manera, nos comunicaron un Kerygma: Dios está cerca.

· Nos reconfirmó en la necesidad de salir de nosotros mismos al encuentro de los otros

· A partir de una experiencia vivida, pensamos que el anuncio del Kerygma, en algunas oportunidades, necesita tiempos y espacios de cercanía para poder conectar con el corazón de las otras personas.

Lo que más nos chocó:

· Hacer la experiencia del rechazo.

· Observar una plaza, llena de gente, de vida, de jóvenes, búsquedas, y al mismo tiempo encontrarnos una Iglesia con jóvenes tras unas rejas altas, negras y con un candado. Nos llevó a preguntarnos ¿Qué hace que nos cerremos tras las rejas? ¿Por dónde pasa la salvación?

Conclusión:

· Para ir al encuentro de los otros diferentes necesitamos crecer en la comunión entre nosotros.

· Nos sentimos desafiados a poder encontrarnos con las personas que, providencialmente encontramos en las calles, en otros espacios de encuentro por ejemplo, nuestras casas.

· Nos sentimos desafiados a buscar caminos concretos para poder encarnar la experiencia de la pastoral urbana como eje transversal de la pastoral en nuestras comunidades.

GRUPO 21

Puerto Madero, completo, Estudiantes de la UCA , pquia Ntra Señora de la Esperanza

Nos dividimos dos sectores unos al sur 2 parejas de (2 c/u) y otro al norte integrado por tres personas.

Objetivos:

· Tanto el grupo de estudiante como transeúntes ocasionales y trabajadores provienen de otras localidades y/o países.

· En general es muy bajo el índice de interés por recibir el evangelio algunos prefieren mantener su estado de apatía aparente pese a mostrarse solos y tristes.

· Hemos podido observar que todos se mueven con mucha prisa deseosos de estar en su intimidad, pese a estar comunicados virtualmente con los respectivos medios electrónicos

(Tablet, Notebook, celulares, etc.)
Entrevistados:

Estudiantes UCA Carrera Abogacía (Jóvenes masculinos Adolescentes)

· Definieron que las preocupaciones mas importantes de su vida actualmente es: poder recibirse y tienen incertidumbre por el trabajo futuro.

· Lo que los hace más feliz es la familia, el dinero, etc.

· Creen en un Jesús amigo.

· De Dios esperan justicia divina y misericordia

· También manifestaron que la iglesia tiene normas arcaicas y que además esta muy alejada de los jóvenes. Y afirmaron que los tiene abandonados.

Estudiantes UCA Carrera Ingeniería (jóvenes femeninos adolescentes)

· La preocupación la familia y la relación con los amigos.

· La angustia las enfermedades (fueron muy atentas estaban esperando turno para rendir examen)

· La felicidad lograr una carrera con equilibrio.

· No creen tanto en Dios y menos en los políticos.

· No esperan nada- saben que Dios las acompaña.

· La iglesia podría vivir como Jesús y no juzgar tanto a los jóvenes,

· Algunos son creyentes.

Visitadores Médicos:

· Les preocupa la familia, la inseguridad, el trabajo, y la jubilación en el futuro, no tener alimentos, perder el premio por asistencia, etc.

· Algunos creían pero ahora desconfían de la iglesia.

· Una señora manifestó que necesita un milagro por las enfermedades familiares.

· La iglesia no da contención a las personas

Sociólogo Hombre 72 años:

· Cambiar la calidad de vida de la gentes y siente marginación de la instituciones de bien público.

· Es feliz porque tiene nietos.

· Manifestó que los curas sean tercermundistas como el Padre Mujica.

· También espera que la iglesia haga una autocrítica de la etapa del proceso militar reciente.

· Que la iglesia sea más militante.

Luis Carpintero Brasilero

· Manifiesta estar contento y feliz,

· Hace 7 años que vive en Buenos Aires y dice no extrañar a su familia (mostrando un dejo de soledad que disimula)

· No va a la iglesia, reza en su casa, no le importa.

· No espera nada no le preocupa.

· Puso énfasis que cuando asistía a la iglesia se distraía mirando a las muchachas, etc.

GRUPO 22

Plaza de Mayo – Subte A – Flores – Comercios – Basílica de San José de Flores

Conclusiones
Comenzamos haciendo una mirada de la urbe. Observamos una sociedad fragmentada, personas quebradas, rostros cansados, agobiados, apurados. Cada uno en apariencia en lo suyo, palpamos cierto individualismo. Al acercarnos descubrimos personas con valores.
Observamos también sensibilidad por el signo religioso: muchos al pasar por la puerta del Templo hacen la Señal de la Cruz, hablan de la Virgen. Nos dimos cuenta de cierta solidaridad entre pares, especialmente entre la gente que vive en la calle y/o estaba cartoneando. Descubrimos un gran sentido de familia y de compañerismo en algunos de ellos.
Nos encontramos con personas con necesidad de ser escuchadas, de afecto, con valores humanos bien marcados (por ejemplo, una necesidad de un cartonero para que su hermana tuviera una mejor calidad de vida).
Dentro de las preocupaciones más destacadas notamos el deseo de ser felices. Nos encontramos también con una necesidad de Dios. Y no así de la Iglesia: “…de la Iglesia, no espero nada…”.
En cuanto al anuncio, podríamos graficarlo como “…un apenas correr la cortina” si bien en
algunos casos se pudo “anunciar”, en la mayoría, sólo se pudo reavivar mutuamente el anuncio.
Nos sentimos agradecidos por esta vivencia. Sentimos que nos acercamos sencilla y humildemente a compartir. En general, no experimentamos el rechazo, o la indiferencia, más bien la amabilidad y la disponibilidad para el diálogo.
Fue una experiencia de ser una Iglesia misionera, que sale al encuentro y que nos deja con un deseo de multiplicar esta experiencia en cada comunicad.

GRUPO 24

Alto Palermo Shopping y zona Palermo Pquia Ntra. Sra. de Loreto. Parque Las

Heras

COMO SE TRANSFORMA UN LUGAR CUANDO HAY UN ENCUENTRO Experiencias rescatadas

* Tuvimos cierto prejuicio al entrar la Shopping, por el clima de consumo, frivolidad....Cambió
esta experiencia al tratar con la gente.
Vencimos la vergüenza –resistencia hacia lo desconocido y al tomar la iniciativa en la conversación.
* Sentimos que podríamos quedarnos aquí trabajando pastoralmente: percibimos la necesidad de ser escuchados y la necesidad de Dios.
*En general las personas afirman ser católicas: por educación, por haber recibido los sacramentos de iniciación, por recibir la fe de la familia. En algunos permanece la adhesión personal. Viven su fe de una manera comprometida.
* Para el que no tiene una base católica hoy tiene una gran oferta variada que lo confunde en su relación con Dios (referencias a Claudio M. Domínguez, al budismo, a la meditación trascendental)

* Algunos expresaron críticas a la Iglesia: por la falta de testimonio de los que tienen que dar el ejemplo.
*Algunos se sintieron importunados: al acercarnos en los negocios del Shopping menos acogida que en los pasillos del shopping, personas que trabajen haciendo promociones o en la plaza.
* Señalamos una experiencia de encuentro hondo con alguien en medio del paso de la
muchedumbre de gente en la puerta del shopping. También percibimos en los encuentros que se dieron una apertura para compartir situaciones vivenciales muy personales.
*Gesto: reparamos en el saludo amigable entre chicos de la calle y del barrio de Palermo,


Aporte de los Grupos Despues de las Salidas

Aportes de los Grupos según las observaciones realizadas en la salida por la Ciudad.

Grupo 1

Subte C – Estación Retiro FFCC Mitre – Plaza – Parada de colectivos – Parroquia Ntra. Sra. Del Socorro (Juncal 888) – Santa Fe y 9 de Julio

 

Compartir del grupo:

La facilidad con que la gente aceptaba dialogar. Notamos sin embargo que se aceptaba a las personas mayores con mayor facilidad (menos peligrosas).

Descubrimos sabiduría y necesidad de ser escuchados.

Logramos mirar a la gente desde afuera, sin su apuro, y descubriéndonos a nosotros en circunstancias semejantes.

Vimos rostros serios, preocupados, desorientados y mirando al piso.

Nos sorprendió que algunos nos devolvieran la mirada.

Sentimos olores: tabaco, vino, perfumes, pis, etc.

Vimos mucha gente corriendo.

Notamos gente grande en la Iglesia y gente joven entre los de la alameda (un grupo haciendo un reclamo sobre la trata de personas y la prostitución en un edificio).

Voces de desaliento: “es así”, “nada va a cambiar”, “se lo buscó”, “pasa en todos lados”.

Por algunas conversaciones parece que la ciudad atrae más a los jóvenes que a los mayores.

Sentimos incomodidad de salir al encuentro del otro, en general por incomodarlos.

Sentimos la soledad en la multitud. Caminando solos en silencio. Muchos mirando el piso. Otros con sus celulares hablando, escribiendo mensajes o escuchando música.

Escuchamos distintas lenguas.

Vimos gente que vive en la calle y cartoneros, en general jóvenes. Se cuidan entre ellos y parecen no tener prejuicios de que se los esté observando.

Descubrimos a Dios:

En la gente. En los rostros - En los servicios - En el dolor - En la alegría - En los chicos cuidándose entre sí.

En la manifestación - En una mujer embarazada - En el cartonero que se drogaba - En los edificios - En los que trabajaban - En un pibe que vendía chipá con su Biblia y su rosario.

Desafíos:

Salir de nuestras interpretaciones generalizantes para ver a Dios - Superar las luces que nos encandilan.

Tener la experiencia de ver a Dios y encontrarnos con Él  en lo cotidiano y sencillo de cada día más que racionalizarla.

Conclusiones:

Nos pareció valiosa y enriquecedora la experiencia de contemplación. - Nos costó no hacer juicio de valor de las experiencias. - La experiencia nos anima a llevar con mayor firmeza el testimonio de la fe.

 

Grupo Nº 2

Subte C – Estación Retiro FFCC Belgrano – Vereda (venta ambulante) – (cartoneros) – Plaza San Martín – Pquia. Ssmo. Sacramento (San Martín 1039) – Pubs

 

Identificamos al celular, los reproductores de música, las banderas y el reloj como símbolos representativos de la zona.

En la estación del tren la calle es un lugar de paso, la gente camina como un río sin identidad. Los rostros parecen iguales, la ropa oscura, cada tanto una gorra, una bufanda, le da un toque de color al paisaje. La gente parece triste, todos apurados, los relojes que se repiten numerosamente parecen indicar que hay que apurarse. Entre ellos existe la solidaridad. Predominan los olores a comidas entremezcladas. Hay gente sola que espera y se asusta ante el contacto con el otro. Afuera de la estación hay una gran oferta de cosas, el trabajo de los vendedores es de una dignidad relativa, la conocida como economía informal. Los vendedores son parte del paisaje, cada uno en un lugar determinado.

La plaza San Martín divide los dos mundos. De un lado la pobreza, del otro los grandes hoteles y los pubs.

La iglesia ofrece su misa, pero hasta en ese lugar cada uno vive en su mundo. El sacerdote se encuentra físicamente lejos, cuesta verlo y escucharlo. Los feligreses son pocos y se sientan separados. La iglesia se ve demasiado grande para tan poca gente.

Unas cuadras más lejos, los pubs muestran otra cara de la realidad. La gente festeja el comienzo de su fin de semana. Hay ruido de vasos y a pesar del frío hay gente bebiendo en la vereda. Los olores que predominan son diferentes, mucho más agradables.

Como frase final de esta mirada a la urbe podemos decir que la pastral nos desafía a conocer y tomar conciencia de la realidad para trasmitir a Dios buscando nuevos caminos de evangelización.

 

Grupo 3

Subte C - Estación Retiro FFCC San Martín – Feria – Parroquia Cristo Obrero - Terminal de Micros

 

Pudimos descubrir algunos ritos entre la gente - Formas de vincularse, maneras modos.

Podemos detectar los estados de ánimo, como donde se sitúan

Comentarios

¡Qué lindo momento! - En el lugar había una gran carga de símbolos y ritos - La presencia de la Virgen por todos lados y el Padre Mujica también. - Muchos colores y flores adornando todo.

La capilla de San José Obrero nos emocionó y nos hizo llorar.

En cuanto a los ritos, todos por la calle en paz y silencio.

El respeto al sacerdote me impactó. “El saludo al Sacerdote, nadie lo llamaba Willie, sino Padre. Pero no viéndolo desde arriba sino desde el mismo nivel.

Las casas de varios pisos pintadas de colores llamativos son símbolos de querer progresar.

Ver como el señor barría con cariño el piso, aunque fuera de tierra. Lo cuidan como si fuera un pequeña ciudad, Se ve la Pertenencia. En otros barrios más comunes no se nota gente tan orgullosa.

Se respira un olor general a HOGAR. Mucha limpieza y organización. Es un lugar con códigos propios y uno se siente sapo de otro pozo. Es como una ciudad dentro de otra. Lo vimos muy organizado. Creemos que influye la historia del barrio, la figura del padre Mujica y de los sacerdotes vivos. Muchos signos de vida, la solidaridad, sobre todo con los “diferentes”. Aceptan con alegría lo que les pasa, dignamente. En general se ven miradas de tristeza, angustia y sufrimiento. Nos impactó trabajo pastoral dando la respuesta adecuada. Descubrimos al futbol y a la ropa deportiva como un rito importante que les da como identidad y pertenencia social.

 

Conclusiones

Dónde podemos descubrir a Dios dando vida,

En los sitios de contención como las canchas y plazas, el afecto fraterno con que la gente se relaciona con los sacerdotes, hogar de ancianos y centro de atención a las adiciones el espacio de las mujeres. El espacio para los seminaristas. En los relatos de las situaciones que redactó el sacerdote sobre novenas, fiestas patronales, etc.

Donde no lo pudimos ver: En la situación de marginalidad, inequidad social

Qué nos está diciendo Dios en la vida de la ciudad y las personas que la habitan a diario - Qué se puede vivir la Fe de manera mucho más simple -Que con simpleza responden a las necesidades de “dar de comer”, “dar de beber” ”estar preso” y “estar enfermo”.

¿Podemos detectar algún llamado de Dios? ¿Cuál?

A la reflexión sobre el “como” (ser más simples a la hora de llegar a otro).

La libertad que te da el no poseer, te permite compartir más. A qué nos está desafiando Dios mismo en y por la realidad contemplada

Salir de nosotros mismos para comprender la otra realidad y poder dar una respuesta adecuada.

 

Grupo 4

Subte A - Once – Liniers – Pquia. San Cayetano (Cuzco 150) – Venta callejera – Colectividades – Terminal de Micros Riva y Gral. Paz –

 

Lugares contemplados Santuario San Cayetano terminal de micros, feria y puestos callejeros (peruanos, bolivianos y paraguayos y algunos argentinos). Notamos un gran contraste muy marcado. del lado de la feria mezcla de lo religioso y lo pagano, amor a la virgen, un trato familiar, música festiva, olores a comida tradicional, la mayoría son mujeres.

Del lado del templo solidaridad de parte de los humildes que pasan por el templo hacia los necesitados que piden limosna en la puerta del templo y muestran gestos de satisfacción al hacerlo.

Personas que entran continuamente con gestos de agradecimiento y petición.

Notamos la presencia de Dios el los chicos pobres que daban gracia por tener una familia.

En un policía que pedía protección, un discapacitado que pedía vivir dignamente en un travesti que se incluyo en una charla sobre Dios para ver si era aceptado, en un linyera con el rostro quemado por aspirar poxiran y la religiosidad popular queda a conocer a Dios.

Nuestro desafío: Cómo acercarnos a ellos dentro de esta diversidad y dar respuesta desde la Fe. Que el Espíritu Santo nos ilumine ante tanta necesidad.

 

Grupo 5

Subte A - Pza. Misserere – Pquia Ntra. Sra. De Balvanera (Bmé Mitre 2411) San expedito- comercios – colectividades – Av. Pueyrredón, Corrientes

 

1. Nos cuesta descubrir a Dios dando vida. Confesar que Dios vive en la ciudad pone en cuestión nuestra imagen de Dios. Igualmente podemos verlo en la figura de los que sufren en la ciudad y en los gestos de amor y de gratuidad que se manifiestan (la abuela que cuida a su nietita en el subte, la voluntaria de la noche de la caridad que juega con los chicos de la calle en Plaza Once).

3. Dios nos dice que está donde la vida acontece, más allá de las formas que asuma la vida en la ciudad en sus rostros concretos.  Si queremos tener algo que decir de Dios a otros en la ciudad, tenemos que aprender a reconocerlo en la cotidianidad de lo urbano.

4. Dios nos llama en los que sufren, en los que buscan un descanso después del día de trabajo, y en los que están solos y esperan.

5. Dios nos está desafiando a mirar lo de siempre de una manera nueva… haciendo de lo cotidiano el libro donde lo “leemos” a Él… Nos desafía también a mirar juntos, como Iglesia, haciendo de la mirada sobre lo de todos los días un gesto eclesial.

 

Grupo 6

Subte A -  Estación Once – colectivos – Av. Rivadavia – comercios – Iglesia Metodista (Rivadavia 4050) Santuario de Cromagnon.

 

Nos impresionó el apuro de la gente y la hostilidad de la ciudad. El viernes parecía haber puesto a la gente al límite. La gente camina con la mirada perdida, sistematizada. El caótico paisaje urbano está como incorporado a su modo de ser.

La sensación de anonimato es palpable, así como la falta de vínculo con la ciudad, que parecieran derivar en una gran dificultad para vincularse con el "próximo".

En la plaza están las paredes y los monumentos pintados, una nueva cultura del graffiti, tal vez como una forma de salir del anonimato.

En Cromagnon, con su grito desesperado de justicia, los graffiti alcanzan su máxima expresión.

Dios nos invita a descubrir su presencia, aparentemente oculta, pero real y eficaz, en los pequeños gestos de las personas que caminan.

Estuvimos con policías amables y alegres, vimos una madre caminar abrazada con su hija, hablamos con una señora empujada a la prostitución pero que todos los días se encomienda, con fe, sus hijos a dios.

Dios nos interpela a que como iglesia recuperemos la mirada compasiva, solidaria y sin juicio sobre la realidad de la ciudad y sus habitantes.

Nos invita a ser de una buena vez discípulos misioneros que se dejen interpelar y evangelizar por la presencia de dios en la ciudad y llevar el evangelio al corazón de ella.

 

Grupo 7

Subte C – Pza Constitución (colectivos) Pquia. Inmaculado Corazón de María (constitución 1077) –  venta callejera-  calle Hornos (cartoneros)

 

Observaciones en Constitución:

Una cola notablemente numerosa que no era para el colectivo sino para tomar un taxi. Son viajes con taxi compartido.  Conversando nos enteramos que fueron una inventiva solidaria en momentos en que se cortaba habitualmente el servicio del tren.

Dialogamos con un diarero. Dice ser de izquierda y que trabaja en Puente la Noria tratando de sacar a los chicos de situaciones de riesgo, sueña con una granja…

Ante el intento de entrar en diálogo con unos vendedores ambulantes peruanos provocamos temor de responder.

Unos evangélicos predicando y cantando con convicción donde se concentra la gente en las colas de los colectivos que van a Florencio Varela.

En la Iglesia que está en frente de la plaza hay un oasis de silencio.  La iglesia está abierta pero está vacía.

En la plaza unos hombres solos y una familia preparando cómo pasar la noche. Nos da una sensación de situación que desborda.

En diálogo con los cartoneros nos cuentan que llegaron a las 17 hs.  en tren y regresan a las 2 de la madrugada.  Trabajan durante toda la noche.  Me habla de Dios, de la fuerza de vida que encuentra esto como su trabajo.

Simultáneamente se da el regreso apurado a casa (nosotros tenemos un ritmo distinto al  de todos los otros) en el subte, en las colas de los colectivos, en las estación de tren.  A veces transitan como “zombies” expresa una compañera, viajando deshumanizadamente.  Muchos llevan audífonos por los que escuchan música ensimismados pero gratificados con la música elegida.

Jóvenes prostitutas, que al pasar cerca descubrimos que son en realidad travestis.  Nos evoca la discriminación y humillación que sufren, la vida penosa que llevan.

En el centro del pabellón de la estación, un grupo de 10 jóvenes que suponemos son de un nivel socioeconómico medio alto, con instrumentos musicales orientales, sentados en rueda, entonan un sonido vocal de nota única.  Generan un espacio al que se podían sumar los que quisieran (lo hicieron 3 jóvenes).  Una de nosotros se incorporó también y le comentaron que están allí brindando un espacio de “bienestar  y paz, entrando en sí mismo”.  Tienen un grupo de teatro en el cual se puede participar de este tipo de experiencias. Sobre la filosofía del grupo invitaron a profundizarlo participando en estos encuentros.  Transmitían sosiego, vida y alegría.

 

Grupo 8

Subte C – Estación Constitución – Predicadores evangélicos – San Telmo – Pza Dorrego – Turistas-

 

Observación:

Descubrimos  la riqueza y la novedad de  mirar  a la gente a la cara. Algunos comentaron que vencieron su propia resistencia, los prejuicios previos al encuentro con el otro desde el temor de un posible rechazo.

Se miró con otros ojos y se percibieron los contrastes de dos escenarios muy diferentes:

 por un lado la zona aledaña a la Plaza Dorrego, muy europea en sus fachadas, con su oferta de coquetos  barcitos y restaurantes para after office y turistas,  artesanos que ofrecen sus productos en la calle, malabaristas, bailarines y comercios impecables con antigüedades y obras de arte que nos llevan a tiempos en los que la madera, el filete  y la platería eran trabajos que no se hacían con máquinas y en serie,  sino con muchas horas de mano de obra. Se escuchan otros idiomas. Clima sereno, de barrio, sin tensiones. Se dialoga con transeúntes, vecinos, artesanos, comerciantes, sacerdotes de S. Pedro Telmo, parroquia que da su nombre al barrio.

Por otro lado en Plaza Constitución percibimos el clima vertiginoso de un lugar donde la gente se traslada, viaja, está de paso. Muchos cartoneros, gente durmiendo en la calle y en la estación, colchones, carpas, olor a pis y a comida de los quioscos callejeros, mucha suciedad. Se palpa también la diversidad migrante latinoamericana. Se dialoga con transeúntes, gente en la cola del colectivo, personas que trabajan en la estación, policías, agentes de pastoral.

 

 CONCLUSION:

 Si bien partimos de la premisa de que Dios está, vive en la ciudad, hoy lo encontramos encarnado en la solidaridad y la entrega de las personas voluntarias del comedero de San Telmo que daban de comer a personas en situación de calle. También en la gente de la pastoral de niños, laicas y religiosas, que atendían  a los chicos que duermen en la terminal  y los reunían junto a una imagen de la Virgen a tomar una merienda. Fue fuerte encontrarlo  en los rostros cansados de los muchos hombres y mujeres que hacían, pacientemente, interminables colas para volver a su casa cargados de bolsas, poniéndole el pecho a la vida; en la complicidad de la charla de un encuentro entre amigos; en  una mujer besando conmovida  los pies de Jesús en la cruz y en el abrazo de dos ancianas que en la parroquia se disponían a rezar; en la piedad  de una pareja persignándose ante la imagen de la Virgen en el hall de la estación y  en la cara de tantas personas que se cruzaron en nuestro camino.

No lo encontramos en tanta injusticia,  tanta indiferencia de la gente: pareciera que la marginalidad ya se hizo costumbre, que está naturalizada.

Dios nos muestra que hay mucho que construir en la convivencia humana. la ciudad aún en los casos de mayor despojamiento sigue siendo para muchos un espacio de posibilidades. Hay que pasar de la Babilonia a la Jerusalén, luchar contra los prejuicios, las injusticias, promover al otro, buscar el bien común.

Dios nos desafía a cambiar la mirada y el corazón, a detenernos, a mirar sin prisa, a escuchar, a comprometernos, a jugarnos por el evangelio.

  (Se trabajó mucho y hay mucho material de diálogos  y encuentros, esto es sólo una síntesis de todo lo compartido)

 

Grupo 9

Subte C – Pza Constitución – colectivos – zona roja – subir hasta Av. De Mayo (cafés, restaurantes)

 

Nuestro caminar comenzó apenas salimos de la sede de la UCA y llegar a tomar la línea C de subtes que nos llevo hasta Constitución. Primer desafío  poder tomar el subte! (mas combinaciones). Una vez que nos juntamos en la estación de trenes  nos dividimos en tres grupos. Caminando y mirando entre tanta gente que va y viene  nos dolió la soledad, rostros de gente cansada, pero que no baja los brazos. Hombres y mujeres que retornan de sus trabajos a sus hogares buscando encontrarse con su familia. Dios presente en ellos, en los vendedores ambulantes, en los jóvenes con su música, en las mujeres con sus niños saliendo a repartir estampitas, en la gente durmiendo en la calle, en mujeres trabajando en la calle. Nos acercamos al otro, salimos de nosotros y de nuestros egoísmos “recibimos más de lo que vimos”. Un Dios que nos llama a involucrarnos, ser herramientas, salir del acostumbramiento y dejar de ser tibios. Este trabajo nos dio la fortaleza, el poder trabajar en grupo y en comunidad.

 

Grupo 10

Subte E y colectivo- Pompeya – Basílica de Ntra. Sra. Del Rosario de Nueva Pompeya (Esquiú 974) Ferias y comercios de Av. Sáenz – Plaza – Colectivos- Puente Alsina. Pizzería

 

Descubrimos a Dios dando vida: en la esperanza de la gente, en el esfuerzo por el trabajo (filas colectivos, puestos ferias), gente joven trabajando, en los signos de fe (santuario de Pompeya), en las actitudes de acogida y apertura a la pastoral popular del santuario, en la comunicación entre los que atendían los puestos, en la convivencia pacífica (trabajo formal e informal)

Nos interpela la falta de comunicación en el colectivo (audífonos-no solidaridad entre pasajeros), la pluralidad cultural en las ferias: bolivianos,, peruanos, paraguayos, nigerianos, argentinos de Buenos Aires y el interior.

Nos desafía a ser una Iglesia que salga a la calle, que interprete y asuma las diferentes culturas y transmita la fe desde ellas, que descubra el Evangelio en la vida de la gente, se deje evangelizar y evangelice desde allí, que esté donde están los jóvenes y asuma sus simbologías y caminos comunicacionales.

 

Grupo 11

Subte B; Cementerio de la Chacarita; Estación Lacroze FFCC; Comercios; colectivos; asentamiento en terreno ferroviario tras la estación; Fco. Lacroze hasta Av. Cabildo, Pquia. San Pablo Apóstol (Av. Álvarez Thomas 799) regreso por Línea D de subte.

 

Encontramos a Dios en la apertura de la gente, en el indigente de la plaza que nos preguntaba “¿Cuánto cuesta una sonrisa, cuánto cuesta el amor o brindar ayuda?”, en la iglesia, en la alegría y en el arte de algunas personas.

No vimos a Dios en el individualismo, la indiferencia, la falta de confianza en el otro, la inseguridad.

Nos dimos cuenta que a veces somos como “autistas”, que no miramos lo que pasa alrededor.

La realidad nos desafía, a abrirnos, a comprometernos, a cambiar la mirada para que el otro no parezca ajeno.

Preguntamos a las personas entrevistadas si creían en Dios y dijeron que si. Respecto a que cambiarían en la iglesia, una joven dijo que esta se había quedado en el tiempo.

 

Grupo 12

Subte A – Pza. Misserere, santuario Cromagnon, Av. Rivadavia, Av Jujuy hasta San Juan, Pquia San Cristobal (Jujuy 1251)

 

CROMAÑON:

      Nos impactó el rostro de los jóvenes en las fotos.

Encontramos vida en los mensajes de esperanza, en el pedido de justicia. Como signo la piedad, una fuerte presencia de Dios, por la piedad las personas relacionan ese lugar con Dios.

Como signos, el ecumenismo manifestado en los símbolos de las diferentes religiones presentes en el altar que construyeron, como también las zapatillas que simbolizan y recuerdan los jóvenes.

 

EN LA PLAZA MISERERE:

Miramos la convivencia de las diferentes realidades: Violencia Física y Verbal. Padres jugando con los hijos pequeños. Oferta de droga. Oferta de sexo. Conglomerado de personas que trabajan turnándose las 24 hs.  Rostros cansados, tristes, rostros que necesitan la vida en Cristo. Espectáculo callejero grotesco. En contraste, dialogando con un puestero, nos comentaba la “ seguridad ” que posee la plaza con presencia policial y cámaras de seguridad.

 

PARROQUIA SAN CRISTOBAL:

     Cuando llegamos nos encontramos con la parte final de la Santa Misa. No encontramos una acogida cordial a pesar de encontrarnos circunstancialmente con una religiosa y haber pasado por la secretaría parroquial. En la Misa nos encontramos sólo con Presencia de personas mayores.

     Como contraste, a unos metros una Iglesia Evangélica iluminada, con puertas abiertas y la Palabra de Dios en el Centro que se visualizaba desde la calle.

        Pudimos ver la presencia de Dios en los cartoneros. Personas anónimas que se miran entre sí, por ejemplo, lo palpamos en el viaje en subte, el no mirar a la persona que tenemos al lado para ver si necesitan un asiento.  Pero también vimos que Dios es anónimo porque está aunque no lo identifiquemos.

Nos dimos cuenta que, cuando no contemplamos, no podemos verlo. Vimos que Dios nos está diciendo que está y nos espera en cada uno de los rostros que contemplamos. Que tenemos que darnos más y dar más. Creemos que nos desafía a tener una mirada distinta y a mirarlo.

Damos gracias por la riqueza y por la experiencia en comunidad de valorar la posibilidad de ser contemplativos de la ciudad.

FUIMOS CONTEMPLATIVOS DE LA CIUDAD Y EN LA CIUDAD.

 

Grupo 13

Subte D, Pza Italia, Pquia Sgda Eucaristía (Av. Santa Fe 4310) Estación Pacífico, Supermercado Jumbo, Comercios.

 

Hoy pudimos darnos cuenta que sin conocernos y compartiendo un solo Amor, que es Dios , Cambiamos nuestra mirada, de una ciudad ; Ruidosa, Sucia, Maleducada, etc. a descubrir que en ella viven

hermanos muy necesitados , de afecto, cariño, escucha. y que al igual que nosotros, necesitan llenar ese vacio con Dios.

entrevistas a personas en la calle

Se realizaron 7 entrevistas a personas sociales, de distintas condiciones culturales, nacionalidades, con y sin religión, visitando lugares religiosos y urbanos. Que nos permitieron acercarnos al Dios que vive en la ciudad

 

Grupo 14

Subte D, Cabildo y Juramento, Pquia Inmaculada Concepción (Vuelta de Obligado 2042), comercios, Barrancas de Belgrano, regreso en Tren hasta Retiro

 

Hemos podido descubrir a Dios en la ciudad.

Las personas que nos dieron su testimonio no eran Habitantes del barrio. Hemos visto y hablado con jóvenes cartoneros, un vendedor de flores, una flia de cartoneros, una joven… Pero en cada uno de ellos el “te necesito” se hacia sentir mas, sobre todo al escuchar una mujer decir: “ No creo mas en nada ni en nadie”

Somos ignorados por mucha gente que parece apurada por pasear con sus mascotas caras, hablando por celular sin atender a las personas que caminan a su lado.

En cada una de estas personas comprendimos la necesidad que tienen de Dios, tal vez sin saberlo. A la vez experimentamos los contrastes de una realidad socioeconómica que convive de manera indiferente y en un grito silencioso nos impulsa al compromiso de la misión.

 

Grupo  15

 Pza de Mayo, Iglesia Catedral, Diagonal Norte, Florida, Lavalle, Iglesia Universal (Lavalle 940) Venta ambulante, Bingo.

 

Descubrimos que aún no estamos preparados para ver la presencia de dios en la diversidad de la ciudad. (Ver narración del recorrido)

Creemos que esa presencia de dios es un hecho real, que dios esta en la vida de la gente,  aunque  a simple vista muchos de ellos y nosotros no lo percibimos.

Dios me dice: menos templo y más calle. Convertirnos en discípulos misioneros involucrados con realidad de la gente. Aprender a comunicarnos estando más cerca de  los otros.

Otra experiencia importante es la que hicimos como grupo ,ya que la realidad nos motivó a intercambiar nuestras experiencias personales, haciéndonos descubrir la necesidad de estar unidos al señor y entre nosotros, seguramente solos como individuos no lo hubiésemos logrado. la fuerza de la comunidad es indispensable para lograr el cambio.

 

Grupo 16

Plaza de Mayo, Reconquista, Zona Bancaria, Galerías Pacífico, Iglesia Santa Catalina de Siena (San Martín 705) Pubs, Recova (indigentes)

 

En el recorrido que nos tocó realizar estaba lleno de símbolos: Patrios, religiosos y señales de tránsito.

Para la comunicación vimos individualismo, actitudes de acostumbramiento respecto de las situaciones de pobreza como de los piquetes y marchas que vimos por reclamos legítimos.

Vimos muchos contrastes, luz y oscuridad; olores a perfume en las Galerías Pacífico y a suciedad en la Recova , turistas e indigentes, frío en la calle y calidez en el shopping, silencio en la Iglesia y ruido en el sector bancario.

¿Dónde podemos descubrir a Dios dando vida? ¿Cómo lo hace?

Pudimos ver a Dios dando vida en la forma como nuestros hermanos enfrentan la realidad, con sus alegrías y con sus problemas. Muchas de las personas que encontramos cargan con grandes problemas, y lo hacen con fuerza y perseverancia. Con ganas de vivir y de “pelearla”.  En esa fuerza vemos la presencia de Dios.

También mucha gente manifiesta la presencia de Dios desde la “alegría”: el encuentro y el baile, en la apertura para conversar y compartir, en el tiempo hecho para valores como la oración, o la relación con otros, como los amigos.

¿Dónde no lo podemos ver?

En la indiferencia con que a veces pasamos frente a la persona que sufre. En la mirada rápida que no se detiene en el que sufre. O que pasa aislado, con los auriculares, o con el teléfono.

En la indiferencia con que los turistas pasean en el templo.

Aunque debemos decir que creemos verlo en todo lugar: junto a cada persona que en su caminar, en su historia, es acompañada por Dios. Aunque sabemos que eso no significa que él aprueba cualquiera de nuestras reacciones o formas de encarar la realidad.

¿Qué nos está diciendo Dios en la vida de la ciudad y de las personas que la habitan a diario?

Creemos que lo primero que nos dice es que hay gente necesitada, en que en esa gente está Él especialmente, esperando nuestra cercanía y nuestra ayuda. Que renovemos la actitud samaritana.

Que nuestro acercamiento ayuda al otro, que a veces siente que “no existe”: al hablar con ellos lo reconocemos.

Que mucha gente sigue buscando a Dios, aún en medio del apresuramiento propio de la vida en la ciudad.

¿Podemos detectar algún llamado de Dios? ¿Cuál?

Invitación de Dios a vivir la dimensión profética de nuestra fe: denuncia de aquello que lesiona la vida y dignidad de los hombres; resistencia a que la pobreza deje de dolernos. Invitación a toda la Iglesia y de manera especial al laicado.

¿A qué nos está desafiando Dios mismo en y por la realidad contemplada?

A seguir contemplando esa realidad, para amarla y comprometernos con ella. No ser indiferentes.

Profundizar la conversión pastoral para lograr una Iglesia cada vez más servidora del hombre, que testimonie así al Señor. 

 

Grupo  17

La Boca, Iglesia Ntra. Sra. De los Inmigrantes (Necochea 312) Parque Lezama, Iglesia ortodoxa rusa (Brasil 315) bares clásicos

Hemos partido desde el Campus de la UCA hasta Catalinas al Sur.

 

Tránsito y gran movilidad. Cada uno está inmerso en su mundo. Cierto cansancio y hastío en los rostros.

Los colectivos se asemejan a “ciudades móviles” por su diversidad. El celular y los auriculares acrecientan el estar cada uno en lo suyo, ayudan a cortar con la rutina. La ciudad impone ritmos. Experimentamos la solidaridad del chofer que nos orientó cómo llegar.

El barrio tiene edificaciones antiguas (casas y locales). Hay muchos edificios viejos. Vimos gente (jóvenes, mujeres con sus hijos) volviendo a su hogar.

La parroquia tienes aspecto gris, lúgubre, da la impresión de haberse quedado en el tiempo.

En la puerta duermen habitualmente varias personas; había un carrito de cartonero. La gran mayoría de las personas que encontramos superaban los 60 años y eran mujeres. Conciben la parroquia como una comunidad en la que se conocen todos muy bien, sin haber hecho referencia a una dimensión misionera, de salir al encuentro. Nos transmitieron la sensación de una Iglesia replegada, de puertas para adentro, a la defensiva ante la nueva configuración que ha ido asumiendo el barrio debido a la movilidad que ha experimentado.

Visitamos la guardia del hospital Argerich. Había cerca de 50 personas. Buena disposición para dialogar. Gran parte son extranjeros y/o viven en el Gran Bs. As.

Luego fuimos hasta la Iglesia ortodoxa rusa que estaba cerrada.

Cruzamos al Parque Lezama y apreciamos distintos grupos etáreos: adultos mayores jugando al ajedrez, adolescentes utilizando netbooks (las entregadas por el Gobierno) o interactuando en grupo con códigos propios. Personas de edad media haciendo gimnasia y otra paseando perros. De todos modos, el parque estaba casi desierto.

Finalmente nos dividimos en dos grupos para visitar dos cafés de San Telmo. Allí observamos gente muy diversa en edad, cultura, origen. Algunos estaban solos y otros acompañados por una o más personas. Ambos lugares diferían en la ambientación y el público que convoca. Cada mesa es un mundo. Varias personas parece que habitualmente recalan en esos lugares, dada la familiaridad que mostraban con los mozos y otros clientes. Son lugares de encuentro, cada bar tiene su mística.

Pudimos hallar a Dios en la solidaridad del que se detiene para atender, orientar.

Lo hallamos también en el saludo que abre al encuentro, ese saludo que hace visible al otro, lo saca del anonimato. También pudimos palparlo en el necesitado, en el pobre, reclamándonos atención, ayuda. Finalmente, pudimos experimentarlo en la misma actitud de salir que concretamos a partir de la propuesta que se nos hizo.

Nos costó encontrar y palpar a Dios en las personas que nos recibieron en la parroquia Ntra. Sra. de los Inmigrantes.

Entendemos que Dios nos invita a salir al encuentro de Dios en lo cotidiano, a ejercitarnos más en el mirar, escuchar, palpar… Nos mostró que Él está especialmente en aquellos que habitualmente ignoramos: el pobre, el enfermo, etc.

Nos llama a caer en cuenta que ésta es la Encarnación que hoy nos ofrece, encarnación que se concreta en la gran diversidad que nos ofrece la ciudad.

 

Grupo 18

Estación Retiro Línea Belgrano Norte en tren hasta Estación Aristóbulo del Valle, Puente Saavedra, Pquia. San Isidro Labrador (San Isidro 4630) Barrio, comercios, transporte.

 

Desde la estación A. del Valle a la Parroquia San Isidro Labrador, se interpone la avda. Gral Paz (Puente Saavedra). Eso supone dos mundos distintos: el suburbio más humilde, más sucio y con negocios de menor jerarquía. En el lado de la Capital, todo lo contrario. Dos negocios (un kiosco poli rubro y un puesto de diarios), cuyos dueños viven en la zona, están contentos por el barrio pero les preocupa mucho que haya aumentado la inseguridad.

Largas colas de espera para tomar los distintos medios de transporte, gente afirma que esta de dos a tres horas para llegar a sus domicilios. "se les va la vida entre el trabajo y los viajes". Están cansados y resignados, solo quieren regresas a sus hogares y no tienen otra expectativa. Algunos no ven nada bueno en la ciudad, otros si rescatan la posibilidad de diversión y de tener todo cerca que les facilita encontrarlo.

Visitamos un Bingo, que resultó ser un lugar profano que tiene sus propios rituales. Otros lugares de rituales de la ciudad descubiertos fueron una peluquería de mujeres y un gimnasio. Por la Avda. Cabildo todo el ritmo es rápido, vivaz, muy luminoso y la gente casi ni se registra, a una cuadra, ya es más barrio con lugares de encuentros, como ser bares y la misma esquina. La ciudad nos ofrece esta diversidad de alternativas en un mismo o cercano espacio físico.

Entrevistado un cartonero nos señala que para ellos es un trabajo que lo dignifica, dice "lo que cuesta vale" y parece contento de poder hacerlo y con eso vivir.

En la misma avenida Cabildo se destacan esos negocios coloridos y alegres, con vidrieras atrapantes, lo que nos lleva a pensar cómo mostramos nosotros en la ciudad a un Dios vivo, alegre y atrapante. Ese es quizás, uno de los desafíos de esta nueva pastoral urbana.

También, al tomar el colectivo para Retiro, observamos que si bien las imágenes visuales y la publicidad pueden saturarnos, a un niño le servía para deletrear sus primeras silabas, ayudado por su madre. Otro mirada sobre un mismo objeto visible, para unos satura, para otros es aprendizaje.

Es de mucha riqueza haber podido hacer esta salida y ya que eramos nueve, salir de tres en tres para la recorrida. Cada uno tiene una nueva mirada sobre esta realidad urbana, que si bien no nos sorprende sobremanera, si igualmente impacta al mirarla con otros ojos y a la luz de lo recibido en estos dos días.

 

Grupo 19

Subte B, Estación Medrano, Pquia Sta. María de Betania, Iglesia Universal. Bajar por Corrientes  hasta Shopping Abasto, tribus urbanas.

 

Contemplación

Visita a la Iglesia Universal, fuimos bien recibidos, se nota un grupo de acogida muy variada. Nos dieron los horarios de sus múltiples actividades.

Se nota que cuando uno ingresa al salón hay gente preparada para salir al paso.

Hay mucho lujo.

También se vemos algo negativo: hay negocio en torno a la necesidad de la gente (ambiente Lucrativo).

Se nota la presencia de custodios en la vereda, hay mucho control. Se brinda servicio a los fieles :  estacionamiento, guardería , etc.

Hablamos con una joven que repartía volantes, que llego a la Iglesia en un mal estado y al sanarse, se quedó trabajando empezando el camino de servicio en la iglesia que pasa por muchos rangos (con posibilidad de tener jerarquía).

“Jesús como bien de consumo”,  parece que  Jesús es una marca. Trabajando con las mismas necesidades, los católicos no tenemos la misma fuerza, perseverancia y respuestas que tienen ellos. También está la presencia de jóvenes trabajando

Nos llama la atención la estructura edilicia, la iluminación. Los que están a cargo de los servicios, tienen variada edad: desde chicos de 12 años hasta gente mayor.

Ambiente impecable, hace de eso atracción para la gente.

 

Parroquia de Betania

Están los horarios expuesto, estaba el Santísimo expuesto, rezo del rosario.

Están religiosos “Siervos de Cristo”. Habían grupos de catequesis, había mucho orden.

La entrada de la Iglesia no tenía el mismo impacto de iluminación que la iglesia Universal.

Hay varias ofertas en cuanto a la formación para los fieles: charlas por la semana de la biblia, charla sobre cómo es vivir en Tierra Santa. Misa para las embarazadas.

Vimos al sacerdote atendiendo en una oficina vidriada a la gente.

Ala entrada, aparte de la entrada de templo, ya se nota las distintas salas de encuentro, secretaría , confesionarios, librería, salón para catequesis, etc.

En esta parroquia, también hay una espiritualidad “Reino de Cristo”, donde varones y mujeres tienen semanalmente

Reuniones y también mensualmente.

Nos encontramos con la mujer que atiende la librería es una judía conversa, que pertenece a un grupo de judíos conversos que rezan por la conversión de los judíos.

Grupos de niños que están organizados en el servicio de monaguillos, que a la vez están a cargo de otros niños, a parte de juegos empiezan el encuentro con una pequeña formación.

 

Subte

Encuentro con dos jóvenes de la calle, pidieron plata para comer, se le dio un alfajor. Los chicos lo recibieron con agrado, nos dieron un beso.

 

Calle

Encuentro con un hombre volantero; de Florencio Varela se llama José, le pagan´$200 por semana (gente de paso por esté barrio) Nos contaron que todos los miércoles en cercanía del shopping “El Abasto”, se enfrentan Hunos y los jóvenes que escuchan cumbia “los cambios”

Hay varios negocios peruanos: restaurantes, Salones de baile etc.

Encontramos unos 11 payasos en las escaleras del shopping, ensayaban para “payamédicos”, el rostro de Dios lo vimos en estos jóvenes.

Viendo esto estaba un joven fumando un porro, que no sabía que hacían este grupo de payamédicos pero al preguntarle si vive Dios en la Ciudad? Nos contestó de manera efusiva que sí y al preguntarle donde dijo en cada uno de nosotros. Creemos que muchas veces vamos con pre-juicios a hablar con la gente; necesitamos profundizar en la mirada limpia, la mirada creyente, que acoge, que se hace cercano.

¿Podemos detectar algún llamado de Dios?

Dios nos llama a no tener pre-juicios, la llamada es ver que se necesita la mirada, la apreciación de la diversidad, como lo fue este grupo Nº19. Todo el trabajo de hoy, se hace llamada de Dios.

Vimos que tenemos que salir, involucrarnos con la gente

 

Grupo 20

Plaza de Mayo, Diagonal Norte, subte D, Facultad de Medicina (cartoneros en la plaza) Pquia San Lucas (plaza Houssay), Av. Santa Fe hasta 9 de Julio, Pquia San Nicolás de Bari (Av. Santa Fe 1352)

 

LO COMPARTIDO:

Descubrimos a Dios dando vida a través de diferentes jóvenes ( Skype-rollingas....) que nos han abierto sus vidas. Ver entre ellos vínculos familiares, afectivos de pertenencia....deseo de ayudar.

Personas que considerándose católicos son capaces de participar y valorar otras creencias.

"Ezequiel David" joven de 17 años que vive en la calle, con su mirada dulce y su compartir sereno, sin prisas, su respeto....

El abrazo final con cada uno de ellos

Respeto en la diversidad: Skype, artesanos , vendedores de libros, cosas usadas , etc. muchachos de la calle , policías, grupos de indignados, universitarios .... conviviendo en paz.

Ofertas diversas: Musical, psicólogos asociados, masajes, ingles en 8 meses, "Luly..."

Una iglesia abierta: Personas orando ante los santos, personas reconciliándose y adorando al Santísimo.

No vimos a Dios

En una iglesia católica cerrada en el centro de la plaza, bien pintada y sin ningún cartel de comunicación.

Sincretismo: En actitudes de personas "Es el mismo dios da igual la religión" y en algún comercio: "La Biblia de la astrología china" "Circulo de los Ángeles" "El libro de Ururtia: revelando los misterios de dios , el universos , Jesús y nosotros mismos""la biblia del tarot"

En los miedos y desconfianzas.

 

La conclusión:

Dios nos está diciendo que la gente está ávida de dialogo, de afecto y de ser registrada y nos esta llamando a:mirar, escuchar atreverse a salir al encuentro, dialogar ......estar.

Nos desafía a salir de la parroquia "como refugio" e ir al encuentro de los hermanos en el barrio en las plazas y en las calles de nuestras ciudades

 

Grupo 21

Calle L.N:Alem: Mucho tránsito, venta ambulante, gente apresurada que mira sin ver; aislada con los auriculares, diversidad de aromas.

 

Plaza de Mayo: signos: bandera argentina en Casa de Gobierno, campamento ex combatientes,

Diversidad de opiniones sobre la vivencia de Dios en la ciudad. Familia y jóvenes en situación de calle.

Parroquia San Ignacio: muy poca gente antes de la misa, los que pasaban no se persignaban. Indiferencia.

Corrientes y Callao: Más movimiento de gente, menos corridas, más relajados. Más ruido y luces. Comercios abiertos. Cartoneros en plena actividad.

Librerías abiertas: muy poca concurrencia de público. 

En toda la zona se vio mucha juventud.

 

Grupo 22

Pto Madero, Av. Paseo Colón – Leandro N. Alem, Recova Indigentes, Av. Córdoba, (galerías Pacífico) Florida, turistas, venta ambulante, Pza San Martín, Pquia, Nuestra Sra. Del Socorro (Juncal 888)

 

La recova: Entre tantas preguntas vamos a enumerar ciertas observaciones/signos que obtuvimos en nuestro recorrido.

*Las personas que caminan por la calle lo hacen mirando hacia abajo, como ''ausentes'' ajenos de los que les pasa alrededor al igual modo que las personas que esperan algún transporte público.

*Diareros hablando entre ellos.

*Carteles de delivery de sexo, dinero.

*La gente durmiendo en la calle, nos detuvimos a hablar con una chica de 18 años con su bebe de 4 meses, que fueron estafados al venderles una casa inexistente. su marido, es cartonero, recibe comida de parte de la iglesia, pero no quieren ir a los hogares, ya que según ella, allí se les roba sus objetos personales. También, encontramos a un hombre barriendo la vereda, como si fuese su hogar.

*La zona mas oscura y desprolija es la recova y es la ''elegida'' para acampar. cerca de los edificios públicos abandonados.

*Sentados en un bar en la vereda, tomando cerveza, se encontraban un grupo de hombres en tres mesas, escuchando música de cumbia. (la única que escuchamos en todo el recorrido)

Los colores en general son oscuros, la gente camina rápido. Vimos muchas motos estacionadas, manteros, buscavidas, (ilegalidad)

 

Galería Pacifico.

* Los colores eran llamativos, había mucha mas luz. El ruido, era el barullo de las personas conversando, y la música de fondo. *Limpieza.  Pero también vimos gente sola.

Conclusión, Se notaba la diferencia de clases sociales, pero caminando hacia los lugares de mayor poder económico, las personas indigentes no estaban atendidas como en la recova.(revisaban la basura)

En la Parroquia, Era tétrica, oscura, pero si había silencio, sensación de paz. También visitada por turistas. Pocas personas orando.

Descubrimos a Dios en la chica con su beba. Esperanza, lo cuida.

En el grupo reunido que escuchaba música y estaban reunidos.

y el llamado de Dios No lo vemos en la indiferencia, en el individualismo.

Y nos desafía, a INVOLUCRARNOS. y a discernir nuestras posibilidades de entrega

 

Grupo 23

Subte D, Callao y Santa Fe, Recoleta, Restaurantes, Pquia. Ntra Sra del Pilar (Junín 1898)

 

Pudimos observar

Indiferencia, contradicción, marcado individualismo, negocios no accesibles a todos, edificios con vigilancia privada.

Parroquia abierta hecho significativo y contrastante. Exposición del Santísimo, acompañado por gente de paso. Paseo turístico. Jóvenes en café reunido y solo

 

Grupo 24

Plaza de Mayo , Subte A, Flores, Comercios, Basílica San José de Flores (Av. Rivadavia 6950)

 

Descubrimos a Dios dando vida en las madres embarazadas o con niños, en la alegría de los jóvenes, en la celebración de la Eucaristía y en los gestos solidarios sin etiquetas de origen -vimos jóvenes entregando ropa en la plaza Flores sin pertenencia declarada a ninguna organización.

No lo vemos en las rejas, en la sensación de inseguridad, en la indiferencia, en el  aislamiento de celulares y auriculares, en el olor a orina alrededor de la iglesia,  en los niños trabajando con la basura. En las situaciones de injusticia social.

Dios nos dice que está presente en los hombres de la ciudad pero no todos los reconocen. Ni nos tomamos el tiempo para descubrirlo.

 

Llamados y desafíos de Dios. A transformarnos, a llevar la luz que tenemos dentro a la ciudad. Nos llamo la atención contraste luz del interior del templo con las calles que lo circundan y la oscuridad de la plaza.

A salir al encuentro. Vimos solidaridad en el edificio de la Iglesia pero el comedor estaba cerrado. Contrapartida: solidaridad de jóvenes sin filiación, de jóvenes de La Cámpora y de evangélicos en la plaza.  A convertirnos para hacernos presentes solidariamente con acogida cordial al que se acerca siendo testimonio de su luz y amor. Acogida cordial: entramos templo Pentecostal y fuimos recibidos y atendidos personalmente. No ocurrió en la basílica.

 

Grupo 26/28

Subte C Estación Constitución, en tren hasta Avellaneda, Av. Mitre hasta Plaza Alsina, Catedral de Avellaneda, Plaza Italia, Av. sarmiento y libertador, zona deportiva y zona roja, la cual se trasladó detrás del hipódromo de buenos aires, la parroquia san Tarcisio y la embajada de estados unidos.

 

Desde la salida misma de la universidad hemos podido ver diferentes situaciones, por  ejemplo antes de llegar a la plaza de mayo, una abuela jugando con su nieto, en contraste con un joven durmiendo debajo de un árbol. en la plaza de mayo misma la notamos cerrada con rejas, creemos que debido a movilizaciones políticas, violentas, agresividades, etc.

La plaza pintada, etc., mucha gente ensimismada, en silencio, el ruido es de los transportes, el ruido de los negocios, las publicidades están relacionadas con la oferta de…, consumismo puro, colores bien llamativos.

Ya en el subte notamos indiferencia, no hubo conversación de ningún tipo, salvo pocas excepciones 2 chicas jóvenes compartiendo una merienda, dos compañeros de trabajo charlando sobre la oficina mientras ella tejía.

Ya en plaza Italia, una zona muy  acomodada, es zona de pocas viviendas y mucho espacio para recreación.

la gente esperando en las paradas  de los colectivos, de diferentes condiciones económicas, muy humildes que vuelven a sus hogares, y los jóvenes de diferentes edades compartiendo el rito de la cerveza, el compartir de los juegos.

En muchos casos el desahogo de las personas haciendo actividad física lo hacen en soledad.

Otros, nos dicen que utilizan diferentes medios de comunicación tipo facebook, para organizar reuniones en diferentes lugares de capital, donde siempre hacen nuevos amigos que se relacionan por la actividad que realizan.

los entrevistados nos han dicho que les gusta la ciudad, los medios de transporte, que tienen todo cerca.

Lo que no les gusta precisamente es la inseguridad.

 

San Tarcisio: la distancia entre el ritmo de afuera y de adentro del templo, la ciudad que vimos en los alrededores no estaba frente al santísimo. Realidades totalmente diferentes.

Encontramos apertura de parte de la mayoría de las personas con  quienes conversamos.

En jumbo, las vidrieras, la gente    paseando y disfrutando solos, y en la confitería hemos sido atendido con humildad y generosidad.

Pudimos observar en algún lugar espacio propicio para el consumo de drogas y la prostitución

Dios está en la ciudad, si: como lo sabemos?

Al acercarnos a jumbo dos muchachos de unos 30/40 años que nos preguntaron si sabíamos donde estaba la plaza de la comida, y nos enteramos que una vez a la semana personas de las parroquias de capital salen a dar de comer a quienes no tienen.

Ante la enfermedad y la soledad las personas, no bajan los brazos y continúan.

Dios está en todos pero no lo podemos ver. nos falta dialogo, cercanía.

Entonces nos falta abrirnos para intentar para dejar que me afecte y penetre la necesidad de los otros.

Muchas veces se habla demasiado, pero no escuchamos sobre la necesidad real, sino que tal vez fabriquemos la necesidad que queremos mostrar.

Las parroquias en general, trabajan hacia adentro, para su comunidad. falta salir y misionar, es una cuestión de compromiso, de apertura.

 

Grupo 29

Plaza de Mayo, Defensa, Basílica de Ntra. Sra del Santo Rosario - Santo Domingo (Belgrano y Defensa) San Telmo, barrio, Turistas

 

En el recorrido pudimos a ver a Dios en los niños y en el Santísimo. a algunos de nosotros nos costó verlo en los hermanos que viven en la extrema pobreza (por ejemplo revolviendo la basura). A otros no.

Después de recorrer las calles de la ciudad nos sentimos sacudidos por el llamado de Dios. Él nos pide que la realidad en la que vivimos no se nos haga costumbre; que la indiferencia o la indolencia no nos ganen.

Nos generó cuestionamientos y dudas. Seguramente iremos a descansar un poco inquietos...

Un fuerte abrazo en Xto. transformador de nuestras vidas.

 

Grupo 30

Puerto Madero, completo, pquia. Ntra. Sra. De la Esperanza (Aimé Painé 1680)

 

PUERTO MADERO

Como símbolo: - Mucha seguridad - Es un barrio particular  de gente con muy buen nivel económico. De sobre abundancia. - Zona turística  - Calles limpias. - Lugares públicos muy seguros, limpios, ordenados, muy bien iluminados donde la gente puede salir a hacer deporte con tranquilidad.  - Derroche de energía.  –

Ritos en la gente: Hacer deporte, conectados con mp3 con auriculares y no escuchaban, los que corren no paran cuando se les quiere preguntar. Cada uno está en su mundo. No se los encuentra caminando normalmente, todos en autos, excepto los deportistas.

Las personas que entrevistamos eran amables

Las mayoría de las personas entrevistadas residen en otros lugares, aquí trabajan. Dicen estar conformes con sus trabajos.

Todos del conurbano, algunos tardan tres horas para llegar a sus domicilios.

Impactó un cartonero en la vereda de la facultad Sto.Tomás Moro. Otra realidad que impacta es  el contraste que viven las personas que trabajan en esta zona y luego tiene que caer en la realidad de su vida.

 

CONCLUSIONES:

 Lo que mas nos impacto fueron ver situaciones de personas que aunque la realidad le sea adversa afrontan con esperanza el futuro, por ejemplo el caso de un cartonero que espera un hijo, se quedo sin trabajo pero aun así la estaba peleando con esperanza... Nos impacto ver la diferencia entre los que viven y los que vienen a trabajar, en un gran contraste de poder adquisitivo.

 

Grupos 31 y 32

Recorrido 31: Shopping Abasto, monumento a Gardel, calle Gallo hasta hospital de Niños, barrio, Basílica del Espìritu Santo-Parroquia de Ntra. Sra de Guadalupe (Mansilla y Medrano)

 

Recorrido 32: Alto Palermo Shopping, zona de Palermo, Pquia Ntra Sra. De Loreto, Coronel Díaz y Juncal)

 

 Como símbolo de la presencia de un santuario del consumismo, el SHOPPING DEL ABASTO.

También percibimos el vacío, la soledad y el consumismo, lleno de devotos.

En el afuera vimos gente que quiere comunicarse y  tener un encuentro con Dios, se sintió movilizada.

Encontramos la presencia de Dios en el grupo que formamos y en las personas con que nos encontramos, con un mismo espíritu y mucha energía. También en niños que jugaban en una plaza y un grupo de jóvenes charlando en la misma plaza.

 

Grupo 33

Subte A, Pza de Mayo, Av. La Plata, Av. Rivadavia hasta Parque Rivadavia, Pquia Ntra. Sra. De Caacupé. (Rivadavia 4879)

 

En nuestro grupo éramos todos del conurbano. Nos repartimos en cuatro grupos de dos personas y recorrimos el parque Rivadavia y la iglesia que esta enfrente: Caacupé

Vimos muchos grupos distintos conviviendo simultáneamente en un mismo espacio: gente en situación de calle (los "partidos", el "ciruja" y "los sin techo", según la clasificación hecha por uno de ellos), jóvenes en pareja, grupos jugando al futbol o en patineta, otros fumando "nevado" y "barilochito" (otra vez la misma fuente de información), tomando cerveza, discutiendo el viaje de egresados.

Gente mayor jugando al ajedrez y al dominó. Otros haciendo deporte en la plaza.

Ferias callejeras de libros y DVD truchos. Vendedores ambulantes de origen sudafricanos, chinos, peruanos...

Gente en la iglesia (en general de mejor condición social que la gente del parque) participando de la Misa.

Notamos que la parroquia brinda muchos servicios de contención social.

En la zona hay múltiple oferta de actividades: educación, religiosa, deporte, centro comercial, bancaria, comida.

Los olores son fuertes en el parque: droga y pis. Y el olor a papel viejo de la feria.

Gran cantidad de gente en los medios de transporte y edificios con los balcones cerrados por miedo.

Hay una vida sobre la tierra y otra en el subte.

Tanto el parque como la iglesia tiene hora de cierre.

Se ve que  lo comercial se va "comiendo" los edificios antiguos.

En general se nota a la gente resignada.

En cuanto a la presencia de Dios, en un momento una camioneta del gobierno de la ciudad paró para atender a la gente de la calle. Con respeto y caridad.

También aparecen espacios sanos de socialización en los juegos de futbol, ajedrez o dominó que se realizan en el parque.

Todo el espacio que brinda la parroquia desde lo religioso y lo social también aporta a lo religioso. La imagen de la virgen que estaba en el

Parque estaba cuidado. Lo mismo en el subte.

En general estos parques junto con otros son espacios que permiten respirar a la ciudad y generan espacios de socialización. Esto nos parece positivo.

 

Grupo 34

Subte E, Bolivar hasta San Juan y Boedo, en colectivo hasta Pompeya, Pquia Ntra Sra del Rosario de Nueva Pompeya Esquiú 974

 

Vemos una sociedad fragmentada (personas quebradas), rostros cansados, agobiados. Cada uno en lo suyo, individualistas, pero si te acercas descubrís personas con valores.

Vemos también el valor del signo religioso, cierta solidaridad entre pares. Personas con necesidad de ser escuchadas, de afecto.

Ejemplo: a la vuelta de la parroquia nos encontramos con un joven, Miguel, 20 años, indigente buscando algo en las bolsas de basura. Nos comentó su realidad es uno de 13 hermanos y vive en Fiorito, pasa por la parroquia pero no se anima a entrar.

Irma: Señora con un puestito en la vereda de la Parroquia, boliviana, con una hija argentina viviendo en Bolivia. Conocía todos los movimientos de la parroquia pero ella del culto evangélico.

También visitamos un asentamiento que se encontraba en el fondo de una galería, 70 familias, hablamos con Elizabeth, 39 años, peruana, enfermera, que trabaja de vendedora ambulante para mandar dinero a sus hijos en Perú y que puedan estudiar.

 

Grupo 35

Costa Salguero, Costanera Norte, Aeroparque, capilla del aeropuerto, Tránsito.

 

Salimos con una expectativa y vimos otra realidad, la realidad nos mostró otra cara, nos sorprendió para bien, por ejemplo una juventud que está construyendo que trabaja y valora su trabajo, y en la que se observa buena educación. Sería una tierra propicia para el Evangelio. Quizás nuestro servicio consista en ayudarlos a dar un sentido trascendente a lo que hacen. También encontramos en aeroparque lugares para rezar, signo de que de alguna manera en la ciudad se le da un espacio a Dios. El imaginario pareciera que lo determina la publicidad. Un signo de nuestro tiempo es el uso del celular.

 

Grupo 36

Subte A, Tren Once a Liniers, Barrio boliviano, Pquia de San Cayetano (Cuzco 150)

 

Descubrimos a Dios dando vida en la gente que camina, en el subte, en el tren y a quienes están en movimiento en la ciudad.

No lo vemos en la discriminación y en la injusticia.

Dios están en la ciudad y nos interpela, nos pide que veamos y escuchemos.

Nos llama a cambiar la mirada, a ir a las fronteras y que salgamos a encontrarlo.

Nos pide que no nos apuremos con nuestro juicio de la realidad, que contemplemos la realidad desde adentro.

Nos pide conversión personal y pastoral.

Observación de la cultura en el barrio boliviano de Liniers:

Trabajan en comunidad con sentido de pertenencia.

Tienen distintos niveles económicos entre ellos, con diferencias bien marcadas y está claro quién es el jefe.

Tiene su propio sistema de seguridad.

Señalan como injusto que los bolivianos que venden en la calle le sacaron la clientela a los bolivianos que tienen locales.


Conclusiones Sugerentes

CONCLUSIONES SUGERENTES

 

PRIMER CONGRESO REGIONAL

DE PASTORAL URBANA

 

 

 

El fruto del Congreso ha sido todo el camino que recorrimos.

 

Camino hecho en: los Encuentros Regionales previos desde 2007, la oración en común, el pensamiento compartido de teólogos y pastoralistas, la salida -encuentro por la ciudad, la reflexión en talleres y sus conclusiones.

 

 

Al presentar ahora las CONCLUSIONES SUGERENTES, el Equipo Coordinador de PUBA Regional, asume la responsabilidad de su redacción final.

 

Mucho de lo dicho, está en sintonía con lo que la Iglesia viene diciendo y distintas pastorales ya lo llevan a la práctica. Privilegiamos entonces, aquello que podría resultar “novedoso”, y dentro del marco teológico-pastoral de PUBA Regional.

Tuvimos en cuenta sugerencias, ideas y palabras disparadoras, que sigan despertando la búsqueda y la reflexión de nuestra Pastoral Urbana.

Las llamamos CONCLUSIONES SUGERENTES, porque por un lado son las reflexiones conclusivas del Congreso, y por otro, sugieren, abren, inquietan a seguir el camino aquí iniciado.

Redactamos “desafíos”, en los que buscamos articular los “núcleos pastorales”, es decir, aquello que es lo “medular”, como las “entrañas”, de nuestra propuesta PUBA Regional, aquí y ahora, Desean expresar no solo lo que debemos hacer, es decir las acciones, sino también los desafíos propios de este tiempo, que se mezclan con nuestros deseos más profundos, y las necesidades más sentidas.

 

Dicho todo esto, es muy probable, que no todo lo propuesto en los talleres, o en las sugerencias personales, se vea reflejado aquí, recordando que el Congreso, no tenía carácter de Sínodo o  Asamblea Pastoral, por lo tanto, no estábamos invitados a “definir” Líneas Comunes de Acción.

 

La clave del Congreso, estaba en iniciar un camino de búsqueda y reflexión pastoral común, entre las 11 Iglesias Particulares, que conformamos esta Región Eclesial y Pastoral.

 

 

 

 

CONCLUSIONES SUGERENTES “GENERALES”.

 

Hemos experimentado eclesialmente, que Dios es el protagonista, que Él establece en la Urbe Su Reino de Vida Plena.

“DIOS VIVE EN LA CIUDAD”. “LA CIUDAD VIVE”. “LA IGLESIA VIVE EN LA CIUDAD”

 

Somos conscientes que el Espíritu de Jesús nos congregó como Iglesia suya, nos animó en estos días  llenándonos de alegría, esperanza y fraternidad y ahora nos anima a continuar este camino iniciado por Él y con ÉL.

 

Estamos seguros de que PUBA Regional, no es una pastoral más de las que ya estamos llevando adelante, sino que es la inculturación de los procesos evangelizadores en nuestro contexto urbano, y es transversal a la tarea pastoral de nuestras Iglesias Particulares y nuestra Región.

Sabemos que la identidad de la PUBA Regional se encontrará en la misión, es decir, en la salida a la ciudad. Necesitamos ser profetas del Evangelio en medio de la ciudad.

Jesucristo nos muestra hoy el camino y el estilo de la evangelización. Es nuestra responsabilidad hacer una PUBA Regional creativa y sin miedos.

 

 “… Se  encendió una llama… Ahora tenemos que ver como encender otros fuegos…  y además descubrir que hay pequeños fuegos en nuestras comunidades, avivémoslos”

 

 

Los principales “desafíos” descubiertos, es decir, “allí donde Dios nos está llamando hoy”, son:

 

·         Asumir un nuevo paradigma de la evangelización y de la pastoral, que nos ayude a resituarnos eclesialmente, como discípulos misioneros en la gran urbe, región Buenos Aires.

·         Estar en estado de Misión Permanente, en movimiento, hacia fuera, hacia todos. Desarrollar un kerigma propio para lo urbano.

·         Promover la espiritualidad urbana de la gratuidad y la misericordia, que será guía para el discernimiento y fuente de ardor misionero. Revalorizar la experiencia de una mística urbana de los discípulos misioneros como punto de partida de la acción pastoral.

·         Conocer nuestra región, y su realidad una y diversa, de una manera nueva, favoreciendo “la contemplación de la urbe” y “la pedagogía y la metodología de la salida y del encuentro”.

·         Lograr involucrarse en la construcción de la ciudad, colaborando en el pasaje transformador: “de habitantes a ciudadanos”. Favoreciendo el desarrollo humano inclusivo y solidario. Promover el protagonismo laical y el compromiso social y político.

·         Proponer un modelo pastoral pluriforme, a fin de adecuar la evangelización a las distintas formas de diversidad que se dan en la urbe: social, cultural, religiosa, de edades, de situaciones, otras.

·         Animarnos a  hacer procesos de conversión pastoral, personal y comunitaria, con un cambio de mirada a la ciudad, de interpretación y de discernimiento, de reflexión teológica, de estilo y lenguaje pastoral.

·         Renovar las estructuras pastorales, para adecuarlas a una Nueva Evangelización, a la ciudad y a la vida urbana.

·         Crear equipos diocesanos que faciliten el discernimiento, la reflexión, el intercambio y la formación para una Pastoral Urbana. Realizar encuentros que sostengan el tema y nos ayuden a profundizarlo. Generar un proceso de concientización y comunicación de la PUBA. Ser agentes multiplicadores.

·         Difundir la página web, para que sea un lugar de comunión y de comunicación, tanto de nuevas reflexiones, como de experiencias pastorales de PUBA Regional.

·         Lograr una Evangelización y pastoral “articulada” en todos sus niveles.

·         Tender hacia una pastoral orgánica Regional, es decir, de las 11 Iglesia Particulares que están en el Conglomerado Urbano: Ciudad Autónoma y Gran Buenos Aires.

 


Encuentro 2012 "Trabajo por Diòcesis"

Encuentro de PASTORAL URBANA Región Buenos Aires

“TRABAJO POR DIÓCESIS”

1º de septiembre de 2012


equipopastoralurbana@yahoo.com.ar
www.pastoralurbana.com.ar

Diócesis de AVELLANEDA-LANUS

Ø Reflexiones sobre el Kerigma:

· generar encuentros

· generar vínculos

· valorar diferencias y diversidad

· Crear vínculos

· Descubrir que Dios vive en nosotros.

· Compartir la mirada.

· Cuando hay presencia no hay distancia.

· Una actitud de escucha sin prejuicio.

Ø Propuestas:

· Compartir la experiencia de la “PUBA” con el Consejo de Pastoral y con la Junta de Laicos.

· Acompañar una experiencia parroquial

· Crear un espacio virtual de la pastoral urbana, en la diócesis

· Encuentro de la diócesis en Luján (ad intra)

· Encuentro con la diócesis en Corpus Christi (ad extra)

· Asado kerigmático

 

Diócesis de MERLO-MORENO

Ø Reflexión sobre el kerigma:

El kerigma que antes era escrito hoy lo experimentamos más verbal, pero no debe quedar en
prédica. La gente necesita más afectividad que doctrina, necesita un kerigma que sea contacto con el otro.
Teniendo en cuenta que anunciamos la Buena Noticia, nos deberíamos preguntar si las personas están esperando una salvación…qué están esperando; el kerigma debe ser una respuesta a las situaciones existenciales de las personas, una buena noticia para su vida, una noticia que dé sentido. Es noticia que valora la dignidad, que tiene en cuenta el tiempo, el “Momento” oportuno, especial…
El anuncio kerigmático incluye despertar nuestra mística, el gusto interno de compartir con los demás.
El kerigma es un anuncio gozoso y esperanzador que te cambia la vida.
El kerigma urbano necesita del encuentro (Casual o Provocado), de la cercanía, del dialogo, de la escucha atenta, paciente y fraterna.
Ante la contemplación de realidades de soledad, de necesidades - especialmente de ser amado y amar- el kerigma es una respuesta de amor donde el otro sienta más digno al saberse querido. Incluye en su contenido sentir paz. El kerigma debe ser un OASIS.
Para que haya Kerigma debe haber un corazón convertido, un discípulo y testigo de JESÚS que exprese, que viva, que experimente la compasión como Él nos enseñó.
El kerigma debe estar atento a los signos de los tiempos y rescatar las semillas que ya están. Los cambios de época no tendrían que empobrecer nuestro espíritu.
El anuncio debe estar abierto y dispuesto a responder nuevas preguntas que puedan ser difíciles o incómodas.

Ø PROPUESTA

Este año cumplimos 15 años de vida diocesana y por tal motivo optamos por poner a la Diócesis en estado de Señor, cuyo lema es “Somos tu pueblo Señor y con María anunciamos tu amor”. Dicha misión tiene distintos gestos misioneros, pero se elaboró un material destinado a: los agentes pastorales, los misioneros y a las familias que visitamos.
Como ejemplo de estos gestos misioneros, se hicieron misiones (visitas a las casas, con entrega de los trípticos que tenia como contenido el anuncio kerigmático, bendiciones) en la Fiesta del Corpus Christi, el encuentro del Pueblo de Dios, en los Decanatos, en las Parroquias. Además se realizó IX Misión Diocesana en una comunidad parroquial, integrada por jóvenes pertenecientes a los grupos misioneros de la Diócesis.
-Se realizan: Piquete de la Virgen, Gacebo de la Virgen: llevar la imagen de la Virgen al cruce de las calles, y los sacerdotes van revestidos y hacen bendiciones.
-Se sale con imágenes de santos a lugares céntricos, muy concurridos (no lugares)

-Se integra la religiosidad popular a los festejos parroquiales.
-En las Patronales de la Catedral todos los sacerdotes irán a la estación de trenes y colectivos a realizar bendiciones.
-Como Diócesis tenemos Twiter, Facebook, un programa de Radio y un Boletín Diocesano
-Tenemos como desafío, es acercarnos a las Universidades de Merlo y de Moreno, y desde la sensibilidad de los jóvenes, invitarlos a que sean solidarios.
-Insistir en favorecer todo momento y espacio para trabajar el kerigma
-Incluir a todas las áreas de la Parroquia.
-Formarnos para poder acercarnos a los jóvenes que se reúnen en las esquinas de nuestros barrios, perder el miedo, salir de nosotros, acercarnos a ellos.
-La invitación a las personas que participan en la Misa a quedarse para compartir juntos.
-Misión: reforzar lo que estamos haciendo, ampliar.
La Buena Noticia (Kerigma) Trasladarla a una Misión Permanente, compartida con el otro, integradora, interparroquial

 

Arquidiócesis de BUENOS AIRES

Salir para anunciar la experiencia viva de mi encuentro con Jesús.

Ø Características del Kerygma:

Da sentido a la vida
Generar vínculos
Encuentro basado en el amor
Signos (gestos, contactos y palabras) Actitudes para anunciar
Alegría, cercanía, coraje, compromiso, respeto
Mensaje que incluya a todos

Ø Actitudes:

Diálogo, presencia, compartir, alegría, coherencia, recibir, intercambiar. Posibles mensajes kerigmáticos

o Vos sos importante

o Vos vales

o No estás solo

o Hay alguien que te quiere.

Ø PROYECTO

- Área Vínculos

· Mujeres embarazadas y nuevas familias (Separados, mismo sexo, etc)

· Cultura de la vida/vínculos interfamiliares (relación padres/hijos, “chicas que se pierden 1 semana”, etc.

· Violencia Familiar

- Área social

· Proyecto para Gente de calle integral (hogares, comedores, bolsa de trabajo, cursos profesionales.

· Adicciones

· Salud : acompañar enfermos, geriátricos, etc

· Proyecto integral Villas (desde el amor hasta los títulos de propiedad)

· Inmigrantes

· Salir a los hospitales.

- Área Espiritual

· Coordinar vicarialmente las actividades.

· Equipos de formación (Folletos para reflexionar, etc)

· Equipos de integración con la “Pastoral tradicional”.

· Incrementar la participación de los laicos en la estructura de los decanatos (adultos y jóvenes)

· Crear espacio para darle los sacramentos a los chicos/adultos en situación de calle.

· Manifestaciones públicas masivas de Fe (Confirmaciones en la calle, etc)

- Área comunicaciones.

· Crecer en ese diseño y mejorar de la misión de semana santa

· Misión del Día de la Madre junto con la Virgen del Valle (octubre).

· Misionar el día del vecino (11 de junio)

· Crear base de datos actualizado de la vicaria para informar a todos los posibles encuentros.

· Buscar focos de anuncio (stands en las estaciones de trenes, etc)

· Música

 

Diócesis GREGORIO DE LAFERRERE

Ø Reflexión sobre el kerigma:

Habiendo contemplado el rostro de Jesús que se funde entre aquellas miradas cautivas de dolor, en los caminantes de la ciudad, en los trabajadores cansados, en los niños sin techo, en las familias en situación de calle, pudimos desde allí ver al amado Jesús que camina en medio de su pueblo; aunque muchas veces sea invisible a muchas miradas.
Frente a esta realidad hemos sentido la necesidad de implementar un encuentro personalizado y desde ahí:

· Despojarnos de los preconceptos personales y abrirse a lo nuevo.

· Dejarse cautivar, enamorar de la realidad del otro.

· Establecer una escucha que exprese cariño y entrega.

Propiedades: El objetivo central es de encontrar el OTRO en el otro.

Valorar el lugar de pertenencia y conocer la realidad, contemplarla, observarla.

Ø Propuestas:

A partir de las reflexiones compartidas, se plantearon las siguientes propuestas:
Primeramente, comprometerse a hacer las conclusiones de la pastoral urbana, y acercársela al obispo para que frente a la densidad de este proyecto contemos con el acompañamiento del clero.
Como segunda propuesta, contemplar nuestra realidad.
Invitación personal hacia otros miembros de nuestras comunidades para compartir esta nueva mirada, que propone la pastoral urbana, a partir de una acogida en donde se sienta que uno está en casa.
Implementar la experiencia vivida en este encuentro, de un Dios que vive en la ciudad, en nuestro propio ámbito, es decir, en la estación, en las plazas, parada de colectivo.
Mantener la consolidación y contención del grupo por medio de oración, encuentros y reflexiones.
Llevar a las comunidades la información

 

Diócesis de MORÓN

Ø Peculiaridades, propiedades y atributos del KERYGMA URBANO

Ø Pide ruptura de barreras.

Ø Está en todos (no es propiedad nuestra).

Ø No es el institucional.

Ø Exige el conocimiento del otro, cercanía, relación, abrazo. Pide salida de uno mismo para encontrarse con el otro. Vínculo, presencia

Ø Lo predispone el saludo, el presentarse con nombre y el diálogo.

Ø Contiene Amor y Felicidad.

Ø Fuertemente marcado por la visitación y el camino (calle). Su lugar es el público, el de todos y una característica fundamental es estar a la par.

Ø Se expresa más en gestos que en palabras.

Ø No tiene ni tendría que tener espacio ni horario determinado. Es camino del vivir cotidiano y debemos estar siempre listos para darlo y recibirlo. Debe ser el elogio de la lentitud: paciencia

Ø En algún momento, aunque imprescindible, no alcanza sólo lo testimonial; pide el anuncio explícito del que vive entre nosotros.

Ø Debe ser dicho en un lenguaje de hoy, secular, cotidiano, sencillo, cercano.

Ø PROPUESTA DIOCESANA

QUÉ: Experiencia en la diócesis de descubrir a Dios en la ciudad y el anuncio del kerigma urbano. CÓMO: a modo de acampada (austera, sencilla)

DONDE: ciudades de Morón y Castelar.

QUIÉN: participantes de los encuentros regionales del 2011 y 2012 más algunos invitados (aprox.35).

CUÁNDO: viernes 30 de noviembre y sábado 1° de diciembre de 20112

 

Diócesis de SAN ISIDRO

Ø Reflexión sobre el kerigma urbano:

Cambiar mi mirada para poder tener otro tipo de acercamiento. Cambiar la perspectiva, el “adentro”. Valoración del “gesto misionero diocesano”, como presencia de Dios en medio de la gente.
Pedían alguna identificación porque no era creíble que la Iglesia católica saliera. Sobresale la experiencia rica de escucha frente a la necesidad de compartir. Experiencia de cambio vital en la gente frente al contacto misionero.
Una vivencia fuerte fue el mirar y ser mirado, “prestar atención” con los tiempos del otro.
Nos costó encontrarnos con otros, esto nos lleva a reconocer que necesitamos herramientas formativas para acceder al encuentro personal.
Es preocupante para algunos la ausencia de jóvenes.
Alguien se pregunta qué nos pasa que hacemos difícil lo fácil. Por qué no nos involucramos frente a la injusticia.
Usar el lenguaje corporal y mirar.
Reconocimiento de que hay un montón de gente que no podemos ayudar (importancia) que genera una nueva actitud.
¿Cómo llegas al pobre rico? Llegar a él para que se abra es un problema.
La experiencia dice que no es tan terrible encarar el diálogo con el desconocido.

Ø Peculiaridades y atributos del kerigma urbano:

Una clave es despojarnos del “yo” para ser ”nosotros”. La escucha y la mirada debe ser renovada
para generar un nuevo contacto. Mirar más a los ojos y tener una presencia atenta al otro.
El kerigma es el encuentro con amor, es la acogida. Es desde la pobreza de rescatados, mostrar a los demás que alguien viene a rescatarlos.
Del primer envío de Jesús, que rompía esquemas, hoy hay que repensar el “vayan” desde la calle, rompiendo esquemas de vida que son de muerte y no de Vida. A veces, adhiriéndose a otros esquemas que tienen mucho de Dios. Imitar la actitud de los primeros cristianos.
Hay que pensar qué significado le tenemos que dar a lo que debemos hacer. Empezar a escuchar en nuestras parroquias.
Primer herramienta es la oración. El kerigma nace de la oración. Jesús nace en el corazón no de los
doctores, sino de los pobres.
La Iglesia es bueno que sea la que siempre pregunta ¿Cómo estás? Sintiéndose hermano de todos.

Ø Qué podemos hacer en nuestra diócesis?

Gestos urbanos: presencia en velorios, presencias ecuménicas… Sin dejar la presencia misionera, sin dejar lo cotidiano en la Iglesia. El encuentro con un desconocido es algo cotidiano en la Iglesia: en la catequesis, en los casamientos, se acercan desconocidos a nuestras comunidades.

Esto apunta a un cambio de mentalidad y de estructura, y es un desafío enorme. A nosotros mismos nos cuesta hasta el propio compañero pastoral, muchas veces. El cambio debe darse en las comunidades, debe ser un cambio interior. Esto es un “pre”. Una cosa es escuchar de verdad, dejarme enseñar con un cambio de mentalidad, y otra es hacerlo con mentalidad de cristiandad.

Hay un entramado de historias y realidades en la urbe que exige acciones diferenciadas de la Iglesia. Tenemos que mirar a quien tenemos delante.
Tenemos que ir más despacio y tener la capacidad de mirar. La pastoral la podemos mirar desde varios ángulos, pero debemos incluir el lado espiritual porque la mayor dificultad está en uno. Hay estructuras que hay que desnudar. El aporte fue: démonos cuenta que debemos cambiar la imagen de Dios para cambiar nuestra mentalidad, cambiar nosotros interiormente.
La salida a la calle es difícil con la gente de clase media o alta. Habría que pensar una forma de abordarla. No es fácil. Debemos hacer un planteo más creativo.
Deberíamos buscar maneras creativas (desde los ejemplos mexicanos) para pasar de acciones humanas de presencia y cercanía al mensaje explícito del evangelio.
Reconozcamos en nuestras tareas pastorales que el trabajo lo hace Jesús.

Una dificultad que se reconoce es la mentalidad del clero, y el laicado clericalizado. Debemos ayudarnos a cambiar esa mentalidad.

Se propone avanzar en el tema de los gestos, sumando una catequesis de los agentes del gesto, o algo que se pueda sumar. Hay 4 puntos que expuso el obispo como previos al gesto misionero, y que se debían cumplir, y que dudamos que se estén llevando a cabo. Renovar el gesto misionero profundizando su acción. Y bajarlo a todas las parroquias.

Van a ser muchos los modos y maneras, se debería provocar un cambio de mentalidad y ver más allá de lo evidente. La posibilidad de transversalizar la pastoral urbana tiñendo todas las áreas pastorales, enriquecerá una nueva mirada.

Debería proponerse que el próximo año asistan más participantes de la diócesis, entre ellos, los seminaristas de San Isidro.

El próximo año se debería tener en cuenta este contenido para armar el encuentro diocesano de agentes de pastoral.

 

Diócesis de LOMAS DE ZAMORA

Ø Kerigma urbano

· Es Buena Noticia en obras y palabras de AMOR que provocan un cambio hacia el encuentro con Dios.

· Evidencia la dignidad de hijos de Dios desde el amor.

· Anuncio corto, preciso, que cambia la vida, que suscita alegría.

· Es el anuncio de Jesús RESUCITADO y de la vida plena en él.

Ø Características:

· Vitalmente actual

· Significativo para cada ser humano, al responder a sus inquietudes actuales y necesidades intermedias

· Atractivo y movilizador

· Revestido de bondad y cercanía

· Bello, gustoso, “amoroso y cuidador”, fuente de luz, personalizador

Ø Propuestas

· Replicar en la diócesis una experiencia semejante a la de este encuentro de pastoral urbana.

Esto incluye tanto un momento de iluminación como el de la salida/encuentro urbano con un espacio de discernimiento posterior.

· Que se cree una instancia integradora a nivel diocesano de todas las realidades pastorales, para que la pastoral urbana pueda ser transversal a todo el quehacer diocesano.

· Proponemos que el equipo PUBA genere un ámbito de formación específica.

 

Diócesis de SAN JUSTO

Estamos convencidos que el Señor ha puesto en la historia, en las personas y en el mundo “semillas de su Verbo”. El Evangelio de San Juan nos dice que “lo sembrado está pronto, y a nosotros nos toca recoger”.

La cultura en que vivimos es activa, por eso queremos estar atentos y abiertos a los signos que nos revelan el pasaje de Dios y también la cultura de la muerte que atenta contra la misma vida de las personas.

Para no vivir como una Iglesia que muchas veces se cierra en sí misma, creemos bueno generar oasis espirituales que tengan en cuenta las necesidades intermedias de las personas, respondiendo a lo que les preocupa.

Descubrimos el anuncio del kerigma, “claro y sencillo”, para luego reflexionar sobre lo anunciado y vivido. Nuestra labor será presentar el Evangelio en forma atractiva, proponiendo la belleza de la persona de Jesús y jamás imponiéndolo.

Pero también, queremos estar atentos a que Cristo sea el fundamento de la vida del evangelizador de manera tal que no sea para “Quien anuncia solo una idea a transmitir” sino un camino que recorrer. Debemos ir generando el encuentro con su Persona, yendo, saliendo hacia el otro, dejándonos guiar por el Espíritu Santo.

Definimos el kerigma como el “dar una buena noticia”, saliendo, involucrándonos, poniendo a la gente en situación de encuentro; que sea con afectos y superando prejuicios. Aún así vemos que la gente necesita signos concretos en medio de su historia de vida, por eso saldremos con los signos exteriores de la presencia de Dios. El vínculo será el signo más eficaz del Amor.

Iremos a encontrar a las personas “saliendo de nosotros” hacia su libertad, reconstruyendo los vínculos, sanándolos. Salir del yo para tener una experiencia del otro como momento del encuentro con Dios.
Deberemos recuperar la imagen del otro como persona, tomándonos el tiempo para dialogar y escuchar, poniéndonos a su disposición, superando los prejuicios hacia lo y los diferentes. Seremos misioneros en medio del mundo con categorías de visitación.

Ø PROPUESTA DE KERIGMA: “VEN Y VERÁS”

1. ERMITAS: UN LUGAR DEL ANUNCIO DEL KERIGMA”

ESTRATEGIAS:

SALIR AL ENCUENTRO DE LOS VECINOS, CASA POR CASA, CONOCIENDO LAS REALIDADES DE LA GENTE DEL BARRIO
REVITALIZAR LA PRESENCIA DE LA IGLESIA PREOCUPADA POR LAS PERSONAS

GESTOS:

BENDICIÓN DE HOGARES – ENTREGA DE ESTAMPAS/ ROSARIOS – APROVECHAR LAS DEVOCIONES POPULARES.

2. MISIÓN JUVENIL ENTRE JÓVENES, RUMBO A LA JMJ 2013

ESTRATEGIAS:

ENCUENTROS CELEBRATIVOS Y SIGNIFICATIVOS CON LOS JÓVENES, EN TORNO A LA JORNADA MUNDIAL DE JUVENTUD RÍO 2013

GESTOS

MATEADA JUVENIL – ENCUENTROS DE ESPIRTUALIDAD NOCHE CELEBRATIVA – ENCENDER UNA LUZ EN LA NOCHE ENVÍO MISIONERO DIOCESANO

3. TODA LA DIÓCESIS EN ORACIÓN Y ACCIÓN POR ENFERMOS Y ANCIANOS ESTRATEGIAS

TRABAJO DIOCESANO, POR MES, EN UNA MISMA TAREA DE VISITA A LOS ENFERMOS, QUE INVOLUCRE A LAICOS, CONSAGRADOS Y SACERDOTES.

GESTO

TOMAR INTENCIONES, BENDICIONES Y VISITA A LOS ENFERMOS, ESPECIALEMENTE A ENFERMOS O ANCIANOS POSTRADOS

 

Diócesis de SAN MARTIN

Ø Reflexión sobre el kerigma:

· El kerigma es el encuentro y el anuncio, y generar el vínculo

· Compromiso de amor con el hermano

· Mensaje hecho carne

· Compartir aquello que transformó mi vida: Jesús

· Anuncio lo que vivo porque lo creo

· Reciprocidad del Anuncio (nos evangelizamos juntos)

Ø Propuesta:

· Fortalecer el plan pastoral diocesano elaborado según los criterios de la pastoral urbana.

· Armar un equipo de pastoral urbana, creado por uno o dos participantes por decanato, para participar en las reuniones decanales.

· Que la Diócesis realice su propio encuentro de pastoral urbana.

· Ofrecer al consejo diocesano que organice una experiencia de encuentro con el barrio y que se pueda extender en cada consejo parroquial.

Ø Actividades Posibles

· Un evento en diferentes lugares de nuestra diócesis en simultáneo (algo simple como una mateada en las plazas para generar un encuentro con las personas del barrio) (Misas en las calles y luego generar un encuentro fraterno)

 

Diócesis de QUILMES

Ø Se valoró muy positivamente el desarrollo del Encuentro.

Ø ¿Qué es el Kerygma Urbano?

Ø Es un Kerygma que toma en cuenta las características de la cultura urbana, que es multicultural e intercultural.

Ø Reflexiones sobre el Kerigma:

· Tiene un carácter misionero, se realiza fundamentalmente fuera del templo, allí donde se encuentra la gente.

· Es un Kerygma que esta vinculado a una Pastoral de los Vínculos

· Es un Kerygma realizado no solo con la palabra sino con signos y con gestos que expresen la presencia y el amor de Dios.

· Es un Kerygma que se realiza en el compartir y en el dialogo. Se da un enriquecimiento mutuo.

Se va dispuesto a dar y a recibir.

· Es un anuncio no hecho por especialistas sino por testigos. Todos pueden participar de la transmisión del Kerygma.

Ø 1º Objetivo: Transmitir la alegría de la fe.

Ø La vicaria de Evangelización de la diócesis ha propuesto realizar una misión en toda la diócesis con motivo del año de la fe. El objetivo de la misión es transmitir la alegría de la fe.

Ø Nuestra propuesta es sumarnos en la animación de la misión, tratando de aportar lo que hemos recibido en el Congreso y en este Encuentro de Pastoral Urbana, de una forma particular con el Kerygma urbano.

Ø 2º Objetivo: Animar los caminos de la Pastoral Urbana

Ø Encontrarnos el viernes 26 de octubre los que hemos participado de este Encuentro. Invitar a los que participaron en el Congreso de Pastoral Urbana 2011 y a los que participaron de las Jornadas de Espiritualidad Urbana. Y ver juntos que pasos de animación de la Pastoral Urbana hay que dar en la diócesis.

Ø Dar un espacio significativo (quizás central) a la Pastoral Urbana en la Asamblea Diocesana de

Laicos, que se realizara el 15 de junio del 2013.


Oración del Congreso

Jesucristo, Señor de la Historia,

los participantes de este Primer Congreso Regional de Pastoral Urbana
te pedimos que, animados por tu Espíritu,

nos abramos sin miedos a los nuevos desafíos

que nos presenta la ciudad,

donde te sabemos presente y vivo.

 

Ayudanos a querer esta Gran Ciudad en la que

junto a millones, soñamos, luchamos y vivimos.

 

Queremos dar testimonio y manifestar a Tu modo,

con palabras, gestos, obras y vida compartida,

al Dios que nos revelaste:

Dios del Amor, de la Ternura y la Misericordia,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

que ama a todos sus hijos e hijas
y quiere para ellos una vida digna y feliz.

 

Deseamos, como discípulos misioneros,

anunciarte a nuestros hermanos que aquí viven, 

sabiendo que en Ti,  Señor,

está el sentido de la vida y el fundamento
de nuestra búsqueda constante de comunión,

de fraternidad.

 

Danos el coraje y la valentía de estar prójimos y prontos a todas y todos,

cercanos de aquellos que piensan, sienten, creen y viven de maneras diversas,

muy especialmente de aquellos que sufren la pobreza,

las injusticias, la violencia y la exclusión de la Ciudad. 

 

Regalanos a las 11 diócesis de esta Región,

ser Iglesia samaritana y cordial,

perseverar con alegría en la comunión y en la misión,

y danos el don de la creatividad pastoral,

p ara hacer real la Nueva Evangelización de la Gran Urbe.

 

Que María, Nuestra Señora de Luján,

interceda por nosotros en estos días.

 

Amén 

 

 


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